Cuando en una economía surge un cuadro de stress y alta incertidumbre como la que surgió del resultado de la PASO, que sorprendió más a los “mercados” que a los votantes, aunque tanto del lado del oficialismo como de la oposición no esperaban una respuesta tan contundente para angustia del primero y alegría del segundo, se recomiendan acciones que actúen en sentido inverso en términos de cantidades y precios. Rara vez en la misma dirección, y peor cuando es más a la suba que a la baja, o dicho de otro modo hacia de revaluación o depreciación de los activos.

Lo que sucedió este verdadero “lunes negro”, porque se derrumbaron como nunca los precios de las acciones en la Argentina y en Wall Street; se depreció el peso más de 20%; y el valor del dinero se encareció  en más de 11 puntos porcentuales. Y las reservas brutas del Banco Central acumularon 11 ruedas en baja.

Era natural que frente al singular voto castigo a la gestión de Gobierno los mercados iban a reaccionar a la baja, como ocurrió, pero muy pocos imaginaban que la autoridad monetaria iba a quedar inactiva, y correr detrás de los acontecimientos, a la espera de instrucción de la máxima autoridad del Poder Ejecutivo.

Pero muy pocos esperaban la decisión de dejar escapar el tipo de cambio y las tasas de interés, junto con la cancelación de Letras de Liquidez por el equivalente a USD 3.765 millones al cambio mayorista; y otros USD 3.435 millones por efecto directo de la devaluación del día.

Menos Leliq, menos reservas, menos tasa

Casualmente, dos días antes, en una entrevista que le hizo Infobae, el economista actual la Universidad de Columbia Martín Uribe, había recomendado que la mejor manera de comenzar a desarmar la amenaza de la bola de nieve de las Leliq, porque habían pasado del equivalente a poco más de 29% de las reservas en divisas a fines de enero último a 42,4% seis meses después, y de representar 53% de la base monetaria a 93,4%, había planteado un escenario que consideró más auspicioso de menos tasa, menos Leliq, menos reservas y mínima variación del tipo de cambio.

Sin embargo, se optó por un camino que no parece que vuelva atrás y que ya se sabe que será costoso, porque no revertirá los efectos negativos sobre las expectativas de aceleración de la inflación, caída real de los salarios y mayor pérdida de la rentabilidad de las empresas.

EL Banco Central informó que en la jornada las reservas cayeron en “sólo” USD 578 millones, a USD 65.732 millones, lo que sugiere que la cancelación neta de Leliq, cuyo efecto inmediato fue el pago de vencimientos de los bancos de depósitos a plazo fijo en pesos a clientes que optaron pasarse a dólar, los dejaron en cajas de ahorro en esa moneda, y de esa forma evitaron una caída sustancial de la posición de divisas de la entidad monetaria.

Una cuenta simple revela que al ritmo de ayer, el Banco Central podría desprenderse del stock Leliq antes del fin de la semana próxima, pero no permite deducir, en caso de repetir la estrategia a qué nivel subirá la tasa de interés, la recesión y la inflación por mayores costos.