Llegamos a las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, que de primarias tiene casi nada y de obligatorias hay que ver qué sucede). Fue una campaña larga, agotadora, sinuosa, plagada de sorpresas y con una catarata de encuestas que, en muchos casos, trataron de imponer una realidad que nunca existió en medio de “La Grieta”, la llamada “Ancha Avenida del Medio”; lo que confirma el limitado poder que tienen las encuestas para manipular a los electores. Resultan PASO muy curiosas porque el oficialismo pasó de promover la eliminación de las PASO (propuesta del intendente de Vicente López, Jorge Macri) a acelerar el comicio consultivo para transformarlo en un balotaje anticipado (decisión del presidente Mauricio Macri).

Sin duda estamos ante una elección insólita. Más allá que hay peronistas en las 3 listas que suman más del 90% de intención de voto,

** se presenta a la reelección un mandatario con baja imagen positiva y alta negativa,

** la figura con más liderazgo político le cede su lugar a un político que nunca encabezó una lista,

** dos economistas competirán para intentar ser electos como Presidente de la Nación, y

** estamos ante una votación en donde las dos alianzas electorales más importantes pueden sumar más de 80% de los votos, un nivel de polarización que hace décadas no se observa.

Las PASO deberían ser un gran ordenador político y electoral en medio de

**  un sistema político sin partidos políticos,

**  sin vida partidaria interna y

**  sin elecciones internas,

**  donde las personas encarnan ideologías más o menos turbias en ciertas personas;

**  plagado de encuestas que buscan deformar las precepciones de los ciudadanos y ciudadanos que terminan por contrastar lo votado con los pronosticado luego de votar.

Por algo son Primarias, para que haya internas partidarias; Abiertas, Simultáneas y Obligatorios, para que todos participen en la interna de, por lo menos, una fuerza política.

Las PASO nacieron en 2009. En 2011 y en este 2019, no habrá competencia entre listas presidenciales en las 10 alianzas que participan de la elección.

Sin embargo, en 2015, “Cambiemos”, “UNA” y el “FIT” resolvieron sus fórmulas presidenciales en internas y, sin ellas, Mauricio Macri no hubiese podido llegar al balotaje, dado que el peronismo cordobés abandonó al ganador de la propia interna partidaria, Sergio Massa.

Por su parte, en las elecciones legislativas, 11% de las listas a Diputados Nacionales se eligieron por PASO en 2011. Ese número creció a 28% en 2013, bajó a 19% en 2015 y volvió a subir a 21% en 2017.

En 2019, se mantiene, ahora con 22%, lo que nos permite inferir que casi 20% de las listas legislativas que van a las PASO, quedan en el camino. Eso es ordenar las preferencias de los votantes y las internas partidarias, dado que mucho se “tiran a la pileta”, sin ver si tiene agua para nadar.

Las PASO también concentran la competencia presidencial. En 2015 se registró la menor cantidad de listas presidenciales desde 1983.

Muchas no llegan a recibir el mínimo de 1,5% de votos necesarios para pasar a las Generales.

Por lo general, son los llamados “Partidos Sello de Goma” que se compran o alquilan en una elección y sirven como aparato recaudatorio. También ocurre con las listas legislativas. En 2015, se inscribieron 223 listas, mientras que ahora llegan a sólo 158 listas.

La participación de las PASO viene cayendo.

** En 2011 llegó a 79% de los votantes,

** para caer a 75% en 2013,

** 71% en 2015 y

** 72% en 2017.

En parte, es la promoción de que se trata de una “gran encuesta” y que su resultado “no dice nada” lo que hace que una importante franja de votantes no concurra a las urnas.

Luego se producen las sorpresas en las elecciones y Cristina Fernández de Kirchner supera el 52% de los votos para la reelección (2011), Esteban Bullrich derrota a la ex Mandataria en la Provincia de Buenos Aires (2017) y Mauricio Macri se impone en el balotaje por 2 puntos (2015).

Si entre la PASO y el balotaje se suman 12 a 15 puntos porcentuales de votantes, siempre el sistema político va a dar sorpresas.

Por ese motivo, el Gobierno puso tanto énfasis en pedir que todos los ciudadanos habilitados para votar, tengan obligación o no, concurran a las urnas.

Para evitar las “sorpresas”, que sin duda, también las habrá en esta elección, más con la hiperpolarización que se espera en el “paño” presidencial.

Las PASO no han impactado en la concentración de votos que suman las dos fuerzas con mayor cantidad de sufragios, sino las diferentes versiones que tomaron “Las Grietas” según los años.

**  2003, con 47%;

**  subió a 78% en 2007,

**  volvió a caer en 2011 (62%) y

**  en 2015 se ubicó en 68%:

**  por eso, si en estas PASO se supera el 80%, no estaríamos muy lejos de lo ocurrido en forma previa a lo que se produjo antes de que fueran reglamentadas las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.

En este 2019, 30 de las 159 agrupaciones políticas que se presentan con listas legislativas para Diputados Nacional tendrán PASO: 1 de cada 5, no es poco.

En el caso de Senadores, 8 de 55, 15% del total.

En total, son 35 PASO sobre 209 votaciones, muy por debajo de 2013, cuando se registraron 56 internas, 51 en 2015 y 25 en 2017.

