A Jaime Durán Barba no sólo nadie (nadie) le cree que gane ni $80.000 ni $160.000 por mes por asesorar al PRO, a Cambiemos y al Presidente de la Nación, sino que se le complica su intento de que la economía no resulte un eje del proselitismo 2017. La realidad siempre se impone y tendrá que comenzar a enviar sólidos argumentos a sus precandidatos. En tanto, él ejecutó 2 contramarchas: el resultado en Provincia de Buenos Aires ya no es tan importante como lo era en el pasado reciente, y una elección legislativa no necesariamente es un un plebiscito sobre la gestión del Presidente. En tanto, Unidad Ciudadana es un show unipersonal de CFK, decidida a evitar una sobreexposición. Florencio Randazzo es un fantasma. Y Sergio Massa insiste en presentar un equipo, mientras intenta incrementar el volumen contra la Administración Macri pero desde un enfoque diferente al de CFK. De todo esto trata el editorial del conductor de “Sin Saco y Sin Corbata”:
> El Gobierno jugó a perder en el frustrado intento de expulsión del Congreso de Julio De Vido buscando sumar votos,

> el kirchnerismo ejecutó una demostración de fuerza y dejó en claro que sigue formando parte de la matriz política peronista,

> el massismo no quiso quedar pegado con su pasado kirchnerista aspirando diferenciarse.

Todos cumplieron su meta, ahora hay que esperar si dan resultado estas estrategias en los votantes.

Todos los comandos de campaña esperan con impaciencia las encuestas de comienzo de mes que llegarán a los escritorios la semana que comienza. Hasta ahora, los trabajos más o menos serios muestran una diferencia estadística entre el kirchnerismo y “Cambiemos”, mientras que el massismo y el randazzismo definirán si está perdiendo votos o si ganan fuerza. Así, los números dirán las estrategias elegida en el primer tramo de la campaña fue acertado o llegó el momento de ajustarlas.

Esta es una campaña de personas y personalismo. Los espacios están detrás de los candidatos. El llamado al voto es desde lo emotivo, no desde lo racional. Aunque parezca que el kirchnerismo y el massismo, en su énfasis en el impacto del ajuste económico o los llamados del Gobierno a no volver al pasado no parezcan emotivos, el argumento racional es el camino de entrada que se eligió para motivar el voto de los ciudadanos.

Una demostración del escaso interés por el voto racional lo dan las poquísimas medidas que proponen los candidatos. Casi todos atacan al otro, hacen apelaciones al voto o defienden lo hecho hoy o en el pasado. Pero también, la virtual desaparición de las plataformas políticas lo confirma.

Un vistazo en las páginas de la Cámara Electoral expone que

> de los 24 distritos electorales, no tiene plataformas Corrientes, que ya tuvo su elección legislativa, pero tampoco La Rioja y Santa Cruz, que votan en Agosto y Octubre.

> En la Provincia de Buenos Aires, donde se presentan 24 fuerzas políticas, sólo 5 publicaron plataformas. Se lleva el premio el Frente Unidad Ciudadana, con un trabajo de 19 páginas; mientras que las otras 4 fuerzas no pasan de 4 páginas cada una.

> Ni “Cambiemos”, ni 1País, ni el randazzismo tienen plataforma electoral en el principal distrito electoral donde de están 4 presidenciables potenciales presentes.

> En Tucumán, los 7 partidos que competirán en la elección legislativa nacional presentaron plataforma electoral; en Entre Ríos son 4 de 4 y en Neuquén, 8 de 8. El resto es en descenso.

> En total, sobre 211 fuerzas locales que compiten en las PASO, sólo 90 han redactado algún tipo de plataforma.

Sin duda, una confirmación de la ausencia de agenda de política una vez que asuman a los cargos, si lo logran.

Si el Gobierno hubiese intentado suspender a Julio De Vido en vez de pedir la expulsión, casi con seguridad hubiese obtenido los votos para alcanzar el éxito, pero eso no hubiese mostrado a un oficialismo débil en el Congreso, tal como se quiso mostrar.

Por su parte, sólo los diputados kirchneristas esgrimieron una defensa del ex ministro de Planificación e Infraestructura de Cristina Fernández de Kirchner, el peronismo se alineó convenientemente, no para defender a la ex Mandataria, sino para confirmar que si tienen una buena elección pueden doblarle la rodilla al Gobierno de Mauricio Macri e imponerle un plan económico propio.

No es casual que en el Plenario de la CGT (Confederación General del Trabajo), que se hizo en el microestadio de Ferrocarril Oeste, también se haya llamado a un paro nacional para imponerle a la Casa Rosada cambios en el modelo económico. En eso, el panperonismo está unido: ve en la economía el mayor fracaso del macrismo y el mejor argumento para sumar votos. Por eso fue silbado el triunvirato que conduce la central laboral al confirmar la movilización del 22/08, pero haber postergado un paro para antes de las PASO.

El kirchnerismo sigue una campaña a 3 frentes:

> apariciones homeopáticas de Cristina Fernández en el Gran Buenos Aires, sin la presencia de los Intendentes, ni siquiera los amigos;

 

> una batalla en las redes sociales reenviando malas noticias, rumores o directamente mentiras contra el Gobierno, el PRO y las espadas del oficialismo; y

> un fino trabajo territorial de los alcaldes, preocupados por sumar poder en sus distritos.

Sergio Massa y Florencio Randazzo han iniciado un endurecimiento de sus discursos contra Mauricio Macri y su Gobierno. Sucede que, por un lado, CFK está comenzando a encarnar el creciente antimacrismo que hay en el Gran Buenos Aires; por el otro, tienen que aumentar el volumen de votos de sus propios espacios para no debilitarse en Octubre.

