Un claro indicador del receso que afecta al conjunto de las manufacturas industriales es el de uso de la capacidad instalada respecto del máximo potencial técnico que puede alcanzar en tiempos de bonanza.

En julio ese valor promedio de 12 grandes sectores fabriles fue de 58,7 sobre el óptimo de 100, esto es apenas por arriba de la mitad, si se pretende ver el vaso medio lleno, o, lo que es lo mismo con una capacidad ociosa de 41,3 por ciento.

Se trata de unos de los niveles más bajos de la serie histórica, en particular si se lo ajusta por la estacionalidad propia de los meses de verano y de vacaciones de personal; y como conjunto fue el peor julio desde la depresión de 2002, cuando fue de 56,6 puntos.

Claramente, la debilidad de la capacidad de compra de la población, y el muy escaso desarrollo del segmento de exportación, con muy pocas excepciones, explican semejante grado de subutilización del potencial productivo, y la pérdida que implica la incapacidad de muchas firmas de absorber costos fijos y planificar inversiones en actualización tecnológica.

Los sectores más afectados por la prolongada recesión que afecta a la economía en general, y a la industria en particular, con un muy bajo uso del potencial fabril para un mes de julio son:

1. Industria automotriz: el 30% de aprovechamiento la capacidad de ensamble de unidades no se registrabas de los mínimos históricos de 2002 a 2004. Cayó a menos de la mitad del ritmo de actividad promedio de 2008 a 2013, y bajó 37% en comparación con un año antes;

2. Metalmecánica, industria química y caucho: como en el caso anterior, son tres sectores que registraron mínimos históricos en el uso de las instalaciones, con un rango de 47,5% a 51,6% que fue inferior a los de julio de 2002, cuando la economía atravesaba por un singular escenario depresivo;

3. Textiles y Alimentos y bebidas: se ubican en un rango intermedio, aunque con índices de aprovechamiento de las plantas superior al promedio de la industria en su conjunto, y dada su condición en general de bienes inferiores, como se denomina a los que incrementan sus ventas cuando declina el poder de compra de las familias, porque no llegan para sostener consumos prescindibles, como los bienes durable, lograron aumentar la producción en comparación con el año anterior.

4. Papel y cartón; refinación de petróleo, metálica básica y materiales para la construcción: no escaparon a la media general de retracción de los índices de actividad, pero el grado de capacidad ociosa se mantuvo entre las más baja del conjunto de las manufacturas industriales.

Para el trimestre agosto a octubre sólo poco más de 1 de cada 10 empresas proyecta aumentar el uso de la capacidad instalada, mientras que 1 de cada 3 prevé continuar recortando el uso de las instalaciones. De ahí surge un saldo de respuesta negativo de 24% de los casos.

De ahí el rechazo que los industriales manifestaron ante la posibilidad de que el Gobierno disponga un aumento compulsivo a la nómina de trabajadores, porque sería un factor adicional de aumento de costos, a los originados por la devaluación, suba de las tasas de interés, y mayor peso de los servicios públicos.