A un mes del cambio de Gobierno los economistas mantienen más dudas que certezas sobre el desempeño de la política económica, principalmente porque más allá de aspectos generales en el plano fiscal, principalmente del lado de los ingresos, se posterga la presentación del Presupuesto, y consecuentemente de los programas financieros y monetarios, claves para llegar a un acuerdo exitoso con los acreedores para extender los plazos originales de vencimientos de la deuda pública.

De todas formas, Miguel Kiguel, licenciado en Economía de la Universidad de Buenos Aires y Ph. D en Economía de Columbia University, director Ejecutivo de Econviews, asesor académico de FIEL, y ex Subsecretario de Financiamiento en el Ministerio de Economía, dijo en diálogo con Infobae: “El Gobierno tiene chances de reactivar la economía, con más consumo y más exportaciones”, pero manifestó sus dudas del lado de la inversión; y alertó sobre el riesgo de dejar atrasar el tipo de cambio.

– El ministro Martín Guzmán lo primero que dijo en su primera y única conferencia de prensa que iba a cuidar el flanco fiscal y que quería detener la caída de la actividad, pero después de ahí no dijo nada más…

– No se sabe nada.

– No se sabe nada del Presupuesto, del Plan Financiero y Monetario, entonces ¿cómo ve el escenario, al cumplirse un mes del nuevo gobierno, porque aún no explicitó un plan integral que dé tranquilidad a los mercados y a los acreedores?

– Creo que a nivel macroeconómico las medidas han sido, en líneas generales, positivas, en el sentido de buscar responsabilidad en la parte fiscal, apuntar a un superávit primario. No sabemos, todavía, como no tenemos Presupuesto no sabemos nada sobre la proyección del gasto público, pero por lo menos hay una declaratoria, una intención, de ir a un superávit primario, por ahí no este año, pero el año que viene. Es cierto que se hizo mucho sobre la base de impuestos, pero del gasto no sabemos mucho qué es lo que pasa, aunque pareciera que se está encaminando en la dirección correcta.

En la parte monetaria no sabemos, yo diría por ahora que han sido prudentes en la baja de las tasas de interés, o sea, no se han apresurado. Pienso que la baja de tasas va a seguir, pero creo que, por lo menos, están yendo a una velocidad razonable por lo que han sido las primeras impresiones.

Y, digamos, a nivel macro creo que la principal duda que me queda hoy es qué va a pasar con el gasto público. Porque pareciera que van a bajar jubilaciones, pero por otro lado están aumentando las partidas para planes sociales, y después como están congelando tarifas no se sabe qué va a pasar con los subsidios a las empresas. Y por otro lado le quieren dar a los productores de Vaca Muerta un buen precio para que produzcan, y obviamente que sea una diferencia entre el precio que les pagarán a los productores y el precio que se les cobre a los consumidores, de algún lado tiene que salir esa plata y no está nada claro de dónde. Eso recién va a estar aparentemente definido en abril, con el Presupuesto, pero todavía hay muchas dudas porque, como siempre, el diablo está en los detalles.

– El escenario internacional se ha complicado, y ha pasado un mes de Gobierno y no se ven avances concretos en la negociación con los acreedores ¿Cree que eso es bueno o habría que acelerar ese trámite?

– El escenario internacional se complicó más que nada a nivel de los Estados Unidos, Irán, pero cuando uno mira el sector financiero Wall Street ajustó un poquito y ya repuntó.

– ¿O sea que por ese lado no es para preocuparse?

– Por ese lado no creo. Seguimos en un entorno de tasas de interés muy bajas, eso no ha cambiado. Es cierto que tal vez puede haber cambiado el apetito por el riesgo de los inversores, pero en líneas generales seguimos en un entorno de tasa de interés muy baja donde hay una compresión de spreads para casi todos, y la Argentina todavía está lejos de todos los demás. Por eso no me preocupa demasiado en términos de cómo puede ser la renegociación de la deuda, la cual tiene complejidades propias, pero el contexto externo financiero todavía ayuda.

– ¿Qué cree que viene primero, el huevo o la gallina? ¿Para negociar con los acreedores hay que tener tener un plan económico integral o no se puede tener un plan si no se ha cerrado la renegociación de la deuda con los acreedores, porque ellos esperarán ver una garantía de pago en la oferta que se les haga finalmente? ¿Qué esperan?

