A menudo, frente a situaciones de crisis económicas están los gobiernos que tienden a tomar medidas destinadas a revertir el ciclo con baja de impuestos y de las tasas reales de interés, como los EEUU, y otros, por el contrario, acuden a leyes de emergencia para aumentar la presión impositiva, sea subiendo alícuotas o creando tributos, o bien congelando las actualizaciones por inflación de las bases imponibles, como es el caso argentino cuando bajo una conducción de carácter populista.

El resultado de esa estrategia local volvió a manifestarse por segundo mes consecutivo en el desempeño de los recursos tributarios, con un saldo negativo en términos reales, luego de deducido el efecto de la inflación, y aún aislando el caso particular del cobro de retenciones a las exportaciones, afectado por medidas preventivas de las empresas vinculadas al agro pampeano.

Y todo parece indicar que en marzo se mantendrá la tendencia contractiva de la recaudación impositiva en términos reales, de acuerdo con un análisis minucioso que hicieron los economistas de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC).

Explicación general: “Algunos componentes de la recaudación comenzaron a reflejar el impacto de cambios normativos recientes. Las Contribuciones Patronales desaceleraron su caída, gracias al congelamiento del mínimo no imponible y las alícuotas dispuesto por la Ley 27.541 de Solidaridad Social y Reactivación Productiva. En la misma línea, el aumento del tributo a los automotores establecido en esa misma norma contribuyó a explicar el crecimiento de 21,6% anual de la recaudación ajustada por inflación de los Impuestos Internos. El IVA mostró un deterioro con respecto al ritmo de enero, aunque esto estuvo parcialmente explicado por las mayores compensaciones aplicadas a otros impuestos. Por su parte, los Impuestos a los Combustibles retrocedieron 10% anual como resultado del congelamiento parcial de las sumas fijas dispuesto por el Poder Ejecutivo Nacional”.

El análisis de la OPC resalta: “Los principales tributos tuvieron en febrero una caída en términos reales. Incluso los Derechos de Exportación, por primera vez desde agosto de 2018, se retrajeron una vez ajustados por inflación. La excepción más significativa fue la de los impuestos a las Importaciones, que tuvieron un leve avance de 1,9% anual. También cabe destacar que los recursos de la Seguridad Social tuvieron una merma real de 4,2% anual con lo que desaceleraron el ritmo de caída con respecto a enero. No obstante, registran 23 meses en baja y se mantienen como el principal factor contractivo de la recaudación”.

Y dado el carácter anticipatorio del cobro de impuestos vinculados directamente a la actividad económica con el resultado que con un rezago de 2 meses informa el Indec sobre el EMAE, no sólo cabe esperar nuevos valores del PBI inferiores al de meses anteriores para las mediciones de enero y febrero, sino incluso, probablemente para el corriente mes, más allá del efecto pérdida de riqueza que la extensión del coronavirus en el mundo está provocando sobre los activos financieros y bursátiles.

Claramente, no se trata de un fenómeno propio del nuevo Gobierno: “Desde abril de 2019 los impuestos vinculados al nivel de actividad interna han tenido un rol contractivo en la recaudación total, mientras que el resto de los tributos (especialmente aquellos vinculados al comercio exterior y a los activos, como Bienes Personales) ha crecido en términos reales”, recuerdan los técnicos de la Oficina de Presupuesto del Congreso.

Impuesto a las Ganancias: el trabajo de la OPC alerta: “La reducción de la alícuota para las Sociedades a partir de 2018 generó una reducción del impuesto determinado correspondiente a los ejercicios fiscales iniciados ese año, lo que a su vez redunda en un menor ingreso en concepto de anticipos en estos meses. En sentido opuesto, la AFIP informó que se acreditaron aproximadamente $1.900 millones en concepto de compensaciones netas con origen en el IVA. Y entre marzo y julio de 2019 AFIP recibió recursos extraordinarios por el Revalúo Fiscal por un monto en torno a los $21.800 millones. Estos recursos no se percibirán a lo largo de 2020, por lo que será un nuevo factor contractivo a partir del corriente mes”.

IVA: “El mal desempeño que viene mostrando el tributo en cabeza de la DGI (13 meses consecutivos en baja) es consistente con la caída del consumo que varios indicadores reflejan. Como se observa en el gráfico, más allá de los cambios normativos, existe una elevada correlación entre la dinámica del consumo privado y la del IVA DGI. La única excepción fue el período post PASO, cuando la mencionada aplicación de la alícuota de 0% de IVA a ciertos alimentos debilitó la relación entre ambas series”.

Y agrega la OPC: “A partir de marzo, la recaudación de IVA podría verse afectada por el reintegro creado en la Ley 27.541 de Solidaridad Social y Reactivación Productiva y reglamentado recientemente a través de la Resolución General 4676/2020 de AFIP. Estos reintegros, que alcanzarán a los beneficiarios de jubilaciones, pensiones, AUH, asignación por embarazo y pensiones no contributivas que no superen el haber mínimo jubilatorio, tendrán un tope de $700 por mes (o de $1.400 en algunos casos específicos) y estarán vigentes por seis meses”.

Anses: “La principal novedad de febrero fue la moderación en el ritmo de caída, que en enero había retrocedido 9,5% anual tras hacerlo 12,1% anual a lo largo de 2019, porque, entre otras modificaciones, la Ley 27.541 de Solidaridad Social y Reactivación Productiva dispuso un congelamiento del mínimo no imponible aplicable a las Contribuciones Patronales a partir de este año, lo que propició un crecimiento de la base imponible en un contexto de aumento de los salarios nominales. Esto se combinó con la interrupción del proceso de unificación de las alícuotas según el tipo de empleador que había comenzado a partir de la Reforma Tributaria de 2017. Pero, por otro lado, el mal desempeño de los recursos de la Seguridad Social (encadenan 23 meses en baja) se explica fundamentalmente por el deterioro de la situación del mercado de trabajo”.

Combustibles: “Los ingresos por este tributo se vieron afectados en los dos primeros meses del año por el congelamiento de las sumas fijas del impuesto aplicable a las naftas y el gasoil. Se estima que, de no haberse producido ese congelamiento, la recaudación hubiera sido unos $1.800 millones superior a la observada, con lo que estos tributos hubieran mostrado un leve crecimiento de 0,3% anual durante el segundo mes del año. De acuerdo con las estimaciones de la OPC, tendrá en el primer trimestre de 2020 un costo recaudatorio total de $7.313 millones”.

Como consecuencia de la perspectiva contractiva de los recursos tributarios cabe esperar que el Ministerio de Economía profundice la política de austeridad en la ejecución del gasto público, principalmente en una de las pocas áreas no afectada por factores inerciales o indexatorios, como las obras a su cargo, aun cuando conspire contra la necesaria reversión de la recesión.