El severo debilitamiento de la actividad económica que provocó el aislamiento social preventivo y obligatorio, no sólo se repercutió en mayo en el cierre de empresas y caída del empleo, sino también en la baja de los salarios nominales y más aún en términos reales.

El Indec midió la segunda baja nominal de la remuneración promedio de los trabajadores del sector privado, nuevamente como en abril 0,2%, fenómeno que no se observaba desde comienzos de siglo, con la crisis de 2002. En mayor medida cayó el salario de los ocupados en relación de dependencia en la informalidad, un 0,5%; mientras que por el contrario, los ocupados en la Administración Pública acusaron una mejora nominal de 0,5 por ciento.

En todos los casos, el salario medio perdió respecto de la tasa de inflación que en ese mes fue de 1,5%, también en la medición del Indec.

Con esas variaciones para los asalariados registrados, la Anses estimó que la Remuneración Imponible para el Trabajador Estable fue en mayo de $57.060; la cual, de acuerdo con datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), se desagregó en $67.020 para la media de los ocupados en la Administración Pública Nacional, y $51.560 para el promedio del sector privado.

Y dado que la última medición de campo del Indec sobre la estructura de Ingresos y Gastos de los hogares el promedio de salarios de los trabajadores registrados es de unas 2,5 veces superior al del ocupado en relación de dependencia en la informalidad, la remuneración media en esa franja habría caído a 22.800 pesos.

En todos los casos, el cotejo con la variación de los precios al consumidor (IPC Indec) arrojó caídas del poder de compra en el segundo mes pleno en cuarentena, con un promedio general de baja de 1,6%, con extremos de pérdida de 1,7% en la actividad privada formal y 1% en el sector privado, en tanto que para los ocupados en negro la merma fue de 1,5 por ciento.

Aclara el indec: “el Índice de Salarios estima la evolución de las remuneraciones pagadas en la economía, aislando al indicador de variaciones relacionadas con conceptos tales como la cantidad de horas trabajadas, descuentos por ausentismo, premios por productividad y todo otro concepto asociado al desempeño o las características de los individuos concretos”.

De ahí surge, que la variación de ingreso de bolsillo puede haber sido mejor en el caso de los trabajadores de actividades esenciales que registraron aumento de horas extras, en particulares en la ramas vinculadas con el sistema de salud pública, y producción de medicamentos y materiales para la sanidad; y peor para el resto de los empleados, en particular en comparación con el nivel de diciembre, sin aguinaldo, y mayo del año anterior.

Aún mejor que en diciembre, pero peor que en mayo 2019

En los primeros 5 meses de 2020, el índice de salarios del Indec registró una generalizada mejora respecto de la inflación de 11,1%, en particular en el caso de los ocupados en blanco en el sector privado porque el aumento promedio de 15,6% significó un aumento real de 4,1%. Sin embargo, en la mayoría de los sectores afectados por la cuarentena y que perdieron desde abril la capacidad de trabajar tiempo extra, el resultado final se estima claramente negativo.

Mientras que la rama informal, como en la administración público, el organismo midió en comparación con los valores de diciembre incrementos netos de 0,3 y 0,1%, resultante de subas nominales de 11,4%y 11,2%, respectivamente.

Y, respecto de los niveles de un año antes, cuando la economía acumulaba poco más de un año en recesión, la remuneración media, sin considerar los suplementos por horas extras y presentismo, en todos los casos se anotaron sendas disminuciones de la capacidad de compra, porque quedó rezagada respecto de la inflación de 43,4%. La más afectada fue la del personal en negro, con pérdida de casi 8%; seguida por la de los empleados en el sector público con 4,4% y en menor medida los registrados en la actividad privada, 1,4 por ciento.

La extensión de la cuarentena, en particular en lo que respecta a la habilitación del transporte público masivo de pasajeros, anticipa la continuidad de la senda negativa del índice salarial, por la pérdida de capacidad de las empresas de generar ingresos para solventarlos, en particular en relación a la ascendente tasa de inflación que en junio fue de 2,2% y que hacia adelante las consultoras proyectan subas mayores por el exceso de emisión que exige el financiamiento de un déficit fiscal en sostenido aumento.