El presidente Alberto Fernández y su equipo económico ratificaron desde el primer día de gestión lo que habían predicado en campaña: “El gobierno de Mauricio Macri dejó una economía destrozada y un fuerte e irresponsable endeudamiento”.

A partir de ahí se esperaba una acción vertiginosa destinada a revertir ese proceso, y así pareció reflejarlo la inauguración de la práctica de extender la publicación del Boletín Oficial a los sábados, dado que no alcanzaban los 5 días hábiles para dar conocer y reglamentar las medidas de política económica y social destinadas al objetivo “hambre cero”.

Sin embargo, a poco andar se observa un singular sesgo a favor del aumento de la presión tributaria, aún con la vuelta de 0% a 21% del IVA sobre los alimentos, mientras no se dispusieron medidas complementarias de bajas de otros impuestos, para que el resultado final fuese una orientación progresiva en las que unos paguen más y otros paguen menos.

Y si bien se hicieron anuncios de refuerzos transitorios de los jubilados con ingresos de hasta $19.607, pero con una progresividad incomprensible que comenzó en $5.000 par quienes perciben la mínima hasta llegar a cero pesos, porque nadie de esa franja podría superar los $19.608, como si ese umbral asegurara el “hambre cero”, mientras que para el aumento “a cuenta” para los asalariados de $4.000 se lo extendió “fijo par todos” los que perciben hasta $60.000 por mes”.

Mientras que en paralelo no se han dispuesto medidas compensatorias de baja del gasto público, salvo la “licuación” natural que provoca una economía que mantiene una inercia inflacionaria en el rango de 4% por mes, parte por la herencia, parte por el efecto de las nuevas medidas, pese a la marcha atrás acordada con algunas empresas productoras y proveedoras de alimentos; medicamentos y de combustibles, principalmente.

Y se mantuvo un ritmo vertiginoso de emisión de deuda, en parte para hacer frente a vencimientos no reperfilables, como para financiar al Tesoro con la recuperación del rol del Banco Central de prestamista de última instancia, no ya de los ahorristas en el sistema financiero, sino directamente del Tesoro con uso de hasta USD 4.571 millones de las reservas en divisas de la autoridad monetaria, pese a que se había tratado de “irresponsable” el endeudamiento por parte del gobierno anterior.

La primera respuesta de los mercados, real y financiero

Los pocos datos de la actividad económica correspondiente a diciembre, con dos tercios bajo la conducción del equipo de Alberto Fernández dieron cuenta de la continuidad de la fuerte recesión del mercado automotriz, más allá de la estacionalidad negativa y la singular baja del cobro de IVA sobre la producción nacional, más allá del efecto de la persistencia de la reducción de emergencia a 0% de la alícuota para pocos alimentos de la canasta básica.

Y las expectativas de industriales y constructores para el primer trimestre de Gobierno, diciembre a febrero que recabó el Indec dieron cuenta de la continuidad de una marcada senda recesiva, muy lejos de la meta del ministro Martín Guzmán de “frenar la caída”.

Por el contrario, la reacción de los mercados fue claramente positiva, aunque se debilitó en las últimas semanas: el índice de Riesgo País pasó de un pico de 2.180 puntos básicos el 9 de diciembre hasta un mínimo de 1.738 pb el 27 de diciembre, previa a la reglamentación de la Ley de Emergen Económica y Social, y rebotó hasta 1.938 el 3 de enero y desde entonces reinició un sendero bajista hasta 1.818 ahora.

En es línea también se movieron las tasas de interés, la de referencia de política monetaria se redujo desde 65% anual a 52% anual a 7 días, y para los depósitos a plazo fijo se contrajo de poco más de 50% anual a 30 días a menos de 40% anual.

Por el contrario, la Bolsa y los bonos transitaron por sendos movimientos alcistas: el Merval subió 17,3% y el AY24 recuperó 38,7 por ciento.

Y la posición de reservas del Banco Central se fortaleció en más de USD 1.700 millones con las medidas destinadas a profundizar el control de cambios con la extensión a los consumos y pagos al exterior, no sólo por turismo, pasó de USD 43.784 millones a USD 45.417 millones.

Pero para que esa tendencia se consolide, los mercados y economistas esperan la presentación del demorado plan integral de política económica, el cual no solo deberá incluir el capítulo de la renegociación de la deuda pública, sino también los planes monetarios, financiero y de balance de divisas, de modo de consolidar la primera evaluación positiva de los técnicos del Fondo Monetario Internacional, y también de algunos economistas de la oposición.