Los “laboratorios electorales” y el miedo a perder fueron los factores que terminaron por ordenar la oferta electoral. Así, para responder a “La Grieta” se resolvió agrandar “La Grieta”, dado que aunque figuras como Alberto Fernández y Miguel Ángel Pichetto parecen mover los focos de polarización hacia el centro, en verdad, lo que hacen es ampliar el campo electoral que ambos polos, presionando los extremos e “invadiendo” la “Gran Avenida del Centro”, que terminó por desmoronarse.

Cuando Cristina Fernández decidió bajarse de la candidatura presidencial lo hizo porque sabía que no tenía chances de ganar; y cuando buscó negociar con Sergio Massa fue cuando entendió que con bajarse no alcanzaba. Cuando Mauricio Macri le ofreció la candidatura a Miguel Ángel Pichetto lo hizo porque sabía que no tenía chances de ganar; por como con la incorporación del rionegrino tampoco alcanza, desplazó de las decisiones electorales a Marcos Peña. Allí fue cuando aparecieron los “laboratorios electorales”, eligiendo opciones que cubrían las enormes deficiencias que tenían ambos protagonistas de “La Grieta”.

Justamente esta profundización de “La Grieta” y el desmoronamiento de la “Gran Avenida del Central”, algo que nunca existió, pese a los ingentes esfuerzos que se hicieron desde 2013 por crear una tercera alternativa electoral; impulsaron a kirchneristas y a peronistas macristas a decir que se puede ganar en Primera Vuelta, dado que las PASO va a ser un primer balotaje, las Generales serán un segundo balotaje y veremos si necesitamos un tercero para despejar la durísima lucha de poder que estamos viviendo.

Aunque existen dudas si estamos viendo un neokirchnerismo, un postkirchnerismo o el nacimiento del albertismo; si se puede afirmar que desde la semana pasada existe un nuevo “Cambiemos”. En este nuevo “Juntos por el Cambio” se acabaron los dogmas puristas de Marcos Peña, desapareció la pregonada “antipolítica” que siembra Jaime Durán Barba por América Latina en las campañas electorales que asesora. Este nuevo macrismo está más cercano al filoperonismo larretista de 8 años de mandato de Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires que a los 3 años y medio de peñismo; peñismo que fue responsable de 2 grandes triunfos electorales, pero se enfilaba a una derrota electoral, quizás, abrumadora.

¿Tantos votos tiene Miguel Ángel Pichetto como para pasar de un escenario de derrota macrista a uno de triunfo? No, no son los votos. Por un lado, es el valor simbólico. Por fin el macrismo aceptó lo que siempre quiso ocultar: Su esencia populista conservadora y su filoperonismo (Mauricio Macri imaginó ser candidato peronista en el comienzo de su carrera política, algo que rápidamente tuvo que descartar). Por el otro, el pragmatismo se impone sobre el dogmatismo y comenzaron a hacer política, que es lo que tan bien hizo Cristina Fernández los últimos 15 años, cuando pasó de ser la Viuda de Néstor Kirchner a la persona con mayor intención de voto durante los últimos 10 años y creadora de una versión superadora del peronismo, que perdurará en el mundo político local algunas décadas.

Este nuevo macrismo ya no tendrá fe ciega en las encuestas y los focus groups, en todo caso, los usará como herramientas de análisis, no como mandamientos religiosos. Tampoco las RRSS tendrán el mismo protagonismo, dado que se debe rehacer la relación con los medios tradicionales y se necesita volver a tener difusión territorial. Ahora, la ampliación de la base electoral no será fruto de marketing político, sino de la política, de la política económica, de la política negociadora.

Mientras que Jaime Durán Barba y Marcos Peña plantearon una elección donde el ciudadano debía votar por “el menos malo” o donde se impusiera la “campaña del miedo”; ahora se busca sumar todos los dirigentes políticos que anden sueltos, sean o no cercanos al macrismo, siempre y cuando sumen votos. En el fondo, es lo mismo que hizo Cristina Fernández cuando se sacó la foto con Hugo Moyano, cuando dejó que volviera Fernando “Pino” Solanas, negoció con el “Movimiento Evita”, rehízo las relaciones con Alberto Fernández o cuando liberó a los Gobernadores peronistas de listas kirchneristas locales que pusieran en riesgo la reelección de todos ellos.

Por eso, con el ingreso de Miguel Ángel Pichetto, muchas de las decisiones torpes que tomó Marcos Peña comienzan a esfumarse. Por ejemplo, se habilitaron las PASO en las provincias, dado que a más candidatos, más votos; se permitirá que aquellos que se postularon para cargos provinciales lo sean para nacionales, cuando antes se los prohibía, lo que implicaba que los más votados quedaban fuera de una u otra elección. También se analiza como volver a habilitar las “colectoras”.

Pero la presencia de Miguel Ángel Pichetto permite buscar sumar dirigentes peronistas que quedaron fuera de toda estructura que controle el kirchnerismo (como los viejos menemista, duhaldistas y otros similares), que hoy no tienen mucho caudal de votos, pero tienen valor simbólico si se quiere tentar al votante peronista “de paladar negro”. Además, una vez que cierren las listas del kirchnerismo, el rionegrino y sus operadores podrán salir con la “ambulancia electoral” a sumar a todos los que quedaron fuera del reparto de cargos en las listas, de las candidaturas territoriales o de las promesas de cargos futuros, todos los cuales significan votos “huérfanos”.

