En el transcurso de 1.000 segundos el sistema eléctrico de Argentina quedó sin 3.700 megawatt de potencia. El origen del apagón lo aclaró el ministro de energía, Gustavo Lopetegui, pese a lo cual persisten las interrogantes sobre la reacción del sistema.

El sistema interconectado del país transandino demanda un ingreso homogéneo de 50 hertz y por ahí partieron los problemas. Las represas Yacyreta y Salto Grande (ambas de propiedad argentina, la primera con Paraguay y la segunda con Uruguay) tenían exceso de agua, la cual al evacuarse comenzó a generar electricidad, llevando a una sobrecarga en el sistema.

Ahí surge la primera duda. “Si bien se anticipaba que se cortara el despacho de Yacyreta y Salto Grande, como medida de protección, no queda claro por qué el sistema afectó a todo el sistema de generación del país, incluyendo, centrales atómicas, térmicas y renovables”, explica Fernando Meiter, socio y director de la consultora Gas Energy para Argentina y Uruguay.

Por otra parte, había una línea de 500 kilovolts que va desde Colonia Elía a Nueva Campana (litoral argentino) que está fuera de servicio, debido a la reubicación de una torre en el río Paraná. Dicha línea fue reemplazada por una paralela que se llama Mercedes-Colonia Elía, que también soporta 500 voltz. “El problema es que tampoco se sabe por qué se cortó la línea que estaba en reparación”, indica Meiter.

Sumado a lo anterior, no queda claro si funcionó “arranque en frío” de las centrales térmicas, alternativas a las hidroeléctricas, que son más baratas, cuando se debe proteger el sistema. Finalmente, Meiter destaca que quedan dudas sobre los sistemas de informáticos de las generadoras, transportistas y Cammesa (que opera el sistema total y detecta la mayor demanda y la mejor oferta al menor precio posible), particularmente si es el mismo y si están interconectados.

Dos semanas

Estas interrogantes serán resueltas dentro de 15 días, cuando Lopetegui dé a conocer un informe sobre el masivo apagón. “Si hubiese sido un día de semana y con más calor esto habría sido una catástrofe nacional. Tuvimos suerte que fue domingo, porque el metro estuvo 10 horas sin funcionar”, señala Meiter.

En cuanto al impacto económico, Guido Lorenzo, académico de la Universidad de Buenos Aires, añade que “en lo que respecta a consumo el efecto se compensa dentro del mes”, mientras que “alguna parada en planta de producción podría registrarse, pero la industria está trabajando con más del 35% de capacidad ociosa”.