– Para que haya una renegociación exitosa de la deuda creo que hará falta que la Argentina muestre por lo menos un sendero objetivo, deseado, de política, con ciertos números fiscales que muestren que Argentina va a tener más capacidad de pago en el futuro de la que tuvo hasta ahora. Creo que el nivel de la deuda pública con el sector privado no es tan grande, pero de cualquier forma es importante que el Gobierno muestre voluntad de pago a través de alguna mejora en las cuentas fiscales. Todo el mundo está pensando que un país con la situación de Argentina tendría que ir a un superávit primario, o sea, antes de intereses, de uno o dos puntos del producto bruto interno. Y cuanto más grande sea, más fácil será la negociación. Pero bueno, tampoco tiene que alcanzarse el excedente fiscal este año, pero si tiene que haber un sendero.

En una empresa cuando hay que reestructurar la deuda los acreedores le piden un cash flow, mostrar cuál es el plan para repagar. A la Argentina le van a pedir lo mismo. En ese sentido, me parece que la velocidad de avance en lo que es el programa fiscal de mediano plazo atenta contra un acuerdo rápido con los bonistas, porque hoy se sabe que el Presupuesto se va a presentar en abril, y obviamente que hasta que no esté aprobado y que se vea un sendero hacia adelante será muy difícil que se pueda avanzar en la negociación.

– Y sin esa señal, ¿se puede pensar que el plan fiscal puede converger hacia la búsqueda de ese equilibrio primario, porque también en la economía interna se está esperando ver hacia dónde va la economía? ¿Cree que suman cero los mayores impuestos que se le cobran al que puede pagar con los mayores gastos que implican los beneficios que se les da a los sectores vulnerables? ¿O eso da menos uno?

– No entiendo la pregunta.

– Si se le reduce el ingreso disponible a los sectores que pueden todavía pagar un poco más de impuestos para dárselo a un sector que va a consumir más productos básicos, que no tiene un efecto multiplicador sobre la economía. Y si además el Presupuesto se demora, la economía va a tardar en arrancar. Entonces también se va a demorar la mejora de la recaudación con los nuevos impuestos…

– La verdad, es difícil saber cómo va a ser la evolución del consumo, aunque creo que va a subir. No tengo dudas de que va a subir. Las exportaciones también van a subir, el balance comercial va a crecer. Creo que parte de lo que era el consumo afuera, por ejemplo, lo que es turismo, va a ocurrir en la Argentina, por los nuevos impuestos y la devaluación, por eso me parece que vamos a tener un verano con cierta recuperación en el consumo, y en la actividad.

Pero tengo más dudas respecto lo que puede pasar con la inversión, porque ahí se están esperando señales. Por ejemplo, en el caso de energía lo que se quiere saber es, ¿cómo va a ser la nueva tarifa, la renegociación integral de las tarifas? Y ahí, digamos, recién está empezando el tema. Solo sabemos que se congelaron las tarifas por 180 días y en el tiempo se va a tener que hacer una revisión integral. Pero hasta que eso no esté va a ser muy difícil para una empresa tomar una decisión de inversión importante.

– ¿Cómo imagina la inversión en construcciones? ¿Crees que la baja de tasas, el cepo cambiario que hace que los pesos en algún lado los tengo que derivar, que la construcción puede ser un sector favorecido?

– Creo que debería ser un sector favorecido. Tampoco, será de la noche a la mañana que pasa eso. Pero si uno piensa en edificios, por ejemplo, es todo un proceso, comprar el terreno, presentar los planos. Lleva tiempo. Vamos a ver más actividad, más movimiento del sector inmobiliario. Pero de nuevo, hasta que no esté más claro el panorama macroeconómico van a ser mejoras moderadas; y algunas pueden llegar a ser solamente transitorias. Para que esto sea permanente se necesita ver con más claridad cómo avanza la macroeconomía y cómo se va resolviendo el tema de la deuda. Y ahí un jugador importante es el Fondo Monetario Internacional que ahora también creo que el gobierno le va a prestar atención. De hecho mandó como representante a Sergio Chodos, que ya estuvo ahí y entiende cómo funciona el FMI, por eso creo que en ese sentido van a tratar de avanzar.

– ¿Cuándo el Gobierno decide quitarle las credenciales a la embajadora de Juan Guaidó, y dice que solamente va a reconocer a los enviados de Nicolás Maduro, crees que eso le va a caer bien a los Estados Unidos y que puede llegar a complicar la negociación con el Fondo?

– A ver, creo que el presidente Alberto Fernández está buscando un equilibrio que le resulta difícil porque tiene que contener a ciertos sectores de su espacio y al mismo tiempo tratar de mantener un equilibrio con Estados Unidos. Creo que lo está de alguna forma logrando. Obviamente, que no es como era con Mauricio Macri que aprobaba el Grupo de Lima, y mantenía muy buena relación con Estados Unidos. Yo creo que lo que se va a tratar es de mantener un diálogo razonable, de no embarrar demasiado la cancha; y de buscar un equilibrio parecido al que tiene con México, tal vez. O que en su momento tuvo con Uruguay. Es decir, no veo una posición anti Estados Unidos, pero tampoco es un alineamiento total con Estados Unidos. Entonces creo que ese es el equilibrio que está buscando.

