Después de 19 meses consecutivos con sostenida contracción de la actividad del conjunto de las manufacturas en comparación con el nivel de un año antes, en diciembre de 2019 el Indec registró la primera suba del Índice de Producción Industrial, aunque muy modesto, porque un repunte de 1,2% luego de una baja de 14,8% en diciembre de 2018, implicó simplemente un punto de freno de la caída.

Claramente, se trata de un dato auspicioso que se inscribe dentro de los objetivos buscados por el ministro de Economía, Martín Guzmán: “estabilizar la economía”.

Sin embargo, lejos de responder a un punto de resistencia a la crisis generalizado, la estadística oficial reveló que se trató al efecto de fenómenos aislados, aunque de peso suficiente como para influir en el resultado general.

Sobre 16 grandes ramas de actividad del desagregado del IPI, el Indec registró alzas en 7; alimentos y bebidas 7,2%; productos textiles 9,2%; Maquinaria y equipo 7,9%; madera, papel e imprenta 7%; muebles 3,6%; productos de caucho y plástico 2,2%; refinación de petróleo 2%; pero por su contribución al índice general sólo el primero fue el que tuvo una entidad suficiente como para tornar positivo el resultado general, donde sobresalieron la recuperación de la elaboración de vinos 18,8%; carne aviar 12,9%; carne vacuna 12%; molienda de oleaginosas 9,9%; bebidas gaseosas 8,6%; yerba mate 7,9%; galletitas y pastas 7,2%; y molienda de cereales 4,7 por ciento.

Pero, por otro lado, 7 se mantuvieron en la senda negativa, algunos todavía a ritmo de dos dígitos al año, como la producción de metales 18,1%; fabricación de automotores 16%, aunque repuntó 39,7% en enero, después de 16 bajas consecutivas; principalmente, con peso suficiente como para mantener contraídas las expectativa de corto plazo.

De ahí que las expectativas de los empresarios para el primer trimestre que recogió el Indec volvieron a mantenerse en la senda fuertemente negativa, tanto en materia de actividad, y consecuente retroceso del uso de la capacidad instalada, como del empleo y de la intensidad laboral.

Y pese a que se transita el sexto trimestre consecutivo con receso de la actividad agregada, el saldo de respuesta de quienes están a cargo de la planificación de la actividad fabril y comercial para el período enero a marzo volvió a ubicarse en el rango de los dos dígitos negativo, tanto en producción 13% de los casos; como en consumo 11,7%; empleo 20%: y horas trabajadas 15,8% de los consultados. La excepción fueron las exportaciones, pero fuera del área del Mercosur, donde aún prevalecen restricciones para reactivar el comercio bilateral.

Al parecer, la estrategia del Gobierno de concentrar sus primeros pasos en la renegociación de la deuda, para luego explicitar el plan económico, explicaría la cautela de los empresarios en cambiar sus expectativas de producción y ventas para el corto plazo, y concentrar sus energías en la búsqueda de líneas de créditos, según manifestó al Inde casi la mitad de los consultados.

Otro mes con receso de la construcción

A diferencia del sector manufacturero, el conjunto de las empresas que operan en la construcción pública y privada, mantuvo en diciembre la senda contractiva, aunque la baja de 6,4% fue menos de la tercera parte de la recesión que había registrado un año antes.

De ahí que no sorprendió que una vez más las expectativas de los empresarios para el primer trimestre del año se mantuvieran en la senda fuertemente recesiva, tanto para los abocados a la obra pública, como privada, y con perspectiva de nuevo recorte de la nómina de personal en casi la mitad de los consultados en el primer caso, y un tercio en el de los segundos.

Aunque resultó auspicioso el singular repunte de los pedidos de permisos para construir en una nómina de 60 municipios, con poco más de 905.000 metros cuadrados, un 48,4% más que un año antes, y el mayor registro desde mayo de 2017 cuando superó los 923 mil metros cuadrados.

A la hora de identificar las políticas que incentivarían al sector, las empresas que realizan principalmente obras privadas le comunicaron al Indec, en primer lugar, “las políticas destinadas a la estabilidad de los precios 28,2% de los casos; a los créditos de la construcción 24,9%; al mercado laboral 14,7%, y a las cargas fiscales 14,2%, entre otras”.

Mientras que entre las firmas que se concentran en la obra pública, destacaron como políticas necesarias para reeimpulsar la actividad: “las destinadas a la estabilidad de los precios 31,4%, a los créditos para el sector 26,8%; y a las cargas fiscales 17,9% de los consultados, entre otras”.