A tono con el recalentamiento del clima preelectoral, con encuestas que comenzaron a dar cuenta del paso del terreno de las posibilidades al de las probabilidades de un triunfo de la ex presidente Cristina Kirchner, en caso que decida formalmente postularse a un nuevo período de Gobierno; mientras que en el ámbito económico no sólo se desdibujaron las expectativas de baja de la inflación respecto del año anterior, sino que además se enrareció el escenario internacional, por la disputa comercial entre los EEUU y China, desde marzo comenzó a asistirse a un claro proceso de redolarización de cartera de depósitos a plazo fijo.

Y a diferencia de igual período de 2018, cuando el cambio de portafolio de pesos a dólares se concentraba en el mercado de bonos, a través principalmente del desarme de las colocaciones de ahorros en Letras del Banco Central (Lebac), y de otros vencimientos de títulos de la deuda pública, ahora el proceso se observa concentrado en el circuito de las imposiciones a plazo fijo en el sistema bancario.

Eso es lo que se advierte en la variación del promedio de cada mes del total de los depósitos a plazo fijo en pesos, descontado el efecto de la capitalización mensual de los intereses pactados en los 30 días previos, y su relación con el tipo de cambio medio de referencia de cada período.

El traspaso de pesos al segmento de dólares se inició en marzo, por el equivalente a unos USD 422 millones; se intensificó en abril a USD 552 millones; y ahora en los primeros tres días hábiles de mayo, en comparación con similar tramo del mes previo se elevó a unos USD 1.000 millones.

El Banco Central intentó contener el proceso con la quita del grado de endogeneidad de la tasa de la Leliq y el aliento de la suba de las tasas de interés con el lanzamiento de la captación de depósitos a plazo fijo online en entidades que aceptaron operar con “no clientes”, pero hasta ahora no parece haber rendido frutos, porque la tasa de interés ofrecida por los bancos, en torno a 4% por mes, se mantiene por debajo de las expectativas de inflación presente de los ahorristas que son algo mayores, y que vienen de varios meses de enfrentar rentas reales negativas pesos, y más aún respecto de la variación del tipo de cambio.

En la serie de 14 meses, considerando los primeros 3 días hábiles de mayo respecto de similar tramo de abril último, se observa el fenómeno de la redolarización en 6, aunque la fortaleza de los 8 meses restantes posibilitó acumular en ese período un resultado expansivo de los depósitos, equivalente en dólares en poco más de 4.600 millones.

Casualmente, o no, se trata de una variación similar de las imposiciones en dólares en bancos por parte del conjunto del sector privado, que indica que el conjunto de los operadores mantiene la confianza en la solidez del sistema financiero para guardar sus ahorros en moneda extranjera, al punto que alcanzaron el récord de poco más de USD 30.100 millones.

De todas formas, se trata de un movimiento esperado por las autoridades económicas, porque responde a la tendencia histórica en años electorales, como el actual.

Pese a esos movimientos, el Banco Central ha logrado reducir la volatilidad del mercado de cambios desde que decidiera, con la aprobación de los directores del Fondo Monetario Internacional de los cambios en los criterios de política de intervención en el segmento de divisas, ahora sin límites en montos, ni techos ni pisos de lo que era la zona de no intervención, que quedó como referencial entre $39,755 para la compra y $51,448 para la venta a clientes. Un factor determinante lo dio el “poder de fuego” que logró la autoridad monetaria para enfrentar un eventual exceso de demanda de divisas.