Los argentinos elegimos para gobernarnos personas en las que depositamos las expectativas de lo que creemos que van a hacer, de lo que creemos que necesita la Argentina, aunque nunca lo hacen. Los presidentes electos, por su parte, declaman que aplicarán un modelo económico más o menos renombrado en el mundo, sin tener en cuenta si la Argentina está preparada para ese modelo ideal o si cumple las demandas de los votantes que lo eligieron para gobernar. Por eso estamos donde estamos, es el diálogo entre dos sordos, en donde ambos creen que entienden lo que el otro dice.

Mauricio Macri tuvo el mandato de sus votantes de solucionar la crisis económica heredada de Cristina Fernández, de normalizar el desquicio creado por 12 años de kirchnerismo y de reponer la institucionalidad. Cumplió con los dos últimos, pero no alcanzó, dado que encara las elecciones Generales con una crisis, quizás, mayor que la recibida. Y, si pierde la elección, como sostienen todas las encuestas hasta hoy, será recordado por este fracaso económico, no por los otros éxitos alcanzados.

¿Qué modelo económico trató de aplicar Mauricio Macri? El panperonismo, rápidamente, lo calificó de “neoliberal”. Los liberales, de “populista”. La izquierda de ultraconservador. El Gobierno habló de “gradualista”. Pero, en realidad, no fue ni uno, ni otro; fue un poco de cada cosa; según que segmento de la producción, los servicios o las condiciones macro que analicemos. Y, quizás, ese fue el mayor error macrista: Ser gradualista y populista, neoliberal y conservador; al mismo tiempo.

Lo que es seguro es que no fue exitoso, todo lo contrario, los errores macro y microeconómico fueron el caldo de cultivo para la derrota en las PASO y, quizás, de la pérdida del chace de reelección. Sin duda, un precio caro para las aspiraciones personales, pero irremediable para un Presidente de la Nación que, pese a la derrota electoral y la crisis, no se anima a lanzar un plan económico integral que trate de cambiar el designio de las urnas.

Si bien ayer comenzó la campaña oficial para las elecciones Generales, el Gobierno de Mauricio Macri parece convencido que no hará actos ni presentaciones hasta Octubre, otorgando una ventaja enorme a Alberto Fernández y Roberto Lavagna, que se presentarán estas semana como las alternativas exitosas para una salida de la crisis, pese a que ninguno de los dos tampoco presentan sus planes o sus equipos económicos por sus cargos, sino personas que harán propuestas más o menos vagas. Pero mientras el Gobierno y Mauricio Macri administran la crisis, los candidatos del Frente “Todos” y de “Consenso Federal” venderán esperanza.

Roberto Lavagna ofrece como solución de los problemas actuales su pasado. Pero un pasado construidos sobre una realidad que no existió, en donde el entonces Ministro de Economía de Eduardo Duhalde aprovechó al “trabajo sucio” que hizo Jorge Remes Lenicov, una soja camino a los 600 dólares y un default que paralizó la financiación y las inversiones hacia la Argentina y que nos costó miles de millones de dólares de deuda nueva. “Detalles” que el candidato siempre olvida mencionar.

Roberto Lavagna “vende” un Roberto Lavagna que nunca existió. Y se para como opción, pese a que sólo lo votó 8% del electorado. Sin embargo, como el Gobierno de Mauricio Macri hizo un trabajo tan terrible en la economía, que potencia la figura de un Ministro de Economía que no fue ni será, porque si fuera elegido Presidente de la Nación, no podría ocupar al mismo tiempo el Palacio de Hacienda. ¿Acaso Marcos Lavagna sería el futuro Ministro de Economía de un Gobierno lavagnista? Imposible de pensar esto.

Por su parte, Alberto Fernández viene de Europa con el discurso de que aplicará la férrea disciplina fiscal de Portugal, algo se contradice con sus anuncios de aumento de 50% para las jubilaciones y pensiones, de 50% para los empleados públicos y la intención de “meter dinero en los bolsillos de los argentinos”. ¿Habrá estudiado, en serio, el “Modelo Portugal” el candidato del Frente “Todos” o repite una fórmula de marketing político para sumar los votos necesarios para ganar en Primera Vuelta?

El “Modelo Portugal” comenzó a circular por los medios kirchnerista hace unos meses, propuesto por algunos economistas que lo presentaron como un mecanismo exitoso de gobernar sin hacer caso al Fondo Monetario Internacional, sin tener en cuenta el inmenso ajuste que hizo la economía portuguesa antes de aplicar los mecanismos de restricción fiscal que llevaron al actual “modelo fetiche” del peculiar progresismo argento.

¿Es aplicable en la Argentina el “Modelo Portugal”? Es una discusión que todavía nos deben los economistas argentinos, pero parece ser el elegido por el “Círculo Rojo”, que en varios encuentros que se realizaron durante la semana pasada, comenzaron a despedir a Mauricio Macri y a “bendecir” la llegada de Alberto Fernández a la Casa Rosada; sin esperar que las urnas hablen el próximo 27 de Octubre.

