Desde que el 22 de junio de 2018 la Argentina recibiera el primer desembolso del crédito ampliado en septiembre a  unos USD 57.100 millones, el Tesoro recibió un total de USD 44.867 millones, pero lejos de formar parte de nueva deuda neta del Estado nacional, ya se utilizó un 74% para pagar vencimientos del sector público, según se desprende de los datos del Banco Central.

A partir de ahí, algún economista de renombre internacional, como Guillermo Calvo dijo a un medio de Chile: “Si Argentina no le paga al FMI, el FMI se funde. Como decía Keynes cuando uno debe poca plata al banco, uno tiene problemas, pero si uno debe mucha plata al banco, el banco tiene problemas”, graficó.

Sin embargo, el académico de la Universidad de Columbia omitió decir cuál sería el costo para el conjunto de los argentinos de defaultear vencimientos con cualquier organismo de crédito internacional, hasta ahora los principales prestamistas del Estado. Incluso el ex presidente Néstor Kirchner había cancelado la deuda en efectivo.

Tampoco dijo Calvo que, a diferencia de la Argentina que mantiene un acotado acceso al mercado mundial de deuda y que tiene como principal recurso una elevadísima presión tributaria, el FMI que tiene como accionistas a la mayor parte del planeta que en conjunto genera por año 160 veces el PBI argentino, y por tanto en caso de crisis, los principales accionistas pueden realizar aportes extras de capital, como ha ocurrido muchas veces.

Y según los datos parciales de la deuda pública total a fines de junio de la Secretaría de Finanzas, a cargo de Santiago Bausili, desde el primer desembolso del préstamo stand-by la variación de las obligaciones del sector público en su conjunto se elevó en USD 9.000 millones, a USD 337.000 millones, principalmente por el financiamiento del déficit fiscal financiero que se estima se ubicó en el equivalente a 4% el PBI, unos USD 18.000 millones por año; mientras que se registraron pagos de deuda pública en los últimos 13 meses por poco más de USD 33.000 millones.

De ahí que de los casi USD 45.000 millones que recibió el Gobierno del FMI quedan en poder del Tesoro, y forman parte de las reservas del Banco Central, unos USD 11.800 millones, los cuales cubren con cierta holgura los vencimientos hasta el próximo desembolso, programado mediados de  octubre, estimados en unos USD 10.000 millones,  y que no debiera tener diferimiento porque Hacienda y Banco Central ya han cumplido las metas correspondientes al segundo trimestre de este año.

Mientras que el último giro de otros USD 5.300 millones del acuerdo stand-by, esperado para octubre, porque los 7 restantes se limitarán a unos USD 1.000 millones por trimestre, posibilitará hacer frente a la totalidad de los vencimientos de deuda pública en títulos y letras del Tesoro por USD 5.400 millones entre octubre y diciembre.