El Índice de Producción Industrial del Centro de Estudios Económicos de OJ Ferreres y Asociados registró en el último mes la segunda baja desestacionalizada, respecto del mes previo: 0,8%; y del 3,3% en comparación con el nivel del año anterior cuando había anotado una modesta suba del 2 por ciento.

Se trata del primer efecto conocido de la corrida cambiaria que se inició a fines de abril y que se extendió hasta la primera quincena de junio, porque no solo desarticuló el cálculo de los costos de producción, sino también porque generó incertidumbre en la demanda interna.

“Puntualmente, en el quinto mes del año la dinámica estuvo signada por lo acontecido en el segmento de Alimentos y Bebidas, el cual reportó una baja interanual del 8,8%. Este resultado fue consecuencia de una importante disminución en la producción de aceites y en la fabricación de gaseosas, que son dos de los segmentos que mayor ponderación tienen individualmente en el índice general”, explicaron los economistas del estudio privado.

Y agregan que “también se han visto afectados los rubros ligados a la actividad de la construcción, situación que se ha traducido en un estancamiento de los niveles de producción en los sectores de Minerales no Metálicos y Metálicas Básicas”.

Además, destacan los analistas el efecto de “la desaceleración registrada en el ritmo de aumento de la producción automotriz, la cual creció solamente 3,5% en relación a mayo de 2017, contrastando con lo exhibido en el primer trimestre del año en curso del 20 por ciento”.

“Las perspectivas no son especialmente alentadoras, sobre todo si consideramos la volatilidad de algunas variables macroeconómicas relevantes y las dudas que se están sembrando sobre la recuperación económica de Brasil”, más aún después del paro de camioneros que también tuvo efectos contractivos sobre las exportaciones de manufacturas.