La exitosa operación del acuerdo en este primer invierno argentino es auspiciosa para su continuación en los próximos años. Incluso podría extenderse a períodos más largos si persisten las dificultades de Bolivia para suministrar el gas comprometido con Argentina.

Por Fernando Meiter

Pese a las fuertes criticas de la oposición y del “CIRCULO ROJO” la resolución de importar gas natural de Chile ante los problemas de abastecimiento desde Bolivia y ante la opción de tener que importar Fuel Oil a un precio superior, la decisión de  Juan Jose Aranguren fue una de las más acertadas desde que asumió el cargo a partir del 10 de diciembre del 2015.

A comienzos de 2016 los ministros de energía de Argentina y Chile, Juan José Aranguren y Máximo Pacheco, respectivamente, cerraron un acuerdo para la exportación de gas natural desde Chile a la Argentina, mediante gasoductos construidos a fines del siglo pasado justamente para la exportación de gas argentino a Chile, en un dramático cambio de circunstancias.

La lógica del acuerdo es complementar el suministro de gas natural a la Argentina durante los meses de invierno (junio-agosto), cuando la demanda alcanza sus máximos anuales, que no alcanza a ser cubierta por la producción local e importaciones desde Bolivia.

La brecha de gas en dichos meses se ha cerrado en el pasado con importaciones spot de GNL transferidas a buques regasificadores a Bahía Blanca y Escobar pero la magnitud del déficit ha hecho necesario complementar lo anterior mediante la importación de gas desde los terminales de regasificación de Chile en Mejillones y Quintero y su envío por los gasoductos GasAndes y NorAndino, que estaban prácticamente ociosos.

Para Chile, el acuerdo también es ventajoso porque aumenta el flujo de GNL a regasificar y diluye los costos fijos de los terminales en un mayor volumen.

Durante mayo se firmaron los contratos, los que contemplan:

  1. La exportación de 3,0 millones de m3/día (ampliable a 4,0 millones de m3/día, según lo solicite ENARSA y exista disponibilidad de gas) por el gasoducto GasAndes de gas natural de un consorcio formado por las empresas chilenas ENAP, Metrogas y Endesa Chile, encabezado por la primera, gas importado a Chile por la planta regasificadora de GNL Quintero y que se transportará a la zona central argentina, para su compra por parte de la estatal argentina ENARSA. Esto para los meses de junio a agosto de 2016.
  2. La exportación de 1,5 millones de m3/día por el gasoducto NorAndino de gas natural de SolGas (una empresa comercializadora filial de GDF Suez), importado a Chile por la planta regasificadora de GNL Mejillones y transportado finalmente a Salta y que comprará ENARSA. Esto desde mediados de mayo hasta mediados de agosto de 2016.

El 17 de mayo comenzó la exportación de gas natural desde Mejillones a Salta por el gasoducto NorAndino a una tasa de 1,5 millones de m3/día.

El 3 de junio comenzó la exportación de gas natural por el gasoducto Gas Andes a una tasa de 3,0 millones de m3/día. Del volumen total de gas que considera el contrato, 14% corresponde a Metrogas; 29% a ENAP y 57% a Endesa Chile.

El suministro desde Chile no pudo llegar en momentos más oportunos porque Bolivia no estaba logrando entregar los volúmenes comprometidos en su acuerdo con Argentina. En febrero, Bolivia informó a Argentina que durante el primer semestre de 2016 solo podría asegurar la entrega de 15,4 millones de m3/día (en vez de los 19,9 millones de m3/día contratados 2016), subiendo a 19 millones de m3/día el segundo semestre del año. Informaciones de prensa indican que el promedio de entregas desde fines de abril hasta julio llegaba a solo 16,3 millones de m3/día temiéndose un flujo aun menor en el presente mes por la mayor demanda de Brasil, asociada a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Las exportaciones de gas de Bolivia a Brasil tienen preferencia -en caso de déficit- sobre los envíos a la Argentina.

El precio puesto en Argentina de las importaciones desde Chile se estima en 7 dólares por millón de BTUs.

Otro aspecto a destacar es que, si bien hubo un acuerdo político para hacer posible la importación de gas desde Chile, en definitiva fueron acuerdos comerciales entre empresas los que se cerraron en contratos. Esto da una positiva señal de seriedad en las relaciones económicas entre países de la región, alejándose de los acuerdos negociados políticamente entre gobiernos.