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15/07/2020, 3:38 pm
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Muchos precios se aceleraron, como los de productos de consumos masivo, pero otro se mantienen o incluso caen en dólares por la agudización de la recesión y disminución forzosa de la demanda

En el plano monetario, la actual coyuntura vuelve a parecerse al escenario de los años ‘80s y está en las antípodas de lo que acontecía en 2002. Actualmente hay repudio por el peso, no hay demanda de dinero y hay fuertes expectativas tanto de devaluación, como de inflación. Tanto en un modelo de expectativas adaptativas (mirando para atrás), como en un modelo de expectativas racionales (mirando los fundamentos y hacia adelante), las expectativas de inflación son crecientes”, sostienen los economistas de la consultora Economía & Regiones.

Y concluyen: “Dado que la demanda de dinero depende del nivel de actividad y la inflación esperada, hay que esperar que se caiga significativamente. Con fuerte caída de la demanda de pesos, la inflación se aceleraría aún sin emitir. Pero como el BCRA viene emitiendo fuertemente desde noviembre, la emisión fue récord en marzo’20 y será más abultada en abril’20, mayo’20 y junio’20, la inflación se terminará acelerando exponencialmente”.

Claramente, el análisis se sustenta en la aceleración del ritmo de emisión por parte del Banco Central desde que se decretó la primera cuarentena, en prevención de la propagación incontrolable de la Covid-19, principalmente para financiar las crecientes necesidades de liquidez del Tesoro Nacional, al debilitarse severamente el nivel de recaudación de impuestos, como ya lo pusieron de manifiesto los datos de la AFIP en marzo.

Los datos parciales del Banco Central a la primera semana de abril dan cuenta de un crecimiento de la base monetaria a una tasa cercana a 80% en comparación con el nivel de un año antes, más que duplicando la velocidad de aumento interanual de los meses precedentes.

De ahí que los especialistas de Economía & Regiones, entre los que se cuenta Diego Giacomini, coautor de varios libros con el economista Javier Milei, Verónica Sosa, Sophia Parnisari y Matías Maccarone, muestran en el último informe de la consultora: “En un ejercicio de expansión monetaria moderado, la base monetaria podría estar creciendo interanualmente en torno al 155% a 160% interanual en diciembre 2020. La única forma de intentar evitarlo sería con una fuerte suba de a tasa de interés en el segundo semestre, porque sin fuerte suba de la tasa de interés, nadie podría sorprenderse de una inflación interanual de tres dígitos hacia final de 2020 y primera parte de 2021”.

Sin embargo, en los últimos días aparecieron otros informes, como en el de la Consultora Elypsis que encabeza el economista Eduardo Levy Yeyati que en línea con los pronósticos revisados del Banco Mundial intensificó su previsión de caída del PBI de 4,5% para este año a 6,5%, luego de conocer la decisión presidencial de extender por segunda vez la vigencia de la cuarentena para la mayor parte de las actividades y desplazamiento de la población.

“Creemos que la combinación de insuficientes testeos y una capacidad estatal limitada para hacer frente a un pico de demanda está inclinando la balanza de la respuesta del gobierno hacia una cuarentena más prolongada y un levantamiento más gradual y selectivo de la misma, seguido de una fase de distanciamiento social que podría durar al menos 12 meses (hasta lograr un grado de inmunización de la población que inhiba nuevos picos de contagio), lo que ralentizaría la recuperación posterior a esta fase de aislamiento”, destaca el informe de Elypsis.

Además, como anticipamos, las políticas de contención de los efectos económicos exhibieron en los últimos días demoras en la implementación y limitaciones en la focalización, y aún no se cuenta con un esquema para hacer frente al inminente problema de solvencia empresarial fruto de la fuerte y prolongada caída de ingresos y de la inflexibilidad de los costos. Esperamos que el gobierno avance con avales públicos parciales y que negocie recortes salariales temporales para evitar un flujo masivo de quiebras de pymes, pero los detalles –y las fuentes de financiamiento– de estas medidas aún no han trascendido. En todo caso, esperamos un mayor esfuerzo del Tesoro y revisamos al alza nuestra proyección del déficit fiscal”, puntualizó la consultora.

Previamente, el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, correspondiente a marzo, ya había mostrado una fuerte corrección bajista en la tasa de caída esperada del PBI de 1,2% en el sondeo de febrero a 4,3% en el de marzo; pero por el contrario, aún no daba pistas de previsiones de aceleración de la tasa de inflación.

Atenuante de la suba del nivel general de precios

Al parecer, un factor no menor que contribuiría a contener el ritmo de alza de los precios es la brutal caída de la velocidad de circulación del dinero entre la población y las pymes, como consecuencia del aislamiento forzoso.

Entre 2007 y 2018 la velocidad de circulación del dinero, medida por la relación entre el valor del PBI en pesos corrientes equivalente anual y la base monetaria se movió entre 10,6 y 12,9 veces, pero en 2019 se aceleró a poco más de 15,5 veces, fenómeno que los economistas definieron como “huida de los pesos”. Semejante impulso fue más potente que la contención de base monetaria que hizo el Banco Central, con una suba que se atenuó de 33,6% promedio en 2018 a 23% el año siguiente, puesto que la tasa de inflación subió de 33,7% a 53,6 por ciento.

Pero ahora, por efecto de las restricciones que impone la lucha contra la Covid-19, se observa que la velocidad de circulación del dinero habría caído a 13,9% en el primer trimestre 2020, y a menos de 11 veces en el comienzo del segundo, con un PBI que se derrumba en términos reales a una tasa cercana a 10%, y, con una tasa de inflación que por ahora descendió al rango de 46%, según las previsiones del REM para el período abril a junio.

Por tanto, así como el aumento de la velocidad de circulación del dinero, desprenderse rápido de los pesos para la compra de bienes o de dólares, presionan al alza sobre el índice general de los precios de la economía, la desaceleración de ese pase de manos de la moneda nacional contribuye a provocar el efecto inverso sobre la inflación, o al menos a atenuarla, si la tasa de incremento de la base monetaria se intensifica al ritmo de tres dígitos porcentuales en la comparación con el año anterior.