Las enormes carencias que mantiene la Argentina en diversos frentes durante casi 3 décadas, y también en los primeros años del actual Gobierno, se esgrimen como los principales argumentos por la que la inversión extranjera directa de los EEUU en ese período se haya reducido notablemente, aunque se mantuvo la de la mayoría de las empresas radicadas, a través de la reinversión de utilidades para proteger el valor de sus activos en el país.

De todas formas, en encuentros con líderes de opinión de un grupo de periodistas argentinos en esta capital, invitados por empresas asociadas a la AmCham, Cámara de Comercio de los EEUU en la Argentina, se advierten notables cambios en varios de frentes, pero aún la tarea no está completa, y no se perciben consensos con las fuerzas de oposición y precandidatos a las presidenciales de octubre para no interrumpir ese proceso.

Factores que aún limitan las inversiones productivas en la Argentina

1. La debilidad de la institucionalidad. Si bien se considera un activo real la consolidación de la democracia en poco más de 35 años, aún se ve al país que no ha logrado establecer políticas duraderas en el largo plazo, porque ha predominado el péndulo entre populismo, libertad de mercado y experiencias intermedias, y ahora, de cara a las elecciones de octubre, no está clara si se consolidarán los cambios del actual Gobierno o se vuelve hacia atrás, porque impide la construcción de reglas de largo plazo. Incluso, en el actual Gobierno se dio un cambio fundamental en las reglas del sector energético con la Resolución 46, que cambió las condiciones del subsidio a la extracción de hidrocarburos no convencionales, pese a que se leyó como un condicionanete del FMI por las restricciones que empezaba a enfrentar el Gobierno para alcanzar este año la meta de déficit fiscal cero.

2. Las dificultades que persisten en la economía y, principalmente en la política, para alcanzar consensos para la estabilidad de políticas macro y microeconómicas de mediano y largo plazo.

3. El abultado déficit de las finanzas públicas y también de dólares. Si bien se ha avanzado sustancialmente, aún no hay garantía de continuidad del tránsito al equilibrio fiscal y recuperación del superávit externo de divisas; de ahí la persistencia de un elevado índice de riesgo país; porque son los factores que obstaculizan una baja más rápida de la tasa de inflación y mantienen la desconfianza en el valor del peso.

4El alto porcentaje de excluidos. Algo que se refleja en el índice de pobreza y en la muy alta informalidad de la economía, porque exige una alta cuota del Presupuesto en políticas sociales, por un lado, y la pérdida de recursos fiscales e inequidad tributaria, por el otro.

5. Desempeño irregular del sistema educativo. El estar basado en criterios del siglo XIX, que se aplicó en el siglo XX, para las tareas del siglo XXI, quedó disociado de las necesidades de las empresas, tanto en el presente, como más aún a futuro, donde se esperan tareas que hoy no se conocen, y para lo cual no se prepara a los alumnos para poder enfrentar esos desafíos;

6. La resistencia de sindicatos. Pero también de gran parte de la dirigencia política, a modificar un régimen laboral que quedó desvinculado de las necesidades de la oferta y demanda de trabajadores, mientras que otros países, incluidos los vecinos han avanzado en esa dirección, clave para poder aumentar la productividad, el salario real y la competitividad;

7. El alto nivel que alcanzó la corrupción en los negocios y en el sector público, y pese a que se avanzó en la judicialización, aún queda una batalla final en la que se pueda separar las responsabilidad de las personas involucradas de las empresas; y

8. La situación del sistema previsional, con jubilados y pensionados que hicieron los aportes obligatorias en la vida activa, con otros que ingresaron al régimen a través de políticas populistas, en lugar de formar parte de los planes de asistencia social que se cubre con el cobro de rentas generales, porque se considera económicamente no sostenible que lleva a la creciente presión tributaria.

Apoyo financiero, resta el productivo

De todas formas, se sostiene en el pensamiento de los líderes de opinión de Washington que la Argentina ha avanzado mucho hacia la estabilización de la situación macroeconómica, con fuerte recorte del déficit fiscal y también de más cuentas en dólares con el resto del mundo, aún queda pendiente dar paso a consolidar ese proceso y generar un sendero de crecimiento sustentable.

Se trata de dos factores claves que, más allá de algún aspecto estacional en la liquidación de las divisas de exportación de los productos del campo, llevaron a una importante reducción del índice de riesgo país, pero aún es muy elevado, y puede rebotar si el resultado de las PASO es negativo para el Gobierno en una proporción de más de 7 puntos porcentuales, o la oposición obtiene un pico de más de 40% de los votantes.

Y si bien se asegura que la relación de los EEUU con la Argentina es de país-país más que de gobierno a gobierno, y eso implica que se respetará la decisión democrática del electorado, no hay duda de que se prevé un mejor escenario para la economía y larevitalización de la inversión productiva, la cual inicialmente podría superar, sólo a través de inversión extranjera directa, los USD 4.500 millones, con un segundo mandato de Mauricio Macri, que con la vuelta a partir del 10 de diciembre de un presidente y gobierno orientado a repetir políticas populistas y resistencia a avanzar en las reformas estructurales que se requieren para estabilizar la macroeconomía y generar un marco de previsibilidad y estabilidad de las reglas de juego de largo plazo.

Y se sabe que  con un índice de riesgo país por arriba de los 600 puntos básicos no hay margen para atraer inversiones productivas y financiar el crecimiento de la economía.