(Una derrota imposible de revertir)

 Había un “voto bronca” oculto” que no descubrieron las encuestas. Nuevamente fue la economía el condicionante del voto contra el Gobierno de Mauricio Macri, que terminó por desmoronar la cuidadosa arquitectura electoral que había armado Marcos Peña desde su laboratorio. Ahora, es casi imposible revertir el resultado, tanto a nivel nacional, en la Provincia de Buenos Aires y quedó demasiado expuesta a una potencial derrota la Ciudad de Buenos Aires.

 “En Coordenadas” había adelantado que se iban a producir sorpresas. Los informes que se había consultado mostraban que había “algo” que no aparecían en las encuestas. Se confirmó que el mayor predictor del voto en la Argentina es la economía y la dimensión de la crisis en el Gran Buenos Aires y en el Interior siempre fue minimizada. Retorciendo las encuestas, se mostraba una realidad que no había en la calle. El resultado electoral es la respuesta: La decisión de subir la tasa a 60% para frenar la inflación, devaluar y aumentar las tarifas públicas destrozaron el bolsillo de las familias. Como era de espera, las familias respondieron con un “voto castigo”.

 El macrismo, que ahora busca un milagro, está virtualmente muerto, lo mismo que el PRO, “Cambiemos” y “Juntos por el Cambio”. La diáspora es el futuro, casi imposible de evitar. Horacio Rodríguez Larreta, si logra superar el 50% en Octubre o ganar el balotaje (si se llega, algo que puede no conseguir) sería el último sobreviviente con poder del antiguo macrismo.

 ¿Cuál es el futuro de María Eugenia Vidal? Una derrota de tal dimensión ante una figura política tan débil como Axel Kicillof pone en duda cuánto capital político retendrá. Su futuro es incierto. Sigue siendo la política con mejor imagen del país, veremos si eso se mantiene.

 Vuelve el kirchnerismo en su versión más furiosa, volver a derrotarlos en las urnas será más que complicado, no volverán a cometer el error de minimizar un enemigo como hicieron con Mauricio Macri, con Elisa Carrió o con la Unión Cívica Radical. Como tampoco con el Grupo Clarín (que pese a todo su poder, no pudo evitar esta derrota del Gobierno macrista).

 El peronismo se apoya en Alberto Fernández para que encabece el posrkirchnerismo, pero Cristina Fernández sigue teniendo un capital político inmenso y Máximo Kirchner es el gran responsable de la arquitectura política del triunfo en la Provincia de Buenos Aires. La interna política de un futuro Gobierno de Alberto Fernández puede ser algo que nunca antes vimos con el peronismo en el poder. Todo esto en el marco de un ajuste económico fenomenal (y que parece inevitable). Sin duda, viene tiempos complicados y volátiles donde la oposición carecerá de una figura de peso y de una alianza que sirva de alternativa y contrapeso.

 Las derrotas no son casuales, se construyen paso a paso. Esta fracaso del macrismo comenzó cuando creyeron que habían ganado en 2015 (cuando en realidad las había perdido el kirchnerismo) y el triunfo legislativo de 2017 creó una fama de “genio estratega” de Marcos Peña que hizo imposible discutirle cualquier decisión, en especial, por el respaldo contundente e inapelable de Mauricio Macri.

 El “golpe” al Banco Central, elegir a Nicolás Dujovne como Ministro de Economía teniendo 20 figuras mayores a la mano, un acuerdo “salvaje” con el Fondo Monetario Internacional (que nunca se cumplió y requirió 4 “waivers”), permitir que la izquierda tomara la Plaza de los Dos Congresos a fines de 2017, evitar el desdoblamiento de la Provincia y de la Ciudad de Buenos Aires, insistir con la reelección de Mauricio Macri y evitar el “Plan B” (María Eugenia Vidal), son los “hitos” de esta enorme derrota electoral.

 No importa que el kirchnerismo tenga una ex Mandataria con 11 procesamientos, un VicePresidente condenado y preso, un ex Secretario de Transporte, condenado y preso; un ex Ministro de Planificación, preso; secretarios descubiertos con millones en el exterior. La gente votó por el bolsillo, fue el castigo por una crisis económica autoinducida por haber equivocado el camino desde el inicio de la gestión, cuando se optó por el “gradualismo” para evitar un mal mayor. ¿Hay mal mayor que la derrota?

 No sirvió ni los grupos de Whatsapp, ni las reuniones en living, ni la campaña “puteame, pero votame”, ni doblar la boleta para ocultar a Mauricio Macri, ni la big data, ni la microsegmentación, ni los call centers llamando a los votantes, ni los más de 1.000 videos que se hicieron en esta campaña para las RRSS, ni las encuestas de Jaime Durán Barba, ni las “granjas” de trolls alcanzaron para reemplazar la capacidad de compra del salario, el pleno empleo y el crecimiento de la economía. Como en 2015, el “relato” del oficialismo de turno fue castigado por los votantes.

