Cómo ya se está convirtiendo en costumbre, en la tarde del segundo día hábil de cada mes la directora general de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, dará el visto bueno para la difusión de los datos de la recaudación tributaria: impositiva, aduanera y de la Seguridad Social, del mes previo a través de un comunicado de prensa.

Las expectativas de los economistas de las consultoras privadas es que por segundo mes consecutivo el desempeño de la recaudación tributaria aumentó menos que la tasa de inflación de los pasados doce meses.

En primer lugar, se destaca la persistencia de un escenario recesivo, pese al arrastre de 20 meses consecutivos de caída de la actividad agregada que anticipa la proximidad de un punto de quiebre por la cada vez más baja base de comparación. Los datos más frescos son las drásticas disminuciones que mantuvieron las escrituras en la Ciudad de Buenos Aires en enero, y de patentamientos de automotores y de motos 0 km en febrero, que impactaron en el pago de IVA.

En segundo término habría gravitado negativamente nuevamente la disminución de las liquidaciones de divisas en el último mes por parte del conjunto de las cerealeras y exportadoras del complejo oleaginoso al mínimo nivel en 13 años para febrero y 5 años en el total del bimestre, porque debilitó el cobro de retenciones, pese al aumento dispuesto con la reglamentación de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el marco de la Emergencia Pública en los últimos días de diciembre.

En los ingresos aduaneros de enero ya se había observado la capacidad de anticipación del sector exportador agropecuario a la prenunciada suba de las retenciones, la cual se cristalizó el sábado 14 de diciembre, en una edición especial del Boletín Oficial, donde se publicó el Decreto 37, con la firma del presidente Alberto Fernández, el jefe de Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero; y los ministros de Agricultura Luis Basterra y de Economía Martín Guzmán.

Mientras que del lado del Sistema de la Seguridad Social tampoco se vieron señales de punto de quiebre de la tendencia contractiva que venía arrastrando el empleo asalariado registrado, del lado de la cantidad de aportantes, mientras que en valor, los aumentos dispuestos por decreto de suma fija, tampoco favorecieron un incremento real de los pagos de aportes y contribuciones por parte de los empleadores, luego de haber cerrado 2019 con la segunda disminución en términos reales.

Por el contrario, aparecen con expectativas de continuidad de buen desempeño relativo los ingresos vinculados con los débitos y créditos bancario (al cheque), no sólo porque se trata de un gravamen no afectado por los cambios de alícuotas ni de las bases imponibles, y que pasó a tomarse como referencia del real desempeño de la economía formal, sino también por el aumento de los depósitos a la vista en los bancos, derivado del fuerte control de cambios, y el impulso que adquirió el turismo de cabotaje por parte de los residentes.

Los datos de ejecución presupuestaria por parte de la Administración Central al cierre de febrero de 2020 revelaron que los recursos totales ascendieron al 16,57% del total previsto para todo el año, aunque sobre una base acotada por la referencia del Presupuesto 2019 más un 10 por ciento.

De esa serie surge que el conjunto de ingresos tributarios, impositivos, aduaneros y de la Seguridad Social, volvieron a mantenerse muy por debajo de la tasa de inflación del orden de 54%, por efecto de los factores apuntados más arriba, y del agregado de dos días hábiles menos que un año antes.