¿Si va a ser eso suficiente para que Estados Unidos nos dé un apoyo incondicional ante el Fondo? No lo sé, va a ser difícil. Pero, digamos, por lo menos que no creo que tengamos a Estados Unidos poniendo palos en la rueda en el momento de la negociación con el FMI.

– Usted comentaba que una de sus expectativas es que las exportaciones comiencen a traccionar. ¿Cuál es el fundamento, porque por un lado el Gobierno aumentó las retenciones al campo; agudizó el cepo cambiario; y se transitan ya tres meses con la cotización del dólar planchado en $60 a $63 de base para el comercio exterior, pese a que la inflación desacelera lentamente en el rango de 4% por mes?

– Bueno, creo que primero tenemos, a pesar de estos tres meses que no se movió el tipo de cambio, un tipo de cambio real que sigue siendo alto; es muchísimo más alto de lo que era, por ejemplo, en el período del cepo del 2011 al 2015. De ahí que una de las razones por la cual la brecha con el contado con liqui y con el blue contra el oficial no es más grande. Hablando con empresas veo que todavía hoy existe una paridad cambiaria competitiva, habrá que ver qué pasa en los próximos meses, pero si el tipo de cambio real se mantuviera en los niveles de hoy yo creo que las exportaciones están para crecer.

– ¿Usted lo que estás diciendo es que sería recomendable que a partir de ahora el tipo de cambio acompañe, aunque sea de cerca, a la inflación?

– Yo creo que el tipo de cambio no debería atrasarse. No sé qué va a hacer el Gobierno porque con esta política de tratar de congelar algunas tarifas por 180 días, de hecho, no permitió la suba de las naftas, no sé cómo puede hacer. Ese es uno de los temas más complejos que tiene para manejar. Creo que es importante evitar una apreciación del peso con atraso cambiario porque justamente el éxito de la Argentina hacia adelante va a ser, como dijeron muchos, poder exportar más. El campo, probablemente una parte importante, va a seguir exportando, obviamente que con este tipo de cambio y con retenciones más altas hay tierras marginales que no van a poder empezar a producir, porque pierden competitividad.

Donde veo sí el tema más importante es en tratar de evitar el atraso cambiario y tarifario; y también dar señales claras para el desarrollo de Vaca Muerta, porque todavía no están tan claras. Hay un compromiso implícito de ayudar a Vaca Muerta, pero no se sabe cómo se va a hacer.

– ¿Las empresas qué lo consultan temen que se repita un escenario como el de 2012 a 2015 con uso y abuso de las DJAI, o de licencias automáticas para importar, porque eso fue lo que conspiró también en esa época contra el crecimiento de las exportaciones, y ahora parece que se vuelve en esa senda?

– Sí. De nuevo se está hablando de licencias no automáticas. Hasta ahora se había liberalizado bastante. En su momento eran las famosas Declaraciones Juradas de Necesidades de Importación, ahora se habla de licencias no automáticas que son un sustituto, aunque las empresas se han podido manejar con eso. Por tanto, no parece que fuera una restricción tan grande. Pero es un tema que preocupa de cara a futuro. Creo que va a haber más preocupación en empresas que quieren hacer un proyecto partiendo de cero. Todo este tipo de medidas o controles siempre generan incertidumbre. Así que habrá que ver.

– Sobre todo porque se sabe cómo se entra al control, pero después la salida es más difícil y traumática…

– Sí, eso probablemente es más problemático en el caso de las tarifas de los servicios públicos, por sus efectos sobre los de la economía. Recuerde cuando se fijaron los controles, el problema grave que tuvimos con el atraso tarifario de luz, gas, agua, todos los servicios públicos, fue que nadie se animaba a tocarlos, porque aceleraría la inflación o que pase algo parecido a lo que sucedió en Chile ahora, de reacción popular. En muchos casos se genera ese temor. Por eso es muy fácil entrar al congelamiento, pero es muy difícil salir. Eso pasó históricamente, el ejemplo más claro es con los tipos de cambio, a nivel internacional, no es un tema argentino. Cuando se fija el tipo de cambio, que parece una salida fácil para frenar la inflación, por distintos motivos, después hay atraso, al gobierno le cuesta moverlo y en general el atraso es más fuerte y se termina en un tipo de crisis.