En la Unión Industrial Argentina no sólo respiraron aliviados al saber que Mauricio Macri no iba a concurrir a la celebración de un nuevo aniversario y aprovecharon para declararse “perdedores” del “modelo macrista”. En la reunión de la Asociación de Empresarios de la Argentina, Paolo Rocca fue el encargado de hacer la crítica más dura hacia el Gobierno de Mauricio Macri y de darle la sutil bienvenida a Alberto Fernández. Lo mismo ocurrió en el encuentro de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires, donde Axel Kicillof fue aplaudido como si fuera un “rock star” de la economía mundial, y todo sin anunciar una sola medida para el sector.

El “Círculo Rojo” nunca tuvo un diálogo fluido con los funcionarios del Gobierno de Mauricio Macri y termina con los empresarios, industriales y banqueros tratando de sacar sus dineros de los fondos de “Money Market” para poder pagar sueldos y aguinaldo. ¿Se puede concebir peor fracaso de una relación en donde se imponía el intercambio win-win?

Ahora, el “Círculo Rojo” recibe a Alberto Fernández en base a ¿qué? ¿El “Modelo Portugal”? ¿Acaso saben cómo impactaría el “modelo portugués” en la industria, los bancos y las empresas? El “Poder Económico” no es muy diferente el resto de los argentinos: Colocan en un Presidente de la Nación sus propias expectativas y otorgan un mandato para que el futuro Mandatario haga lo que desean, sin saber lo que hará, en realidad.

Ya hubo una primera desilusión: Alberto Fernández habló varias veces de la necesidad de potencial “Vaca Muerta”. Incluso, hicieron trascender que se trabajaba en una proyecto de Ley para darle previsibilidad a Vaca Muerta por 20 años y otro para otorgar “seguridad jurídica” por 10 años. Incluso Paolo Rocca pidió una “Ley Marco” para el yacimiento neuquino. Pero, en España, el candidato presidencial del Frente “Todos” dijo que “no tiene sentido tener petróleo si las multinacionales se lo llevan”. ¿Eso implica que volverá a estatizar el petróleo, como se hizo en 1974? ¿Así se intenta “seducir” a inversores internacionales?

Fuentes de la campaña kirchnerista sostienen que Alberto Fernández lanzará a habar a 2.500 referentes para inundar los medios con el mensaje del Frente “Todos”, pese a que postergaría a después de las Generales la presentación de su Gabinete de Ministros. Así, mantiene la expectativa y el derecho a elección de sus colaboradores, al tiempo que lanza “referentes” para que le digan a casa grupo de votantes lo que quieren oír.

Alberto Fernández sigue colocando la política sobre la economía. No habilita la discusión de una Ley para permitir el “reperfilamiento” de la deuda soberana, quiere que Mauricio Macri pague todo el costo político de instrumentar el mecanismo, sin dar seguridad de que respetará las condiciones que herede del Gobierno actual, creando una incertidumbre notable, que están aprovechando los “amigos” del panperonismo para comprar papeles de deuda a precio de oferta, en la confianza de que conseguirán mejores condiciones de las que podría ofrecer el macrismo. Es el nacimiento de una nueva burguesía financiera “albertista”.

¿Es acercada la estrategia de Alberto Fernández de habilitar 2.500 voceros de campaña? Esta semana habló Juan Grabois. Propuso la “Reforma Agraria”. Se le sumó, apoyando la propuesta Emilio Pérsico, del Movimiento Evita. Hebe de Bonafini defenestró al “vocero” de Francisco. Por fin, fueron tantas las reacciones negativas, que el titular del CTEP tuvo que “recular” y decir que no era una propuesta oficial de un potencial futuro Gobierno kirchnerista. ¿No hay riesgo de que eso se repita un centenar de veces? Son los riesgos de una campaña destinada a tratar de ganar en Primera Vuelta.

En cierto sentido, con el “cepo cheto”, el “reperfilamiento”, el drenaje “ordenado” de los depósitos bancarios y con tasas espantosas, Mauricio Macri le abren la puerta a Alberto Fernández para imponer la “excepcionalidad” y la “emergencia” como contexto para cualquier norma futura, como “poner dinero en los bolsillos de los argentinos” y evitar que las multinacionales se lleven el petróleo o el gas de Vaca Muerta.

Por más que Mauricio Macri o Alberto Fernández prometan medidas que, supuestamente, aumenten el poder de compra de las familias, lo cierto es que las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional están paralizadas. Hernán Lacunza analiza viajar a Washington. Estados Unidos, Alemania, Rusia y China aceptarían hacer el giro pendiente, pero luego de las elecciones. Como alternativa, tanto el Presidente de la Nación y el candidato presidencial ven en China una opción para conseguir fondos para mantener el flujo de salida de depósitos e inversiones de la Argentina o para impulsar el consumo y asegurar las reservas. Ahora, ¿con China alcanza para cumplir las metas de ambos candidatos? Quizás, habría que preguntarse qué pedirá China a cambio de los fondos; o Rusia por apoyarnos en el FMI.

Votantes que ven Mandatarios, actuales o futuros, no como son, sino como los desean. Mandatarios que gobierna o asumen sin planes, con promesas que no cumplirán y con demandas de los votantes que ignoran. En este marco, votantes y “Círculo Rojo” comienzan a sentirse en medio de una transición mientras intentan sobrevivir a otra crisis. Una más. Los tiempos políticos son unos, los económicos, otros; y los de la gente, aún más diferente. Pero el calendario nos dice que aún faltan 7 semanas para votar.