Obediente a los dictados del marketing político que le realizan sus asesores, que ahora volvieron a cambiar de opinión y estrategia, y luego de sumar consultoras al universo de mediciones del clima social, Mauricio Macri ha realizado durante la semana un amplio raid mediático, que seguirá durante ésta que se inicia, tratado de mostrar el activo más importante que tiene el Gobierno de “Cambiemos”: su propia persona.

Ya hace un mes, asesores extranjeros que estuvieron en el IX Cumbre Mundial de la Comunicación Política -que se organizó en la sede de Puerto Madero de la Universidad Católica Argentina-, habían recomendado a Mauricio Macri hacer más asidua y directa la comunicación con la opinión pública, usando para ellos a los medios de comunicación. Sin embargo, Jaime Duran Barba, y el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, no le dieron importancia al consejo y reiteraron su “fidelidad” a Grupo Clarín y al diario La Nación, tal como venían haciendo desde el 10/12/2015.

Sin embargo, a 8 meses de alcanzar el poder, los asesores claves del Gobierno de Mauricio Macri entendieron que no alcanza con un multimedios preferido, por más audiencia que tenga, y con un diario, por más cercano que esté a sus votantes. La Argentina es grande, poca gente se informa a través de los medios tradicionales y hay que hacer un inmenso esfuerzo para llegar a cada nicho de potenciales votantes y de ciudadanos. Y si no, que vean la infraestructura que creó el kirchnerismo para capilarizar su mensaje en la sociedad y, así y todo, perdieron las elecciones.

De todos modos, no alcanza con buena o excelente comunicación cuando se hacen las cosas mal desde el poder. Y las nuevas encuestas que han llegado a la Casa Rosada confirman que la recesión, la caída del consumo y el impacto que ha tenido en los hogares los aumentos de tarifas han sido mucho más duros de lo que decían en los pasillos del poder macrista y las sospechosas encuestas que llegaban a los escritorios oficiales cada semana.

Mauricio Macri no se cansa de repetir que se equivocaron con el aumento de tarifas. El tema está hoy judicializado y sólo la buena voluntad de la Suprema Corte, que está más allá de unos pasajes gratis en la 1ra. de Aerolíneas Argentinas, podrá salvar la situación; dado que en el Ministerio de Energía y Minería no tienen ni idea de cómo zanjar el tema, sin seguir alimentando el malhumor social y la inercia inflacionaria.

Hoy, todavía el Estado subvenciona más del 65% de las tarifas de los servicios públicos, lo que implica que en un año electoral como 2017, van a tener que seguir haciendo ajustes que impactarán en el bolsillo de las familias, lo que genera una duda: ¿No afectará la salida de la recesión que nuevamente baje el nivel de consumo de los hogares a comienzo del año que viene? No es un tema menor, todavía sin respuesta.

Con la confianza puesta en que el “sinceramiento fiscal” será un éxito y que el Fondo Monetario Internacional sacará a la Argentina del nefasto Artículo IV, el Gobierno cree que tiene el camino resuelto para salir de la recesión. No obstante, para comenzar a crecer, todavía hace falta un empuje más de la inversión, el consumo y las exportaciones.

En la semana que paso, el Palacio de Hacienda destacó que las promesas de inversión del sector privado, en la “Era Macri” supera los US$ 27.000 millones; y el Banco Central destacó que en los primeros 6 meses del año, la Inversión Extranjera Directa alcanzó los US$ 1.300 millones (lo mismo que recibió la Argentina en todo 2015) y US$ 900 millones más en carteras de inversiones. Sin embargo, aunque los números sean alentadores, todavía están lejos de verse en la calle.

Diversos bancos de inversión y encuestadores han destacado un fenómeno muy particular: Las opiniones de corto plazo son más o menos pesimistas o poco alentadoras, ahora, a mediano y largo plazo, todos hablan maravilla de la Argentina. ¿Cómo puede ocurrir esto? En el fondo, eso mismo ocurrió en 2015, en especial en el 1er. semestre, cuando comenzó a notarse una suba del consumo y la inversión, sólo por la promesa de un recambio político que iba a dejar fuera del poder a Cristina Fernández y a todo el kirchnerismo.

Así, no es arriesgado asegurar que hoy el problema es político, pese a la fortaleza que tiene el Gobierno en la figura de Mauricio Macri. Esta paradoja se explica sencillamente:

> el Gobierno no muestra la fortaleza y fiereza política del kirchnerismo, ni del peronismo;

> tiene muchas características del comportamiento del radicalismo (moderado, apegado a las formas y las leyes, respecto a las instituciones, sin avasallamiento).

> Pero, en la puja peronismo fuera del poder vs. radicalismo en el poder, tenemos 2 casos que terminaron muy mal para la Argentina, dado que las crisis políticas generaron crisis económicas: Raúl Ricardo Alfonsín y Fernando de la Rúa.

