Los argentinos votan hoy por 4ta, vez en una elección Primaria, Abierta, Simultánea y Obligatoria y, quizás, sea la última vez que lo hagan, dado que en la clase política nació un ola abolicionista de las PASO, en gran parte, porque el sistema impuesto por el kirchnerismo tenía como meta desbaratar a las entonces fuerzas opositoras y superar el “dedazo” que gobernaba todas las fuerzas. Sin embargo, pasado 8 años desde su legislación, también el kirchnerismo ha caído víctima de las PASO y eliminado el poder del “dedazo” dentro del propio peronismo.

Las PASO imponen elecciones internas en aquellas fuerzas que antes de 2009, eran incapaces de permitir dirimir por el voto las discusiones partidarias. No es casual que, para el momento que se legisló las PASO, el radicalismo estaba partido en 3 partes, el peronismo era sólo 1 pieza en el Frente para la Victoria y el sistema de partidos había eclosionado.

Las PASO intentan ser un mecanismo de ordenamiento de la oferta política, reduce la cantidad de listas en el cuarto oscuro (al imponer un límite de 1,5% de los votos para pasar a la elección general). Así se intenta poner un poco de orden en un sistema de agrupaciones personalistas conformada por grupos vecinalistas, organizaciones sociales, colectivos de diversos tipos, micropartidos y “sellos de goma”.

 Gracias a las PASO, la cantidad de listas presentadas en las elecciones nacionales bajaron de 350 en 2007 a 106 en 2015. Sin embargo, en este elección volvieron a subir a 235, en gran parte, impulsado por agrupaciones que anotaron hasta una docena de listas, con el fin de obtener montos importantes de asistencia financiera, tal como ocurrió con Unión Ciudadana en la Ciudad de Buenos Aires, que presentó 13 listas a Diputados Nacionales y otras tantas a Senadores o el Frente Patriota Bandera Vecinal, del filonazi Alejandro Biondini, que en la Provincia de Buenos Aires presentó 7 boletas de Senadores Nacionales y 1 para Diputados Nacionales; pero entonces la Cámara Nacional Electoralse vio obligada a regular limitaciones a los aportes oficiales, destrozando el negocio que unos vivos crearon con las llamadas “Pymes Electorales”.

Las PASO son un incentivo para que los partidos pequeños conformen alianzas electorales. En ese sentido, Mauricio Macri es Presidente de la Nación gracias a la creación de “Cambiemos” y el trotskismo volvió al Congreso al crear el Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Así se cumple una de las exigencias máximas del sistema democrático liberal: permitir la representación parlamentaria de las minorías

Es falso que las PASO no sirvan para nada. En estas elecciones habrá internas abiertas en 18 de las 24 provincias para Diputados Nacionales y sobre las 8 en la que se elige Senador Nacional, habrá 5 primarias. Sólo en Santa Fe, más de la mitad de las fuerzas políticas tiene elecciones primarias; esto sin contar los municipios de todas las provincias. Sólo en Buenos Aires, con 135 municipios, hay más de 400 elecciones primarias a nivel local (el récord es Pilar, donde compiten 30 listas en 5 primarias).

Es interesante que muchos políticos pidan el fin de las PASO cuando se observó una altísima incongruencia en el armado de las listas en las provincias.

El peronismo (conformado por el Partido Justicialista, Kolina, Partido para la Victoria, Frente Grande y Concertación Forja, entre otros) va junto en 17 provincias, pero en Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Jujuy, La Rioja, Salta, y Tierra del Fuego, al menos 1 de esas agrupaciones compite por afuera (solo o en alianza con otros partidos).

El massismo sólo pudo imponer listas de unidad con Unión Popular, el GEN de Margarita Stolbizer y Libres del Sur en sólo 7 provincias. En 9, por lo menos 1 de los 4 partidos va por fuera y, en el resto, aparece aliado al peronismo o a “Cambiemos”. La excepción es San Juan, donde ninguna de las 4 fuerzas tiene personería.

Sólo 2 fuerzas aparecen con gran congruencia de alianzas en estas elecciones:

“Cambiemos”, que va con ese nombre en 23 provincias; y

> el Frente de Izquierda y de los Trabajadores está presente todas las provincias, salvo Corrientes y Entre Ríos.

No ocurrió hace tanto tiempo, ¿se repetirá?

No ocurrió hace tanto tiempo, ¿se repetirá?

 

 

 

Los dirigentes de izquierda posan en la planta de Pepsico en Florida, Vicente López.

Los dirigentes de izquierda posan en la planta de Pepsico en Florida, Vicente López.

 

Incluso, en algunas provincias donde algunos de los integrantes del FIT no tiene personería, los otros partidos asumieron la representación del Frente. Sólo por esta decisión, la izquierda, sin duda, sumará una cantidad respetable de Diputados Nacionales.

Pero más allá de la congruencia, “Cambiemos” va con lista única en los distritos claves y divididos en los menores. Así, tiene lista única en 13 provincias, en 8 va con 2 listas y en 3 distritos con 3 o más listas (son los casos de Entre Ríos, La Pampa y Santa Cruz).

Por su parte, el peronismo va en una sola lista en 11 provincias, 2 y 3 listas en 3 distritos, cada una; y más de 6 listas en 7 provincias (y, casi con seguridad, sin ellas, no podría retener el poder en esos distritos).

