Partir del veto presidencial al “Cepo Laboral” para hacer el análisis político de la semana puede ser un grave error, dado que hubo una serie de hechos, reuniones y acuerdos que permiten sostener que la actual situación del Gobierno de Mauricio Macri de hoy es totalmente distinta de la que tenía hace un mes, cuando el kirchnerismo lanzó el proyecto de ley que fue aprobado en el Congreso el miércoles pasado.

         1) El Gobierno logró cerrar un acuerdo con los Gobernadores para el pago de la coparticipación, uno de los reclamos que esgrimió Miguel Ángel Pichetto cuando se analizó el “Cepo Laboral” en el Senado. Hoy, nadie critica lo firmado, dado que las provincias podrán sumar hasta 39.000 millones de recaudación este año y, además, la Casa Rosada dejó abierta la puerta para que avancen lo reclamos judiciales por la deuda pendiente que dejó el kirchnerismo por esos fondos.

         2) La Casa Rosada cerró un acuerdo con los gremios peronistas por el aumento del Salario Mínimo Vita y Móvil, lejos del 25% que se había impulsado para las negociaciones paritarias a comienzos de año; y se ajustó 700% el Seguro de Desempleo, algo que el kirchnerismo, y Cristina Fernández en particular, se negaron a conceder durante 7 años.

         3) Luego de un cuidadoso “poroteo”, el Gobierno tiene la seguridad que se podrá quedar con la Federación Argentina de Municipios, el instrumento institucional que creó el kirchnerismo para poder negociar en forma directa con los intendentes, que ahora podrá usar el PRO para incentivar alianzas territoriales o provinciales, más allá de los gobernadores.

         4) El Gobierno comenzó a tomar nota del impacto de la recesión y lanzó varias propuestas para facilitar la baja de costos y formas de financiación para las Pymes y se analizan algunas medidas para incentivar el consumo, como financiación de compra de autos 0 km o celulares, aunque podrían lanzarse propuestas similares a otros productos.

         Porejemplo, se anuncio que las Pymes van a poder pagar el IVA cada 90 días, que el Impuesto al Cheque podrá ser usado como Anticipo de Ganancias, que se reducirá 8 puntos porcentuales Ganancias cuando se realicen inversiones en las empresas, se pagarán los saldos a favor de IVA con un bono, se cambió la política de retenciones de ciertos impuestos, el BCRA obligó a los bancos a incrementar los fondos que deben prestarse con fines productivos, bajó el costo de financiación de compra de bienes de capital para empresas exportadoras, se autorizó que las liquidaciones de divisas de los exportadores tendrán 365 días y se informó que  subirían el mínimo no imponible de Bienes Personales, entre otras propuestas.

         5) Siguen apareciendo pequeños síntomas de reactivación en sectores puntuales. Esta semana, el dato provino desde la construcción, donde si bien el aumento de los precios de los productos del sector han sido mayor que el promedio general, la Unión Obrero de la Construcción alertó de un crecimiento de la toma de mano de obra, al tiempo que los permisos para nuevas obras, en los grandes distritos, se quintuplicaron en dos meses, luego de caer durante casi un año.

         6) Después de las copiosas lluvias que destrozaron el cronograma de la campaña, la cosecha de la soja avanza a gran velocidad. En forma caótica, por falta de camiones y silos de almacenamiento, hay que recuperar casi 20 días de trabajo, donde se hizo imposible el trabajo. Esto no sólo ha reactivado la actividad en ciertas zonas, sino también, ha regenerado la cadena de pagos y promete acercar al Banco Central más dólares.

         7) Hace un mes, si Mauricio Macri vetaba el “Cepo Laboral”, el kirchnerismo tenía confianza de poder forzar su ratificación en el Congreso, opción que hoy se da por descartada, dadas las nuevas relaciones entre la Casa Rosada y los Gobernadores; lo que implica que la posibilidad de revertir el veto puede ser una derrota para el kirchnerismo y el peronismo.

         8) El Banco Central comenzó a bajar su tasa de referencia, con lo cual, puede ceder el costo de las líneas comerciales de los bancos en las próximas semanas y, en paralelo, la Corte Suprema de Justicia falló para colocarle un tope a las tasas de interés que cobran las tarjetas de crédito. Muchos creen que esta decisión puede abrir una puerta adicional a la reducción del costo del dinero en otros segmentos de financiación, lo que podría redundar en un empujón a las ventas financiadas en cuotas.

         9) El Tesoro Nacional registró en Abril un ahorro fiscal de 7.000 millones de pesos. La cifra puede no ser significativa ante un déficit fiscal esperado de 500.000 millones de pesos  y ante un Ministro de Hacienda y Finanzas que hace poco o nada para reducir el Gasto Público; pero muestra un comportamiento que, si se puede repetir, generará alivio a los inversores.

         10) Por primera vez en seis meses, el Gobierno se despegó de acusaciones lanzadas por Elisa Carrió, en este caso, contra el titular de la Suprema Corte de Justicia, Ricardo Lorenzetti, lo que implica, quizás, el inicio de un camino que diferencia al PRO de la titular de la Coalición Cívica, sin que tenga efectos en la conformación de “Cambiemos”.

