La economía ha mostrado desde el comienzo de la segunda mitad de 2018 hasta igual tramo del corriente año un comportamiento atípico, al punto que frente a un muy modesto aumento de la actividad económica total de 0,6%, según la estimación de la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales que difundió el Indec, el total de trabajadores ocupados en 31 aglomerados urbanos de todo el país se elevó más de 4,5%, algo menos de 4,4% en la franja de los varones y de casi 5% entre las mujeres.

De esta forma se derriba unos de los mitos que se fueron instalando en los últimos tiempos de creer que se ha deteriorado al extremo la “cultura del trabajo”, por la existencia de un amplio menú de planes de asistencia social para paliar los efectos de la alta inflación y del recurrente retroceso de la tasa de inversión, sobre ingresos que han perdido poder de compra.

Al menos esa es una de las conclusiones que se extraen de las estadísticas de distribución del ingreso que trimestralmente difunde el ingreso.

En cambio, esa serie del Indec, basada en la Encuesta Permanente de Hogares, mostró que la recesión acumulada en los últimos 12 meses afectó la brecha de ingresos entre los varones y las mujeres de un 35,5% a favor de los primeros en el segundo trimestre de 2018 a 37,4%, un año después.

Sin embargo, ese resultado fue producto de la distancia entre los extremos de los recursos monetarios generados por el 61,3% de la población individual con ingresos, de la cual 30,8% correspondió a la franja de los varones y 31,3% a la de mujeres, divididos por tramos de 10% del total, a más de 20 veces.

Del lado de la oferta, se observó que mientras en la franja masculina se anotaron 5 deciles con disminución del total de perceptores de ingresos, 3 con aumento de la nómina, y 2 repitieron la proporción de la población por segmento de ingresos; en el caso de las mujeres, por el contrario, se anotaron 5 franjas con mayor cantidad de quienes percibieron un recurso monetarios, 3 disminuyeron y 2 quedaron sin cambios.

En cambio, cuando se analiza la distancia de ingresos promedio por deciles (10% de cada tramo de percepción de recursos monetarios), la serie del Indec reveló que mientras en el segundo trimestre de 2018 se registraba una paridad relativa, con 5 tramos a favor de las mujeres, con una brecha significativa en el primer grupo, con un nivel de apenas superior al 12% del promedio general: $2.112 mensual sobre unos $16.000; y 5 de los varones, principalmente en el segmento extremo, entre una media de $26.000 a $47.400; un año después el conjunto femenino logró mantener la supremacía sobre el sexo opuesto únicamente en el noveno decil, con una media de $35.511, cercano al doble del promedio general.

El deterioro más marcado entre los ingresos por sexo se observó en el segmento superior, con una media de $68.577 en los varones y $63.546 para las mujeres, un 7,9%, cuando un año antes apenas era de 0,4 por ciento.

Pero en todos los casos, tanto en 2018 como en el corriente año, las brechas entre los perceptores de recursos monetarios por tramos de 10% del universo poblacional que integran principalmente trabajadores asalariados y cuentapropistas, pero también jubilados, pensionados y beneficiarios de planes asistenciales, se observa que la distancia es poco relevante, casi igual, con excepción del extremo superior.

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