La extensión del horizonte recesivo que se inició a mediados del segundo trimestre de 2018 y la falta de definiciones de política por parte del presidente electo el 27 de octubre, junto a un escenario de creciente conflictividad política y social en la región, determinaron que desde junio se intensificara la tendencia declinante del ritmo de actividad en el conjunto de las manufacturas, a una tasa que adquiere un significado singular, habida cuenta de que con un promedio de 57,7% el uso de la capacidad instalada es la menor desde enero, mes que junto con diciembre y febrero se ubica entre los más bajos de cada año por factores estacionales de mantenimiento y vacaciones del personal.

Y las expectativas para el último trimestre de 2019 que recibió el Indec indicaron que el proceso está muy lejos de revertirse hasta el comienzo del primer cuarto de 2020, como consecuencia de presupuestos de un mercado interno que persistirá muy recesivo, y un negocio de exportación debilitado por las tensiones en el orden regional, y las disputas comerciales entre los EEUU y China, principalmente.

Incluso, según detectaron los economistas de Iaraf, “el nivel de uso de septiembre fue el más bajo de los últimos 4 años años para ese mes”.

(IARAF)

(IARAF)

“En la variación interanual, la industria manufacturera cayó 5,1% en la medición de septiembre y se condice con una baja de 3,4 puntos porcentuales en la utilización de la capacidad instalada respecto al mismo mes de 2018”, resalta el análisis de la consultora que dirige Nadín Argañaraz.

Las industrias automotriz, metalmecánica y química son las que menor capacidad están utilizando, por debajo del 50% del máximo técnico. Por el contrario: “Con mayor utilización fabril se encuentran las industrias del petróleo y de metales básicos, empujadas por la exploración y explotación de Vaca Muerta”, resalta Iaraf.

Semejante cuadro explica el creciente grado de incumplimiento de las obligaciones previsionales por parte de las empresas, en particular las medianas y pequeñas, junto con el aumento de los despidos y suspensiones de personal, los cuales ya comenzaron a impactar en las grandes empresas.

De ahí que la AFIP recurrentemente intenta paliar el escenario con la extensión de los planes de facilidades de pago, aun de las obligaciones corrientes, y mantener suspendidas las disposiciones de embargos a morosos.