El equipo económico trabajaba anoche contra reloj en un posible paquete de medidas de transición que contribuya a atenuar las consecuencias plenas de la reacción singularmente negativa de los mercados al resultado de las PASO, en respuesta a la desacertada reacción del Gobierno y a la ausencia de un mensaje claro del partido triunfador sobre cuál sería su plan de gobierno si resulta ganador directo en octubre.

Frente al salto del tipo de cambio de $46,55 a $58,33 en el canal minorista y de $45,33 a $55,90 en el mayorista -donde operan principalmente exportadores e importadores- y suba de la tasa de interés de referencia de mercado de 63,71% anual a 7 días a 74,85%, con el consecuente traslado potenciado al costo del crédito, en particular de las pymes que son las más vulnerables, el Gobierno trabaja en posibles anuncios de una vez, o varios a lo largo de la semana, pero también de los sectores con ingresos medio, por debajo de unos $40.000 por mes, y, en particular de los de la escala extrema inferior, aunque dentro de un escenario con un muy limitado margen de maniobra, por las restricciones fiscales, de emisión y de endeudamiento.

Ayer Infobae dio una idea de por dónde podrían ir los lineamientos de política, según fuentes privadas que participaron de la reunión que mantuvieron empresarios del agro con el presidente Mauricio Macri, basado en la suba de las retenciones de emergencia de $4 para la economía pampeana, reducción de la carga de Ganancias para los trabajadores y tasas subsidiadas para las pyme. Si bien fueron posteriormente negadas por el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Miguel Etchevehere, no hay duda que el paquete de medidas estará destinado a atenuar el impacto de la devaluación sobre los bolsillos del conjunto de los argentinos, y los costos sobre las pequeñas y medianas empresas, en particular las no exportadoras.

Efectos directos del salto cambiario

El salto cambiario de 20% a 23% es casi imposible de neutralizar en horas e incluso en estos dos meses de incertidumbre política, propia de un escenario electoral en donde quedaron bien claras dos corrientes sobre la orientación económica casi totalmente opuestas. Pero si de atenuar sus efectos.

En lo inmediato, semejante devaluación no sólo eleva los ingresos de los exportadores que tienen listo para embarcar gran parte de las abultadas cosechas, más los productos comprometidos por otros sectores del campo, pero también de la industria automotriz y sus partes, y en menor medida de otras manufacturas del cuero, petroquímica y energética, sino también la recaudación de impuestos aduaneros.

Pero también, como la principal canasta exportadora de la Argentina son los alimentos, la estampida del tipo de cambio a un nivel que está alineado a las estimaciones preelectorales que tenía la consultora Orlando Ferreres, para no debilitar el esperado crecimiento de las exportaciones, se trasladará rápidamente al precio de los alimentos y bebidas que en conjunto representan más del 40% de la canasta de gasto promedio de los hogares, y del 60% en el caso de los sectores de menores ingresos.

De ahí que en ausencia de medidas compensatorias, como pueden ser la suba de las retenciones de emergencia de $4 a las exportaciones del agro, la inflación de agosto se encaminaría a un rango más cercano del 8 a 10%, que del 2,2% que estimó el Instituto Estadístico de los Trabajadores para julio, dato que el Indec difundirá mañana.

Ya en algunos comercios, y empresas del sector automotriz, anunciaron que ajustaron sus precios de venta a los canales intermedios con el consumidor entre 10% a 15%, preparándose para enfrentar aumentos esperables en los costos de reposición de la mercaderías y de los insumos para producirlos, en un alto porcentaje importados.

Cabe recordar que cuando  se establecieron las retenciones de emergencia en los primeros días de septiembre de 2018, en un escenario de fuerte corrida cambiaria y revisión del Acuerdo con el FMI, con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2020, se puso una cláusula de que no podían superar el 12%. Entonces, el valor uniforme para el agro de $4 representaba 10,7%, pero ahora con un tipo de cambio mayorista de $55,90 se “licuó” a  casi 7%. Así surgió la especulación de que se elevaría a $6 por dólar, no mucho más.

En ese caso, el tipo de cambio efectivo de exportación en lugar de pasar de $42,55 el viernes pre las PASO a $51,90 ayer, se limitaría, de sostenerse la nueva paridad base en torno a $56, a $50, y atenuaría la devaluación a 17,5%, no cambiaría mucho la perspectiva de fuerte aceleración inflacionaria.

Por eso, también se estudiaban mayores subsidios de tasas de interés de los créditos a las pymes; y aumento del mínimo no imponible de Ganancias que este año alcanzó a unos 2 millones de trabajadores, para que tributen menos.

Refuerzo del bolsillo a los sectores de menores recursos

Pero aún con recesión, hay otros 18 millones de empleados que también reclamarán algunas compensación. Pero la caja es escasa, y las limitaciones del FMI son muy fuertes.

De ahí que el paquete de medidas deberá incluir otras medidas destinadas a ese sector de la población, que deberían ser cubiertas con parte de los mayores recursos fiscales de la devaluación, pero descontados los efectos sobre la mayor carga de intereses de la deuda pública, y del aumento de los costos de la Administración Central, derivados del salto cambiario, la tasa de riesgo país y la pérdida de ingresos por la clara perspectiva de agudización de la recesión sino se logra cambiar el humor de los mercados.

En esa línea podría inscribirse la posible elevación de los valores de la Asignación Universal por Hijo y salario familiar, hasta la elevación del salario mínimo vital y móvil que desde de marzo de 2019 está en $12.500, aunque en este último caso tendría un impacto directo sobre los costos de las pymes, el cual se podría neutralizar con una reducción adicional de las contribuciones patronales para el Sistema de Seguridad Social.

Y también podría disponerse una nueva ampliación de la lista de precios para productos esenciales, equivalente a los “precios cuidados”, pero la expectativa de mejora de la caja fiscal es limitada, y las cargas sobre las finanzas públicas muy elevada. Por eso el margen de acción de las autoridades económicas es muy limitado, y estudiarán muy bien no afectar la ejecución del programa con el FMI, para no atrasar el próximo desembolso previsto para semanas antes a las elecciones de octubre, por unos USD 5.400 millones.

Propuesta de la oposición

Uno de los referentes del principal partido de oposición, como es el diputado nacional Felipe Solá, recomendaba ayer el desdoblamiento del tipo de cambio, una paridad baja y controlada para el comercio exterior y otra libre para las operaciones financieras y el turismo.

Pero eso está probado que genera más costos que beneficios, porque incentiva maniobras de difícil control de subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones al cambio comercial, con la consecuente pérdida de ingresos fiscales por retenciones, y recreación del mercado paralelo de divisas que quedó limitado a la economía informal, mayormente no vinculado con la economía real.

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