** En las PASO legislativas de 2017 hubo competencia en 41 listas de Diputados y 4 de Senadores en 18 provincias.

** En 2015 hubo 36 para Diputados y 12 para Senadores. En 2013 se registraron 43 para Diputados y 13 para Senadores.

** En 2011, hubo 23 competencias para Diputados y 6 para Senadores.

** Sumadas, en total, desde 2011, hubo 219 PASO para Legisladores Nacionales y Presidenciales. Un número nada despreciable.

Este año, las PASO definirán a los candidatos a Diputados y Senadores Nacionales en Chaco, Corrientes, Córdoba, Chubut, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Misiones, Neuquén, Salta, San Juan, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero, Tierra del Fuego y Tucumán; mientras que enSanta Cruz también se enfrentarán listas diferentes de un mismo partido, pero bajo la Ley de Lemas, para Legisladores y para Gobernador.

**  “Juntos por el Cambio” tendrá PASO en 13 provincias.

**  El Frente “Todos”, en 5.

**  “Consenso Federal” las evitó, judicialmente, en la Ciudad de Buenos Aires, pero se mantienen en Corrientes y Tucumán.

**   Por fin, el Frente “Despertar” tendrá una única interna en Córdoba.

A nivel municipal no hay demasiados datos históricos o de otras provincias que no sean Buenos Aires; pero por ser la sede de la “Madre de todas las Batallas”, no es poco que en 65 de los 135 municipios haya PASO, casi la mitad; incluso, varias de las intendencias con más peso electoral en el Gran Buenos Aires enfrentarán puja de candidaturas, sobre todo, en aquellos que quieren volver al poder o derrotar a los alcaldes actuales.

El Frente “Todos” tendrá PASO en 39 municipios, 6 de ellos en el Gran Buenos Aires (San Isidro, Moreno, Tres de Febrero, Lanús, Quilmes y Presidente Perón).

En 21 casos, “La Cámpora” enfrentará a intendentes peronistas. No es un número menor, pero hay que recordar que, de un plumazo, cuando se formalizaron las candidaturas, las autoridades internas bajaron 72 listas y negociaciones locales evitaron una 130 más.

Por su parte, “Juntos por el Cambio” tendrá 26 PASO. Una sola en el Gran Buenos Aires (Merlo), el resto, en el interior, donde hay mucho voto vidalista que no pudo evitar internas entre radicales o entre macristas y radicales.

También se dieron de baja muchas listas, pero en el gobierno con sede en La Plata celebran que no haya PASO en ninguno de los municipios grandes donde gobierna el macrismo, salvo Mar del Plata, en donde se intenta una forma de “recuperación” del control político del distrito luego de que despegara de “Cambiemos” el Intendente Carlos Arroyo.

¿Cuántas PASO habrá en el resto del país? No hay datos.

Ya se realizaron elecciones locales en 17 provincias, por lo cual, ya tiene resueltas sus votaciones internas territoriales. Ahora, eso distritos, van por los cargos nacionales. Sin embargo, salvo el caso bonaerense, lo que ocurrirá en los otros, lamentablemente, se desconoce.

Las PASO también sirven para que expresiones diferentes dentro de un partido se expresen. El problema es que los “dedazos” imponen candidaturas sin competencia, tal como ocurre con las fórmulas presidenciales este año, le quitan al sistema una de sus posibles ventajas.

Así, sin vida interna partidaria y “dedazo” violento, las agrupaciones van a las elecciones con una construcción de mayor a menor, mientras que se deja al nivel territorial o provincial la posibilidad de internas abiertas y simultáneas.

Por otro lado, donde se producen PASO, la competencia es amplia, transparente y permite que personas de otros partidos se expresen. Es justamente esta capacidad de competencia lo que no quieren los liderazgos personalistas, por lo cual, pese a la presencia del “dedazo”, en muchos casos, estas figuras tienen que soportar internas que no desean. Es decir, un poco de institucionalismo en un país que no respeta las instituciones, no es malo.

Las PASO no acotan la vida de un colectivo político a sus afiliados. Pese a que aún existe la afiliación forzada (por ejemplo, a cambio de un subsidio o plan social), la participación masiva de una interna partidaria rompe el clima de “gueto” que solía y suele haber en algunas agrupaciones.

El problema de esta elección es que la hiperpolarización extrema, tal como dice el politólogo Aníbal Pérez Liñan, causó una desideologización de la sociedad, dado que el costo de perder es tan algo, que las fuerzas mayoritarias en pugna pueden hacer cualquier cosa por ganar, dado que es un juego de “todo o nada”.

Esto creó un clima de desconfianza sobre el escrutinio de los sufragios que el Gobierno no supo neutralizar con sus explicaciones, lo que implica que será el tema central del recuento de votos, si alguna de las fuerzas no le gustan los números que se conozcan.

Por fin, para los que creen que las PASO no sirven, basta recordar que por no ir a las Primarias, Roberto Lavagna rompió con “Alternativa Federal”.

La consecuencia fue que Sergio Massa saltó al peronismo y “Consenso Federal” comenzó a diluirse.

Por lo cual, la hiperpolarización quizás la debamos “agradecerla” al ex ministro de Economía. Incluso, esa decisión podría llegar a generar que la elección se defina en las Generales, sin pasar por el aleatorio balotaje.¿Se puede seguir argumentando sobre la necesidad de sacar esta instancia electoral?