Hasta ahora, el Gobierno ha elaborado como defensa de los ataques por los fracasos económicos la idea de “hicimos mucho, pero falta mucho, a muchos no les llega el cambio”, que ni siquiera es una explicación. Pero tampoco el kirchnerismo supo armar un discurso en defensa de De Vido y lo mantuvo en su silla en la Cámara de Diputados haciendo “acting” para poder sumar los votos del panperonismo. En ese sentido, hay picardía en los discursos de algunos candidatos o en algunos spots, pero nada más.

El Gobierno intenta ganar tiempo hasta que se sienta la débil reactivación que anticipan las estadísticas, mientras que la oposición prefiere ignorar los datos. Están encerrados en sus discursos, en sus estrategias, en sus metas. La realidad, para sus necesidades políticas, se torna en algo accidental, secundaria, manipulable.

Mientras los economistas ortodoxos aseguran que hemos vuelto a los niveles de producción de Diciembre de 2015, lo que plantea la duda si valió la pena pagar un costo tan alto por usar políticas gradualistas; los ultraliberales alertan por el creciente déficit fiscal, la incapacidad del Banco Central de frenar la inflación y/o por la insostenibilidad de la política monetaria. En este marco, los economistas kirchneristas advierten sobre una fuga de divisas que no existe o por un posible “cepo cambiario”, pese a que las reservas son mayores que durante el kirchnerismo.

Así, el oficialismo practica “inocencia económica” contra una oposición que hace “terrorismo económico”, lo que confirma que la campaña electoral se está concentrando en un tema: la economía; sin duda, un fracaso para la estrategia de Jaime Durán Barba, que con el embate contra Julio De Vido apostaba que la lucha contra la corrupción ganara ese espacio.

El asesor ecuatoriano, que intenta hacernos creer que maneja la imagen y el marketing político de un Gobierno y de la fuerza política que conduce la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires por $80.000 mensuales, un verdadero desprecio por la realidad; confunde el escenario electoral de 2015 con el actual.

Sin duda hace 2 años el clivaje era kirchnerismo – antikirchnerismo (o corrupción contra trasparencia). Pero hoy la realidad es otra. El macrismo está manchado de sospechas de corrupción desde que se dieron a conocer los ‘Panama Papers’, por lo cual, en el imago del votante, todas las fuerzas políticas pasaron a estar manchadas por sospechas de corrupción. Fue entonces que el costo del ajuste económico ganó primacía en la preocupación de los votantes. Pero este dato no lo quiere aceptar Jaime Durán Barba.

La presencia presidencial en la inauguración formal de la Exposición Rural fue otra muestra del error de la estrategia oficialista al ignorar las necesidades de los escuchas e intentar satisfacer sus demandas; dado que en medio de un público amigable, con un excelente discurso del Presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luis Miguel Echevehere, que lanzó 100 guiños y varios llamados al voto para el Gobierno y de críticas muy duras contra el kirchnerismo, el massismo y el randazzismo, no tuvo un solo anuncio del Presidente de la Nación a las demandas del sector.

 

Es más, Mauricio Macri improvisó su presentación. Y luego de reconocer que 18 provincias están en emergencia hídrica por inundaciones, pidió un uso racional del gas; luego, cuando se dio cuenta del error, comenzó a recitar los spots de campaña del Gobierno, como si los presentes no los hubiesen visto nunca. Una nueva oportunidad desperdiciada.

Tal como es práctica usual en los actos donde está presente el Presidente de la Nación, esto de hace desde hace décadas, no es nuevo; se le facilita a la Casa Rosada una copia adelantada del discurso del anfitrión; eso implica que el Gobierno tenía la agenda de temas que preocupan al campo y que iban a ser expuestos públicamente. No había palabras duras, ni amenazas, ni exigencias, si un llamado a tomar medidas. Pero Mauricio Macri no aceptó la posta y dejó a todos con ganas de mucho, mucho más.

Tanto el kirchnerismo, como “Cambiemos”, centran sus campañas en hablarles a sus votantes o a aquellos los votaron en el balotaje. El massismo y el randazzismo exploran a los desilusionados del kirchnerismo, del macrismo y al peronismo, lo mencionen o no. Así, que se produce un choque entre las necesidades que expresan los votantes y las ausencia de propuestas de las fuerzas. Quizás, esto explique el desinterés que hay a semanas de las PASO o que 30% del electorado no tenga su voto decidido.

La campaña electoral, en esta primera etapa, está entrando en su zona más intensa. Las fuerzas apuestan a golpes de efecto.

Florencio Randazzo dice que hará un importante anuncio cuando vaya a Mar del Plata.

Sergio Massa trae esta semana que se inicia a Rudolph Giuliani a la Argentina, para “robarle” al oficialismo el tema de la lucha contra la inseguridad.

Cristina Fernández tiene 5 propuestas de actos en igual cantidad de municipios amigos, pero por ahora rechaza hacer una mayor demostración de fuerza. “Cambiemos” sigue con su acción en redes sociales, caminando la calle y visitando obras.

 

¿Puede algo cambiar el clima anodino de la campaña?

No parece que otro caso de corrupción o medida judicial contra el kirchnerismo tenga efecto; ni que algún “brote verde” cambie el malhumor hacia “Cambiemos” por los fracasos económicos. Sergio Massa y Florencio Randazzo parecen estar circunscriptos a sus propios nichos de votantes.

Sin embargo, cualquier desvío en la intención de votos puede cambiar lo que se espera.