 El macrismo comenzó a perder la elección cuando no pudo hacer más timbreos, cuando perdió la calle (algo que nunca le ocurrió al kirchnerismo, pese a que Cristina Fernández se fue del Gobierno luego de 6 años de recesión en 8 años de gestión).

 Vamos a los números fríos. La diferencia entre el Frente “Todos” y “Juntos por el Cambio” a nivel nacional es de 15 puntos porcentuales, 3,3 millones de votos. Para revertir el resultado, el kirchnerismo debería perder no menos de 4 puntos porcentuales de votos y el macrismo sumar todos los votos del lavagnismo, de Juan José Gómez Centurión, de José Luis Espert, los 3% de votos en Blanco y que el presentismo crezca del 76% de ayer a más del 82% histórico. En pocas palabras: En los papeles, puede ser; en la realidad, es imposible obtener un resultado como el que se imaginan.

 Algunos analistas destacan que Alberto Fernández sacó la misma cantidad de votos que Cristina Fernández en 2007 (pero, en ese momento representó 52% del padrón; en esta, 47%) y que Mauricio Macri sacó poco menos que las Generales de 2015 (32%). El problema es que no hay votos de donde pueda sacar “Juntos por el Cambio”, dado que ya no hay Córdoba que pueda ceder 500.000 votos como en 2015 y, así y todo, no alcanzaría.

 En Provincia de Buenos Aires, la diferencia entre el Frente “Todos” y “Juntos para el Cambio” es de 17,4 puntos porcentuales. Es cierto que en 2015 María Eugenia Vidal perdió las PASO por 13 puntos porcentuales y se impuso a Aníbal Fernández por 5 puntos porcentuales, creciendo 18 puntos porcentuales. Pero en esta ocasión, no hay una tercera o cuarta fuerza q pueda redirigir el voto hacia la Gobernadora bonaerense. Sin embargo, entre blancos, el aumento de votantes y las otras fuerzas hay más de 20 puntos porcentuales que podría redirigirse. Como antes, en los papeles, puede ser. En la realidad, no es posible revertir este resultado.

 En la Primera Sección Electoral de la Provincia de Buenos Aires, el bastión del macrismo que facilitó la elección de María Eugenia Vidal 2015 (neutralizó el triunfo kirchnerista en la Tercera Sección Electoral) y el triunfo legislativo de 2017, la debacle del macrismo fue total, dado que sólo ganó 4 de 24 distritos. Perdió Morón y Pilar. Diego Valenzuela fue el más votado, pero las listas kirchneristas sumaron más votos. En pocas palabras, María Eugenia Vidal ganó en 5 de las 8 Secciones Electorales, incluso, perdió en el interior de la provincia, aunque en la 5, 6 y 7 logró sus mayores diferencias.

 Los “Barones del Conurbano” arrasaron. Mariano Cascallares (Almirante Brown) ganó 56% a 28%, Juan José Mussi (Berazategui), 61% a 20%; Ariel Sujarchuck (Escobar), 61% a 21%; Fernando Gray (Esteban Echeverría), 54% a 26%; Alejandro Granados (Ezeiza), 59,5% a 20%; Gastón Katopodis (San Martín) 51% a 28,8%. ¿Es necesario seguir citando? Los números son claros: No hubo traición de los Intendentes a Axel Kicillof.

 En ese sentido, Marcos Peña y su equipo apostaron a que los Gobernadores preferían seguir negociando con un Mauricio Macri que le quedaban sólo 4 años de mandato que con un Alberto Fernández que puede pensar en quedarse 8 años en el poder. Lo mismo en la Provincia de Buenos Aires, donde se pensaba que los “Barones del Conurbano” preferían a la “generosa” María Eugenia Vidal antes que al desconocido Axel Kicillof. Fue una visión inocente de gente que no conoce al peronismo.

 Para Octubre falta mucho, pero no falta nada. El Gobierno va a trata de reducir la diferencia, el kirchnerismo, de aumentarla. El “voto útil” hará que las fuerzas menores vean perder más su caudal de sufragios. Como vimos, con eso no alcanza. Para que “Juntos por el Cambio” gane, debería realizar un cambio de 180° en su política monetaria, cambiaria y económica. Así y todo, eso no asegura achicar demasiado la diferencia. Menos, ganar. La esencia del macrismo es insistir en el camino trazado, aunque ese camino signifique un suicidio político. Difícil que ahora cambien su ADN