Con estos datos a la vista queda en claro que aquellos que argumentan contra las PASO son de fuerzas políticas que quedan de tercera para abajodado que en las elecciones generales tienen una fuerte pérdida de votos (a favor de las 2 primeras) que implica perder algunos Diputados, tal como ocurrió con el Frente Renovador en 2015.

Las PASO de hoy permitirán saber si se ha redefinido el escenario electoral que dejó el balotaje, con esa diferencia mínima entre “Cambiemos” y el kirchnerismo; pero también es un referendum de las política que ha aplicado Mauricio Macri en este año y medio, permitirá ver si se mantiene la famosa “Grieta”, develará el poder que aún le queda a Cristina Fernández y cómo queda el proyecto presidencialista de Sergio Massa.

Las PASO ordenarán las fuerzas que disputan la interna del panperonismo y si es posible (o no) el proceso de recambio de liderazgo, luego de la derrota electoral de 2015. A su vez, pondrá en revisión el Acuerdo de Gualeguaychú, es decir, la alianza de los radicales con el macrismo, lo que permitirá ver si existirá “Cambiemos” en 2019.

Un dato: Si bien los radicales estuvieron ausentes de la campaña electoral, salvo la aparición a última hora de Ernesto Sanz; no participaron de los “timbrazos”, ni se movilizaron a nivel provincial; el 70% de las listas de “Cambiemos” para Diputados Nacionales están encabezadas por figura del radicalismo, contra 1 de la Coalición Cívica y 3 del macrismo.

Las PASO pondrán en juego los liderazgos territoriales de Intendentes y Gobernadores jóvenes que relevaron a la “Vieja Guardia” en 2015; lo que permitirá comprender si estamos en un verdadero proceso de renovación etaria de la clase política, si aumento de la participación política de las mujeres y la posibilidad de sacar de sus cargos a Alcaldes que llevan 4 mandatos en el poder o Gobernadores con 20 años de control de sus respectivas provincias.

En esta larga campaña electoral hasta las PASO, primó el marketing político sobre la política. Cada fuerza creó su propio “relato” y articuló su discurso electoral según sus necesidades. El kirchnerismo salió a enfrentar al Gobierno, el macrismo defendió la gestión y el massismo intentó quebrar “La Grieta”. El kirchnerismo hizo una campaña minimalista, lejos de la liturgia peronista; “Cambiemos” intentó ganar la calle y 1País tuvo un recorrido irregular, con actos donde lo tech se impuso.

Los resultados también pondrán en juego las estrategias aplicadas.

> ¿Seguirá Cristina Fernández apostando a los mensajes en redes sociales, señalando las “víctimas del neoliberaismo”, con visitas homeopáticas y ausencia de folclore peronista hasta las elecciones de Octubre?

> ¿”Cambiemos” seguirá apostando a “estar cerca de la gente” y a explicar que “estamos cambiando” mientras prometen más “brotes verdes”?

> ¿Seguirá Sergio Massa hablando de la “gran avenida del medio” o dará un giro hacia sus orígenes peronistas para sumar votos en las generales?

Vimos una campaña kirchneristas sin peronistas, es decir, sin intendentes peronistas, sin gobernadores peronistas, sin sindicalistas peronistas, sin grandes actos peronistas. Es un experimento raro y habrá que ver si funciona en las urnas. Por su parte, Los radicales deberán resolver si van a permanecer ausentes del resto de la campaña o si se sumarán a los “timbrazos” del macrismo. Y el massismo deberá decidir si sirve de algo decir que “son lo mismo” el kirchnerismo y el oficialismo.

Para Jaime Durán Barba será una elección clave, dado que su lectura de los votantes argentinos, ya no porteños, es la correcta, si acertó con su estrategia de “no hablar de economía” y de “hablarle a la gente”,ignorando al “Círculo Rojo” y con candidatos desconocidos encabezando listas.

Pero, sobre todo, la campaña de “Cambiemos” deberá revisar su estrategia de no confrontación con el kirchnerismo. El cruce de la gobernadora María Eugenia Vidal con Diego Brancatelli en “Intratables” (América TV) se convirtió en el mejor cierre de campaña de las PASO. Su copia en Youtube fue visto cerca de 2 millones de veces y otras cientos de miles más se reprodujeron por otras redes sociales.

María Eugenia Vidal (der.) y Diego Brancatelli.

María Eugenia Vidal (der.) y Diego Brancatelli.

Si este cruce tuvo efecto sobre los indecisos y los que no querían ir a votar se verá en las próximas semanas, pero sin duda se ha convertido en una prueba de fuego para “Cambiemos”. Con su reacción, María Eugenia Vidal abrió otro canal de enfrentamiento con el kirchnerismo: el enorme esfuerzo que se hace para revertir la herencia recibida, es decir, otra forma de explicar porqué cuesta tanto conseguir logros con la gestión.

Cuando se abran las urnas, como es costumbre, todas las fuerzas cantarán victoria. Incluso las que pierdan van a decir que hicieron una gran elección. No es que no reconozcan una derrota, ocurre que todos habrán ganado algo. Cristina Fernández será la peronista más votada en la Provincia de Buenos Aires, “Cambiemos” será el sello más votado en el país y Sergio Massa afirmará que “La Grieta” no existe. Sin embargo, poco importa el acting de los candidatos, para la redistribución del poder falta mucho dado que recién en Octubre se terminará de definir el nuevo escenario político.