Los inversores locales y extranjeros creen en Mauricio Macri y en el PRO, pero requieren que Cambiemos revalide el triunfo electoral del año pasado en las elecciones legislativas del año que viene. Quieren “pruebas” de que Macri puede quedarse otros 4 años en la Casa Rosada y que sea garante de la continuidad de sus inversiones en la Argentina.

La experiencia postmenemista fue nefasta. Infinidad de inversores, locales y extranjeros, hundieron capital en la Argentina, confiando que la convertibilidad de extendería en el tiempo y que sus distorsiones se solucionarían dentro del mismo esquema económico. La crisis 2001/2002 fue un 1er. impacto, el default fue el 2do., el kirchnerismo fue el 3ro.; por fin, la duración extrema del Frente para la Victoria y el “modelo” económico y de corrupción practicado fueron el 4to. y 5to. golpe de gracia que sufrieron muchos.

Si quemarse con leche causa que uno al ver una vaca llore, quemarse 5 veces con leche hace que uno salga corriendo cuando ve una vaca en foto. Sin embargo, la Argentina sigue siendo muy atractiva para los inversores. Está todo por hacer, los índices de rentabilidad son enormes y la facilidad para convertir ganancias en pesos a dólares y sacarlos del país tiene a muchos que se quemaron 5, 10, 15 veces.

Los inversores confían en la capacidad del Gabinete Económico para solucionar los galimatías macro que enfrenta la Argentina, pero Mauricio Macri y el PRO todavía tienen que confirmar que tienen la capacidad política de evitar que la creciente interna con los radicales y Elisa Carrió no termine en un estallido político, que pueden aprovechar las divisiones internas del peronismo y que tienen astucia para contener las aspiraciones presidenciales de Sergio Massa. 3 desafíos inmensos, sin duda, pero recordemos que el PRO es un partido vecinalista y que, con los movimientos correctos (y aprovechando los errores de los otros), se quedó con la Casa Rosada, la Provincia de Buenos Ares y retiene la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El kirchnerismo cometió el inmenso error de minimizar al macrismo. Lo mismo el peronismo, el massimo y una parte importante de la Unión Cívica Radical. ¿Es necesario recodar que el PRO está en el poder, el kirchnerismo se desangra en el llano, el peronismo es una caldera hiviente, el massismo busca repechaje y los radicales perdedores lagrimea por los pasillos? El peor error que pueden cometer la oposición es menospreciar a Mauricio Macri, pero si el Gobierno sigue cometiendo errores, les otorga esperanzas.

El mecanismo “prueba – error – modificación – nueva prueba – ratificación” somete al Gobierno a un extenuante desgaste político. Cometer tantos errores, potencia la pérdida de capital político. Incrementar este escenario con pésima comunicación, crea abismos que terminan por impactar sobre el Presidente de la Nación y todo su Gabinete.

Desde el punto de vista comunicacional, Mauricio Macri tiene una forma de expresarse que no causa “daño” sobre sus enemigos. El peronismo tiene la lengua filosa que otorga la calle, la sangrienta pelea interna por escalar en el poder y el trato con la base para ganar su voto. No es que se quiera repetir las formas y los modos de Cristina Fernández o de Aníbal Fernández; pero más el 60% del país acepta más las formas agresivas y las expresiones hirientes peronistas que el discurso zen macrista.

Si un Gobierno quiere ganar una elección debe ganar votos. Para eso debe llegar con su mensaje a todos los potencials votantes. El estilo y la forma de Mauricio Macri no “calienta” al electorado no macrista. Y las elecciones legislativas del año que viene se ganan con el voto no macrista, más si tenemos en cuenta que el Gobierno parece encaminado a enmarcar la próxima votación como un referéndum de la actual gestión.

Mauricio Macri y el Gobierno tienen muchos argumentos para decir que no tienen mayoría parlamentaria y que requieren de más Senadores y Diputados Nacionales para completar las reformas encaradas y para no volver al pasado kirchnerista. Pero eso implica 3 cosas:

1. Que los votantes quieran seguir con las reformas encaradas.

2. Que los votantes crean que Mauricio Macri es capaz de solucionar los inmensos problemas económicos existentes.

3. Que los votantes no quieran que vuelva el kirchnerismo o alguna de las expresiones que tome el panperonismo.

No se puede ganar una elección con recesión, caída del consumo y sin la creación de puestos de trabajo. Por eso, mejorar la situación económica es condición sine qua non para intentar ganar las elecciones de año que viene. ¿Se convertirán los “brotes verdes” en salida de la recesión para la hora de votar? ¿Y con eso alcanza para asegurar el éxito en las urnas?

Trazar las alianzas políticas correctas, también es clave. ¿Seguirá Cambiemos o el PRO podría dejar ir radicales y lilitos a cambio de peronistas? ¿Es mejor sacarle peronistas a Sergio Massa que consolidar Cambiemos? Estas son algunas de las preguntas para hacerse en vista del complejo 2017. Por ahora, hacer un raid mediático, implica un cambio en la comunicación, pero lejos están se comenzar a solucionar los problemas.