Comienza otro ciclo parlamentario con la apertura de sesiones ordinarias y un discurso presidencial que tendrá, como en casi todos los casos, una porción retrospectiva y otra prospectiva. Cada parte trabajará sobre los temas positivos que el Gobierno Nacional querrá destacar y, además, tendrá la oportunidad de poner sobre la mesa, las propuestas que la agenda parlamentaria tiene pendientes de resolución desde hace mucho tiempo, ya sea por oportunidad política o insuficiente consenso.

Un ejemplo claro de ello se vio la semana pasada, donde cobraron mayor intensidad los debates en torno a la despenalización del aborto, siempre presente en la agenda del colectivo feminista de las activistas por los derechos de la mujer, incluyendo a varias legisladoras con visibilidad en los medios. Así como en diciembre alcanzaron la presión suficiente para imponer la Ley de Paridad de Género, ahora amenazan con llevar al reciento sobre tablas para el 8 de marzo, al menos un proyecto de ley que permita despenalizar el aborto, legislarlo, hacerlo gratuito y accesible para cualquier mujer del país.

De todas formas, ya hubo negociaciones con las legisladoras como Victoria Donda (Libres del Sur), Mayra Mendoza (Unidad Ciudadana), Carla Carrizo (Evolución Radical), Brenda Austin (UCR) y Romina del Pla(FIT) para que, finalmente, el proyecto que se viene presentando hace varios años sea tratado en comisión conjuntamente con otros proyectos que han presentado otros varios legisladores.

La novedad en esta ocasión es que el Presidente Mauricio Macri, luego de varias conversaciones y consultas decidió ordenar que no se bloquee la posibilidad del debate parlamentario e instó a los jefes de bloque y presidentes de las cámaras para que permitan ejercer la libertad de conciencia sobre el tema para el caso de que se avance en una eventual votación.

Si bien la postura del PRO es antiabortista, no ocurre lo mismo con la UCR -donde casi un tercio de los legisladores son favorables a votar por la despenalización del aborto-; en el caso de la Coalición Cívica, sus 10 diputados votarían divididos pero quizás en un porcentaje mayor o cercano al 50%.

En el contexto de un vínculo aparentemente distante con la Iglesia Católica y el Papa Francisco, dar libertad de debate pareciera ser la táctica elegida para que las contradicciones se disparen hacia el seno depanperonismo, históricamente cercano a la Doctrina Social de la Iglesia Católica aunque dividido con la izquierda progresista o con los aliados que el kirchnerismo supo cosechar hacia el final de su transversalidad con los movimientos LGBT o feministas.

Incluso Federico Pinedo, presidente provisional del Senado, ha salido a advertir que en caso de una votación por el aborto, contaría con la alianza antiabortista de la ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner, actualmente senadora nacional por Buenos Aires.

Lo concreto es que el oficialismo ha tomado nota de los problemas que tuvo en diciembre en el Congreso y espera reconstruir los puentes rotos con varios de los aliados circunstanciales y/o programáticos a través de la profundización de esas contradicciones que promete el debate por la despenalización del aborto.

La composición de las cámaras siempre guarda un carácter más plural e ideológicamente más diverso en la Cámara de Diputados mientras que en el Senado, las visiones ideológicas se restringen a apenas dos o tres miradas por cada Estado provincial representado. Como dos bancas son por la mayoría y una por la minoría, gran parte del Senado compuesto por peronistas en sus variadas representaciones son más proclives a una mirada conservadora y católica de la doctrina sobre temas pro-vida.

Así es como el gobierno confía que si se da un debate libre y sin restricciones, la propia dinámica parlamentaria puede llegar a poner un freno para la sanción de la ley en la Cámara Alta. Si llegara a pasar en Diputados sin demasiados problemas, será más una cuestión de presión social o mediática que pueda haber algún cambio sobre la lógica del Senado y provocar la sanción de la ley.

Quizás por ello, luego de conocida la postura de no bloquear el debate por parte del oficialismo, la Iglesia a través del Episcopado emitió un comunicado en el que también menciona la necesidad de un diálogo, pidiendo dar el debate necesario en el Parlamento, evitando la negativa rotunda que poco pueda hacer contra la presión que existe en los medios de comunicación por el mismo colectivo feminista. ¿Será que el cálculo es compartido entre la Iglesia y el Gobierno Nacional?

