Un día antes del que el Ministerio de Trabajo e Industria difunda los datos del empleo total registrado en mayo, tanto en condición de asalariado, como de autónomos, monotributistas y personal de casas particulares, el Instituto de Empleo Registrado en la Industria de la Construcción (Ieric) dio cuenta de la novena baja consecutiva de la nómina en el sector, un 2%, a 417.216 trabajadores.

Después de 5 meses con disminución de los puestos de trabajo en blanco, a tasas que llegaron a picos de 4,7% en noviembre de 2018 en comparación con similar mes del año previo, el sector dio señales de expectativas de haber encontrado un piso en marzo último cuando la baja del empleo se atenuó a 0,5%. Pero rápidamente volvió a mostrar un cambio de tendencia y retomó la senda de disminución de la nómina.

Al parecer, la persistencia de alto costo del dinero, y la continuidad del ciclo recesivo en la industria y el comercio, en mayo y junio, confirmaron las expectativas contractivas que los desarrolladores le habían manifestado al Indec un mes atrás.

“Este comportamiento resulta consistente con la evolución reciente del Indicador Sintético de Actividad de la Construcción (ISAC-Indec), que exhibió dos contracciones consecutivas durante marzo y abril (esta última más moderada), seguidas por una recuperación en mayo”, observaron los técnicos de la entidad.

El promedio de puestos de trabajo registrados del sector en abril y mayo resultó un 1,1% mayor que el de los primeros tres meses de 2019, configurando una de las tasas de incremento más bajas de la serie histórica para ese período caracterizada por el repunte de las obras, tras el receso del verano.

Pese a esto, en la industria de la construcción resaltan que se mantienen niveles de ocupación elevados en términos históricos, al punto que se ubica en el tercer registro más alto, tan sólo por debajo de los niveles de igual período de 2008 y 2018.

A nivel agregado, en mayo se anotó una reducción de los planteles de las medianas y grandes firmas constructoras, que se tradujo en un desplazamiento desde los segmentos de más de 300 empleados hacia los de menor cantidad de trabajadores.

Y resalta Ierica: “por primera vez desde enero se redujo la cantidad de puestos de trabajo registrados en empresas de 1.000 o más empleados y también su participación sobre la estructura del empleo sectorial”.

Sobre la base de ese desempeño, y del resultado de la Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Trabajo del último mes se prevé que el empleo formal agregado en la economía en su conjunto se mantuvo en la senda contractiva, en particular con el nivel de mayo de 2018 cuando aún no había llegado a impactar fuerte el ciclo recesivo que disparó la crisis cambiaria que se inició a mediados del segundo trimestre y que se extendiera hasta septiembre.