         Como se observa, no son cambios menores. Muestran a un Gobierno que luego de negar la inflación, a recesión y el despido de trabajadores comienza a registrar que es necesario bajar los precios, incentivar la producción y proteger la generación de trabajo. No son medidas de shock, pero muestran un alentador cambio, luego de tanto inmovilismo.

         Pero, al mismo tiempo, Mauricio Macri ya no habla de una reactivación de la economía para el segundo semestre. En ·”Cresta Roja” reconoció que el año que viene se van a notar los cambios. Ocurre que si bien hay signos, todo va más lento de lo esperado, dada la posición conservadora de empresarios e industriales locales, que siguen temiendo el conflicto social, la fragilidad de las cuentas públicas y la caída de poder adquisitivo familiar.

         Mientras que los opositores exponen un escenario de crisis casi terminal y los que tienen desconfianza o posiciones políticas competitivas con el macrismo prefieren resaltar los datos negativos, Jaime Durán Barba expresó lo que siente Mauricio Macri y la “Mesa Chica” del PRO: “A esta alturas, con lo que se hizo, al Presidente de la Nación no le podría ir mejor”.

         Desde la macroeconomía, los datos lo confirman. El Gobierno consiguió, en menos de 6 meses, 5.000 millones de dólares para fortificar las reservas del BCRA, renovó el swap con China por 11.000 millones de dólares, cerró un acuerdo con los holdouts, colocó deuda por 16.500 millones de dólares y sacó a la Argentina del default; 70% del financiamiento del año está asegurado, provincias y empresas esperan captar 10.000 millones de dólares, varias compañías han anunciado su interés por abrir su capital (lo que es considerado como un acto de confianza), los depósitos en dólares crecen mes a mes, se están cancelando las deudas por importaciones impagas que dejó el kirchnerismo y se permiten giros de utilidades, también prohibidas por el Gobierno de Cristina Fernández; sin que las reservas del BCRA sufran; además de estar desactivando la “bomba” del dólar futuro.

         Pero en la microeconomía es donde falla el Gobierno de Mauricio Macri. A decir verdad, en el último mes la Casa Rosada ha relanzado al Estado como impulsor de la reactivación, con el anuncio de inmensos planes de obras públicas o reactivando y pagando obras que dejó paralizadas el kirchnerismo; pero también, atendiendo a la agenda que presentó la Unión Industrial Argentina y las demandas de los sectores Pymes.

         También el Gobierno ha tomado nota del agotamiento de la atracción del “show” de la Justicia, que no llega a nada; y de la creciente impaciencia de la opinión pública y ha comenzado a hablar de la “herencia”. Quizás sea tarde para reseñar el desastre que dejó el kirchnerismo para excusar el lento avance de los cambios que reclama la sociedad, en especial, porque salvo los casos de corrupción conocidos, poco impactan en los ciudadanos las palabras sin datos duros, contundentes y explicados claramente.

         Mauricio Macri no es un Presidente de la Nación que genere fanatismos. Lejos está de Raúl Ricardo Alfonsín o de Cristina Fernández, está más cerca de los estilos de Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, con el paso cansino de Carlos Saúl Menem, pero sin su gracia. Pero la gran diferencia es que su ratio no es política. Mauricio Macri sigue pensando en clave empresarial. Se fija metas, las que se impone alcanza, pero puede dilatar los plazos, siempre que se asegure el éxito.

         La política es urgencia, responder a la demanda de los votantes, de otros agentes políticos, de las corporaciones. Los empresarios miden costos, cómo soportar esos costos y alcanzar las metas establecidas; luego, recién después de cumplir con el objetivo, analiza si ganó o perdió en el proceso. Por eso Mauricio Macri vetó el “Cepo Laboral”. Se buscó hacer una demostración de fuerza. Se hizo. Aparecerá publicada el lunes en el Boletín Oficial. Ahora, el Gobierno cree que los efectos serás limitados. Quizás tengan razón, los sindicalistas peronistas no quieren ir a un paro, los gremios combativos clasistas no preocupan a la Casa Rosada. El Congreso, menos.

          Mientras el kirchnerismo construyó una épica alrededor de la acción política y un relato para darle sentido a las decisiones; el PRO ni intenta construir una épica, esboza líneas desordenadas de un relato y se asienta en la estética. En un país lleno de excepcionalidades, hechos extraordinarios y abusos de poder, Mauricio Macri quiere trascender por volver “todo” a la “normalidad”, recuperando instituciones y tradiciones.

         Uno poderoso hombre de las relaciones públicas, con fuerte identificación partidaria, sostuvo días pasados: “Varias veces me he equivocado con el macrismo. Me sorprendieron esas veces. Si les va bien, vamos a tener que tirar los libros que leímos en 30 años de militancia”. Y no está equivocado. ·El PRO está diseñado para ese casi 50% del padrón que tiene menos de 30 años, que viven la política de una forma distinta que los militantes de los 70, de los consumidores de los 90 o de los populistas de hasta hace poco. Si acertaron o no, lo vamos a ver en un año, en las urnas.