Usualmente, el cambio de gobierno genera una clara mejora de las expectativas y repunte consecuente de la actividad económica, clave para sostener la mejora de las finanzas públicas que se había logrado en los últimos tiempos. Sin embargo, los condicionamientos que impusieron la renegociación de los términos de pago de la deuda pública, al punto de postergar el tratamiento de la ley de presupuesto 2020, determinaron que en enero 2020 se registrara un fuerte deterioro de los ingresos corrientes del fisco y aumento del gasto total.

Así se desprende de un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso que dirige Marcos Makón sobre la “evolución interanual de la ejecución presupuestaria de la Administración Nacional”, excluye el PAMI, ente fiduciarios y empresas públicas que en conjunto contribuyen a incrementar el déficit fiscal, tanto devengado, como base caja, es decir lo efectivamente pago de los gastos asumidos.

“Los ingresos totales de la Administración Nacional registraron en enero una caída real de 8,4% año contra año, a $389.998 millones, mientras que los gastos totales tuvieron un crecimiento de 2,3% real en el período, a $390.570 millones”. De ahí surgió un déficit financiero de $568 millones, que contrasta con el superávit de $29.710 millones registrado en enero de 2019″, destaca el informe.

Claramente, el anticipo de liquidaciones de divisas por parte de los exportadores, adelantándose a la suba de las retenciones a mediados de diciembre, junto a la persistencia de un cuadro recesivo porque las medidas de alivio a los sectores de bajos ingresos fue a costa de ajustar a los segmentos medios y altos, explicaron la pérdida de recaudación en términos reales por parte de la AFIP.

Pero también se notó la continuidad de la recesión en el mercado automotriz, tanto en ventas como en producción, y en el consumo agregado de las familias.

Y si bien el gasto primario pudo sostenerse en valores reales, porque no se desvió de la tasa media de inflación en los 12 meses previos, no pudo evitar que se registrara nuevamente una brecha negativa entre el desempeño de los recursos y de las erogaciones.

Fuerte recorte de la ejecución de la obra pública

El análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso muestra que en enero de 2020 se registró el nivel más alto de ejecución del gasto corriente respecto del crédito vigente, partida autorizada para todo el año, del último lustro, con 8,4% del total, “principalmente por efecto de la prórroga del Presupuesto 2019.

Los gastos corrientes devengaron 8,4% del total comprometido, 2,3 puntos porcentuales más que en similar período de 2019; mientras que las erogaciones de capital, obra pública, lo hicieron en tan solo 1,2%, casi la tercer parte que un año antes.

Fecha

En términos relativos sobresalieron el salto a 58,5% del total de las prestaciones sociales, 3,2 puntos porcentuales más que en enero de 2019, seguido por el pago de intereses de la deuda pública, representó casi 1 de cada 5 pesos de gasto en el período; y en menor medida los gastos de funcionamiento del Estado.

Reasignación de partidas presupuestarias

El 19 de febrero el Jefe de Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero, y el ministro de Economía Martín Guzmán, firmaron la decisión administrativa 148 la cual dispuso el recorte en $3.065,8 millones de la partida autorizada para el año para “prensa y difusión de actos de Gobierno”, pero lejos de constituirse en un ahorro neto, fue compensado con el refuerzo por un monto similar para “prensa y difusión de actos provinciales”.

Similar criterio siguió con la reducción del presupuesto en cabeza del Ministerio de Obras Públicas en 2019, por $14.214 millones, y se lo reasignó al Ministerio de Transporte.