El Indec confirmó las expectativas del mercado de una tasa de inflación en septiembre de 5,9%, y 53,5% en un año y 37,7% en el nonestre.

En este último período la suba de precios fue más intensa en el caso de los bienes y servicios no afectados por la estacionalidad, acumuló 40%; y menos los estacionales como fue en septiembre el caso del ingreso de la temporada de ropa para la Primavera- Verano que saltó 8,5%, pero en 9 meses fue muy inferior al promedio general con 32,1%; que los regulados, como los servicios públicos y combustibles, principalmente, que aumentaron 3,4% en el mes y 33,8% desde enero inclusive.

Un valor de referencia que toman muchos economistas para predecir si hay inflación reprimida por los controles de precios y otras diversas formas de contención, es la variación del tipo del tipo de cambio y su traslado a precios, pass throught.

Se estima que en la Argentina esa transferencia de la devaluación a la inflación es, al cabo de un año, de un 75 por ciento.

El efecto del control de cambios

Hasta fines de agosto medir el pass throught resultaba relativamente sencillo porque había un solo tipo de cambio o a lo sumo: 2 mayorista y minorista, y porque prácticamente se movían a similar intensidad.

Pero con el control de cambios el ejercicio se tornó complejo porque no solo recuperaron entidad los tipos de cambios alternativos para burlar el límite de compra de dólares que impuso el Banco Central, sino porque el dólar Bolsa y el contado con liquidación fuera del país, más altos que los otros dos se movieron a mayor velocidad. De ahí que se obtienen diferentes resultados de pass through.

Si se compara la devaluación mayorista y minorista desde septiembre de 2018, se ubicó en un rango de 54 a 55%, el pass throught fue de más de 100%, porque la inflación desde entonces acumuló 53,5 por ciento.

Por el contrario, si las referencias son los saltos del 75% a 80% de la cotización del dólar MEP y CCL, el traslado a precios fue de 71% en el primer caso y 66% en el segundo.

De ahí que para algunos economistas, pese a la aceleración de la inflación en los últimos 2 veces, persiste un atraso relativo de 5% a 10%; y para otros, los que miran el cambio mayorista, por el contrario hay un adelanto de más de 20%, en previsión de un colchón para enfrentar un posible control de precios con un nuevo gobierno de carácter populista.

Similitudes y diferencias con un año antes

Los economistas de la consultora Ecolatina compararon la tasa de inflación de los últimos 2 meses con la de similar período del año anterior, porque tienen similitudes en cuanto a que las dos tuvieron como punto de partida un salto previo del tipo de cambio: en 2018 por la necesidad de renegociar el Acuerdo con el FMI y ahora, tras el resultado de las PASO muy adverso al Gobierno.

Durante el bimestre agosto-septiembre la inflación acumuló más de 10%, aun cuando el salto cambiario post PASO afectó solamente a la segunda mitad de agosto, atenuando la suba de precios en ese mes. “No es casualidad que la última vez que esto había ocurrido fue luego del salto cambiario de fines de agosto de 2018 (cuando la inflación había acumulado más de 12% en los dos meses posteriores), debido al significativo impacto del tipo de cambio en el sistema de precios”, comentó el estudio privado.

Y si bien la dinámicas cambiaras fueron similares en ambos casos, Ecolatina marcó algunas diferencias:

1. En 2018 la depreciación del peso se dio en un momento en el que se estaban corrigiendo tarifas, lo que también contribuyó a acelerar la inflación;

2. Durante la primera mitad de agosto de 2019 la inflación se movía en línea con la desaceleración de los meses previos (en torno al 2% mensual), lo que estableció un piso más bajo para la suba de este año; y

3. La mayor intensidad de la recesión de este año probablemente haya contenido la dinámica de algunos precios, en temor a un retroceso aún mayor en las ventas.

Más allá de las diferencias puntuales, resalta el estudio privado que la inflación acumulada en el bimestre post salto cambiario fue similar en ambos años. En consecuencia, se fortalece la idea de que el sistema de precios local se está volviendo cada vez más vulnerable a shocks externos, dando cuenta de esto mediante una mayor velocidad de ajuste ante aumentos del dólar.

Expectativas para el último trimestre

De no mediar nuevos saltos cambiarios, en Ecolatina prevén que la desaceleración de la inflación será lenta. Esto se debe a que todavía tendrán lugar cambios en precios relativos como consecuencia del reciente salto cambiario.

Adicionalmente, “los ajustes salariales -ya sea mediante bonos o paritarias- también presionarán a los costos. Esto llevará a optar por trasladarlos a precios o bien absorberlos, tolerando una pérdida todavía mayor del margen de ganancia”.

Mientras que en la consultora LCG observan: “En la medida que el dólar se estabilice y vuelva a ser un ancla nominal, podría esperarse cierta moderación de los aumentos. Sin embargo, el rezago del traslado de la devaluación a precios en algunos sectores que no pudieron convalidar aumentos sumado a una inercia inflacionaria cada vez más veloz difícilmente permitan reducir los valores por debajo del 3% mensual en los últimos meses del año”.

Y agregan los economistas de LCG: “será importante el comportamiento de las expectativas luego de las elecciones generales de octubre. Si bien el efecto de un resultado inesperado ya fue descontado en la contienda electoral de agosto, con el posterior salto en el tipo de cambio, los episodios disruptivos asociados con la incertidumbre de la próxima gestión podrían continuar. Asimismo, el fracaso de los programas monetarios de la gestión actual, el régimen de alta inflación en el que se encuentra el país hace meses y los elevados niveles de indexación de la economía dejan un difícil desafío para el gobierno entrante”.