La economía argentina mantiene una notable fragilidad, como lo volvió a poner de manifiesto el impacto de turbulencias externas, como la devaluación del yuan en respuesta a la suba de aranceles de importación que le impuso el gobierno de los EEUU a China, sobre dos indicadores sensibles como son el tipo de cambio y el riesgo país, pese a que en el Gobierno buscaron quitarle dramatismo: “Si esto hubiera sucedido el año pasado, nuestra situación hubiera sido bien distinta”, explicó el ministro Nicolás Dujovne en la reunión de Gabinete de Ministros, según pudo saber Infobae.

Es que pese a la suba del dólar en casi 3 pesos en 10 días hábiles, y 20% desde el inicio del año, la paridad nominal continúa aparentemente atrasada frente a la inflación que acumuló 25,4 por ciento.

Otro punto de referencia para definir si el nuevo tipo de cambio real multilateral, que surge de dividir la paridad nominal por la variación de la moneda, y ese valor compararlo con las divisas de los países con los que más comercia la Argentina, es tomar el máximo del corriente año que se anotó en marzo. En ese caso, el valor nominal de hoy de $46,69 por unidad que cerró el promedio de entidades que informan sus precios al Banco Central por vía electrónica, fue inferior en 8,7% al valor real de entonces.

Mientras que si considera el pico que se registró casi un año atrás, cuando el Gobierno se encontraba negociando la ampliación del Acuerdo I con Fondo Monetario, el 4 de septiembre, el TCRM mantiene un rezago de 19,4%, pero la mayor parte de los “economistas desestiman esa referencia porque se trata de una situación extrema no comparable con la actual”.

Aun cuando el tipo de cambio real pueda indicar que la paridad nominal no está atrasada, y por tanto no amenaza con poner en riesgo la competitividad cambiaria de la producción nacional con el resto del mundo, no debiera desestimarse que una suba de 9,2% desde el punto mínimo que tuvo a mediados de julio afecte la tendencia descendente de la tasa de inflación en el corriente agosto.

Mayor brecha entre las tasas de interés locales y las del resto del mundo

En el caso del Índice de Riesgo País que calcula JP Morgan a partir de la diferencia de rendimientos de bonos de mediano y largo plazo de los países en desarrollo con los del Bono del Tesoro de los EEUU con similar maduración, la suba de más de 9% a 904 puntos básicos, se explica principalmente por la caída de la renta de los títulos del gobierno norteamericano, más que por el mayor riesgo de pago de los papeles locales.

Sólo así puede entenderse el salto de la jornada en más de 75 puntos básicos, y alcanzar un rango de más de 170 unidades en comparación con la tasa de riesgo que el mercado le asignaba a la Argentina en plena crisis cambiaria y renegociación del acuerdo de asistencia con el Fondo Monetario Internacional, como prestamista de última instancia, en el tercer trimestre del año anterior.

Y tras haber perforado en las últimas semanas el piso de 800 básicos, apoyado en mejora de las expectativas políticas, el cambio del panorama internacional, que comenzó con la baja de la tasa de interés de la Reserva Federal de los EEUU, volvió a catapultar al Índice de Riesgo País arriba de las 900 unidades.