Los indicadores del Indec correspondiente a junio del nivel de actividad fabril y de la construcción decepcionaron las expectativas que tenían en el Gobierno, pese a que corroboraron las previsiones negativas que habían anticipado esos sectores al organismo oficial de estadística el mes anterior. Esto así porque en ambos casos quebraron una incipiente serie de dos meses de repunte al ser comparados con los períodos anteriores, y con ello extendieron la recesión a 14 meses en el primer caso, y a 10 en el segundo.

Fausto Spotorno, economista del Estudio Ferreres y Asociados, destacó en declaraciones radiales que “hay una parte del receso de junio que se originó en las lluvias del mes, porque afectó la ejecución de las obras y con ello la producción fabril de insumos para la construcción”.

Sin embargo, en el caso del conjunto del sector manufacturero, el Indec dio cuenta de que sobre 68 grandes rubros en junio se anotaron 53 con caídas respecto del año anterior; mientras que sólo 2 repitieron el nivel y 13 repuntaron.

Pero además, pese a que en junio de 2018, cuando se transitaba un escenario de incertidumbre que forzó al Gobierno a acudir al auxilio financiero del Fondo Monetario, el Índice de Producción Industrial Manufacturero había mostrado una caída del 8% respecto de un año antes, ahora cerró con baja de 6,9%, acumulando una retracción de 14,3 por ciento. Y pese a que parecía que se estaba próximo a un piso en lo que respecta al PBI global, este no parece ser el caso en lo que respecta a la industria y la construcción.

Expectativas en el sector manufacturero

Los industriales vaticinan otros 3 meses con índices de actividad notablemente menores a los del año anterior, al menos en cantidad de empresas. Esto incluye a la demanda interna; importaciones de insumos básicos para la producción; uso de la capacidad instalada, y consecuentemente del nivel de dotación de personal y horas trabajadas en las plantas fabriles.

La excepción se prevé que serán las exportaciones, claramente concentradas en los dos rubros que aparecen como los más dinamizantes de la economía en su conjunto:  lasmanufacturas de alimentos, de la mano de cosechas récord y conquistas de mercados para las carnes procesadas, y de la extracción de petróleo y gas principalmente, al comenzar a madurar los emprendimientos en el reservorio de Vaca Muerta.

Parálisis de las obras públicas

Los resultados obtenidos por el Indec a través de la Encuesta Cualitativa de la Construcción, realizada a grandes empresas del sector, mostraron expectativas desfavorables con respecto al nivel de actividad esperado
para el período julio 2019-septiembre 2019.

Los presupuestos revelaron mayor pesimismo entre los dependientes de la ejecución de la obra pública que en los privados, en parte por el cuidado de las finanzas públicas, para no apartarse de las metas de austeridad, en particular las asociadas al Gobierno nacional, y en parte por la propia incertidumbre electoral que habría llevado a demorar el inicio de otras, hasta que se despeje la incógnita sobre reelección o alternancia con la fuerza que administró entre 2003 y 2015.

Pero también, tanto entre los dedicados preferentemente a las obras públicas como a las privadas, se destacó como factores limitantes de la reactivación: 1) la caída de la actividad agregada (PBI); 2) la inestabilidad de los precios; y 3) los atrasos crecientes en la cadena de pagos.

Como resultado de esos condicionantes, en el sector se observó como común denominador el presupuesto de mayores necesidades de acudir al crédito, tanto de proveedores y clientes, como del sistema bancario.