Rumores sobre la cercanía del Presidente Macri con el actual presidente del Episcopado Argentino, Monseñor Oscar Ojea, hombre del Papa Francisco, puede estar generando diálogos subterráneos que escapan a la mirada de los medios de comunicación, y mucho menos, del propio electorado.

Con muy poco, el Gobierno logra sacar de la agenda mediática local los temas urticantes que complican las percepciones sobre la marcha de la economía o la inflación. Quizás la realidad de las escasas noticias positivas desde la economía impulse al gobierno a realizar una férrea defensa de lo logrado durante el 2017 en el marco de la apertura de las Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación que tendrá lugar hoy jueves 01/03 en la persona del Presidente Macri.

El pasado lunes (26/02), el Presidente recibió en Olivos a los legisladores de Cambiemos para adelantarles los lineamientos del discurso de apertura de sesiones, una muestra más del cambio en la estrategia y táctica de la comunicación política oficial en el que deja atrás años de silencio, minimalismo comunicacional político y crasos errores de posicionamiento contra adversarios dispuestos a ganar la pulseada mediática de las percepciones que captan el ‘círculo rojo’ y el pequeño porcentaje de lectores híper-informados.

Lo que se espera que incluya el discurso es la mención de los proyectos de ley que deberá defender el oficialismo y que tienen que ver con los tres proyectos de ley que entraron la semana pasada para reemplazar al mega DNU de enero que busca la desburocratización del Estado, una nueva ley de Ética Pública que esté en línea con los estándares internacionales hoy no alcanzados, la reforma del Código Penal que aún se encuentra en redacción, su capítulo del Régimen Penal Juvenil, y los 3 proyectos de ley en los que también se fraccionó la Reforma Laboral.

No habrá menciones para la postergada Reforma Política que aparece difícil de avanzar, habida cuenta de que la comisión para su tratamiento en el Senado volvió a quedar en manos del PJ.

Sin embargo, las negociaciones en torno al posible cambio del instrumento de votación para 2019 pueden sorprender por lo avanzado en que están las mismas. Ya no se oculta la posibilidad de negociar la boleta única de papel en vez de su peligrosa versión electrónica.

Hablando del Senado, Miguel Ángel Pichetto logró posicionar a sus propios en la mayoría de las comisiones que buscaba retener. Así es como el catamarqueño Dalmacio Mera, primo del gobernador Juan Manuel Urtubey, será el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, la misma que deberá definir la situación de la ex mandataria CFK en relación al pedido de desafuero e inmediata prisión preventiva, otro familiar de Urtubey, su hermano Rodolfo también retuvo la Comisión de Acuerdos y el pampeano Daniel Lovera será nuevamente cabeza de la Comisión de Trabajo que deberá tratar los 3 proyectos de ley que el oficialismo pretende impulsar para reemplazar la Reforma Laboral frenada en diciembre.

La gran novedad de esta semana que incide de manera determinante en el Senado es la incorporación de la legisladora número 25 al bloque de Cambiemos, igual cantidad de miembros que ostenta hoy el bloque peronista Argentina Federal que comanda Pichetto. Miriam Boyadjian(Movimiento Popular Fueguino-Mopof) quien estaba cerca del massismo, finalmente y luego de dos meses de arduas negociaciones, se suma al bloque oficialista compartiendo la primera minoría en la Cámara Alta.

Si bien ya se han definido las comisiones para este año, cualquier cambio que ocurra de aquí en más, el poder de negociación de Pichetto necesitará de mayor consenso para lograr imponer su condición de fortaleza que viene a la baja pero aún con resto para posicionar al peronismo en la infranqueable barrera de negociación para todos los proyectos que el oficialismo quiera impulsar.

Aún quedan pendientes de resolución y debate en la Cámara Alta, no sólo la Reforma Política que podrá ser modificada para retornar a Diputados(en función de lo mencionado sobre el tema instrumento de votación), sino que también está a la espera de resolución la ley de Extinción de Dominio que puede significar un antes y un después en la vida de muchísimos poderosos y sus familias que han engrosado sus fortunas al amparo de los negocios oscuros, vinculados o no con el poder político.

Por último, durante este mes, y luego de que haya alguna resolución desde la Corte Suprema de la Nación por el Caso Contrabando de Armas que tiene condenado a Carlos Menem, le tocará al Senado y a la Comisión de Asuntos Constitucionales definir finalmente el desafuero y la ejecución de la pena para el ex presidente. Claro, si es que Ricardo Lorenzetti y Compañía resuelven como lo han hecho Casación y los tribunales inferiores.