La política de “ampliación” que han tenido kirchnerista y macrista confirman 2 cosas. La primera, que en esta elecciones se necesita hasta el último voto que se pueda conseguir (por eso Máximo Kirchner se saca una foto con Santiago Cuneo o Miguel Ángel Pichetto salió a rescatar el voto “Celeste” y el voto de la “Familia Militar”). La segunda, que como proyectos ideológicos, el kirchnerismo y el macrismo habían alcanzado el máximo de potencial de seducción de votantes. Agotaron su capacidad de atraer ciudadanos, dado que están “agotados” sus “relatos”, sus “promesas electorales” y sus liderazgos dominantes.

Con Alberto Fernández, el votante peronista y kirchnerista imagina un “kirchnerismo mejorado”, el “viejo” era bueno, pero había que inyectarle anabólicos. Con Miguel Ángel Pichetto, el votante macrista, radical, “lilito” y antiperonista imagina un “macrismo mejorado”, el “viejo” quedó agotado por el fracaso económico, la derrota de la “batalla cultural” y en la capacidad de ofrecer una Argentina mejor. Así, comienza a nacer en los votantes la idea de que existen dos propuestas electorales que “pueden ser mejores” que las existentes hasta ahora, que eran los que buscaban aquellos que miraban hacia los candidatos de la “Gran Avenida del Centro”.

Curiosa paradoja: El kirchnerismo siempre se pensó superador del peronismo y tuvo que recurrir al peronismo para intentar ganar este año. El macrismo también se consideró como superador del peronismo y también tuvo que recurrir al peronismo para intentar obtener la reelección. Puede ser visto como un fracaso del kirchnerismo y del macrismo, pero también se puede ver como el fracaso del peronismo, que no pudo articular, per se, una oferta electoral superadora del kirchnerismo y del macrismo, pese a los millones de dólares que gastaron Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey.

En el kirchnerismo decían “sin Cristina no se pude y con Cristina no alcanza”. En el macrismo se podría haber dicho “con Mauricio no se puede y sin el peronismo no alcanza”. En el fondo, es la desarticulación del sistema político argentino, donde lo que en realidad no alcanza son los personalismos sin las estructuras. Por eso no alcanzan Cristina Fernández o Mauricio Macri solos y por eso necesitan al peronismo, dado que el fondo, el peronismo, en todas sus formas, sigue siendo la estructura política y electoral más grande de Argentina. Por eso, aquellos que aseguraban que “el peronismo ha muerto” nunca lograron entender la verdadera política argentina.

Miguel Ángel Pichetto es una cachetada para el radicalismo, pero es una cachetada merecida. No sólo un grupo siempre criticó a Mauricio Macri desde dentro, sino que los 14 candidatos derrotados en las provincias son radicales. Es cierto que el macrismo no supo construir en el interior, pero el radicalismo creyó que sin su estructura provincial, el PRO nunca habría sido Gobierno y creen que no le “pagaron” lo suficiente por ese hecho.

Elisa Carrió calla. Sabe que Miguel Ángel Pichetto es la única carta que podía jugar el macrismo para tratar de ser reelecto. Es mejor el rionegrino que el regreso del kirchnerismo al poder. Por eso, se “comen el sapo”, en silencio. Y, como hacen los radicales, piden más espacios en la lista de Legisladores como “compensación” por el menú de anfibios consumido.

Es triste que Mauricio Macri tuviera que llegar al punto de verse derrotado en Octubre para que habilitara la “pata peronista” y dejara que la “rama política” se impusiera sobre el peñismo “purista”. Se perdió demasiado tiempo y votos en este tiempo. Si se hubiese escuchado a Rogelio Frigerio, a Emilio Monzó, a Carlos Grosso y a Ramón Puerta antes, quizás las encuestas estarían mostrando otros números. La pregunta es si se llegó a tiempo con el cambio como para salvar al macrismo de una posible derrota electoral.

Como buen peronista, Miguel Ángel Pichetto sabe que el oficialismo recurrió a su persona y lo nominó desesperado por que sentían que perdían la elección. Ergo, si se alcanza la reelección, va a pasar enormes facturas y reclamará fuertes porciones de poder. No es Gabriela Michetti que se va a contentar con tocar la campanita en el Senado, hacer viajes o participar de actos protocolares y ocupar el Sillón de Rivadavia, sin hacer nada, cuando el Presidente de la Nación está de viaje en el exterior.

Miguel Ángel Pichetto, con la picardía y mordacidad peronista, lanzó misilazos hacia Axel Kicillof y desafió a Cristina Fernández a debatir, Copó la Agenda Política. Las movidas del kirchnerismo quedaron opacadas por el empantanamiento de las negociaciones con Sergio Massa, Incluso, la oficialización de los detalles del acuerdo entre kirchnerista y massista se postergó al miércoles, una vez que acabe el “Efecto Pichetto” en los medios.

El escenario electoral lejos está de haberse cerrado. Todavía falta la presentación de las Listas, el sábado próximo. Aún puede haber más sorpresas. Incluso, algunos que se unieron en alianza esta semana, pueden romper en la semana que viene. La moneda, sigue en el aire. Pero este, es otro aire, se respira distinto en los dos lados de “La Grieta”.