Entonces, creo que lo importante en este caso es que el Gobierno tenga muy claro que si es un congelamiento por 180 días después va a tener que subir los precios y que no es realista que la nafta no suba, se puede postergar un mes, pero en algún momento esas cosas hay que tocarlas. Lo mismo que el tipo de cambio.

– ¿Para ese momento cuál le parece que debería ser el amortiguador, para que justamente la salida de esos controles no derive en una nueva crisis?

– Yo creo que tendría que ser una salida gradual. La gente ya se acostumbró a que la inflación argentina el año pasado fue 55%, este año, no sé, será un número elevado de nuevo, tal vez algo menos, pero va a ser un número alto. Y si se sabe que los precios suben, no será sorpresa si la nafta sube 3% un mes, 3% el siguiente, o 4%. No es lo deseable, pero es la realidad de la Argentina.

– ¿Usted cree que el día que se levante el congelamiento, la recuperación del atraso se haga de modo gradual, a un ritmo de 2 o 3 puntos porcentuales más que la inflación esperada para cada mes?

– Creo que sería mucho mejor gradual que con shocks.

– ¿Cómo ve el cuadro social, porque se acumularon dos años de caída del salario real, y sin generación de empleos, por lo menos formales, los que se generan son en la informalidad, de dónde vendrá la recuperación del consumo total que espera?

– Creo que el consumo se va a reactivar porque hay más planes sociales, va a haber algo más de dinero para las jubilaciones, por lo menos más bajas, y un elemento importante que va a cambiar la ecuación es la baja de las tasas de interés, con lo que va a reaparecer algo de crédito al consumo, que estuvo muy, muy cerrado. Me parece muy importante que el Gobierno siga tratando de reestablecer el mercado de capitales en pesos, eso es muy positivo, aunque es difícil, es un desafío, porque la verdad es que cuesta que la gente compre o invierta en instrumentos en pesos, pero si eso se logra se va a constituir en un dinamizador de todo el mercado de capitales que está muerto desde hace más de un año.

– Usted hablaba de gradualismo, que están manejando con prudencia la baja de tasas, pero hoy los indicadores indican que las tasas de interés para el ahorrista son reales negativas. ¿Cómo se recupera el ahorro si los intereses ofrecidos a los ahorristas son menores a la inflación esperada?

– Va a ser difícil recuperar mucho el ahorro. Hoy la Badlar, que es la tasa de un plazo fijo promedio, está en el orden del 38% anual, que es poquito más de 3% mensual, y la inflación andará en el 4%. Es levemente negativa. Es lo que fue históricamente, lamentablemente, pasó en la Argentina. O sea, el que ahorra en pesos ha perdido contra la inflación. Sobre todo, si la inflación no baja. Pero, digamos, creo que esto tiene subas y bajas, tuvimos períodos de tasas positivas muy altas, con tasas que estaban muy encima de la inflación, ahora estamos con tasas un poquito debajo de la inflación. Ahí la clave es si la inflación cae o no cae, parece que en enero se va a mantener alta, nosotros no medimos inflación, pero es lo que manifiesta el consenso de los consultores.

– ¿Le preocupa, más allá del carácter estacional, la fuerte expansión de base monetaria desde que asumió el nuevo Gobierno?

– Me preocupa si no se preocupan. Creo que el tema es si al Banco Central le parece que lo que ha habido es un aumento de la demanda de dinero, y no un mero fenómeno estacional. Yo creo que lo que ocurrió durante el gobierno de Mauricio Macri desafortunadamente es lo que llamamos el efecto febrero, donde baja la tasa de interés y la gente, el Banco Central, se siente cómodo porque piensa que la cosa ya está tranquila y encaminada y después viene marzo y todos se sorprenden. Le pasó dos veces a Federico Sturzenegger y le pasó también a Guido Sandleris el año pasado. Creo que ahí hay que ser un poco prudentes, porque es normal que haya más liquidez en diciembre, y que lo normal es absorber esa liquidez durante la segunda mitad de enero y febrero.

El Banco Central todavía no me queda claro cómo piensa, pero creo que es importante que tome en cuenta que estacionalmente hay un riesgo si queda demasiada plata boyando en febrero. No sé qué va a hacer, está hablando de crear nuevos instrumentos para esterilizar pesos. Todavía mucho no sabemos. Hay que esperar.

– El Gobierno ha predicado en campaña que no le gusta las Leliq, que es un mal instrumento de esterilización monetaria, pero en este mes de gestión aumentó el stock de Leliq, no bajó el stock de operaciones de pase de los bancos, o sea, las fuentes de esterilización se han potenciado un poco con la compra de dólares. ¿Ese fenómeno lo ve como transitorio también, o va a seguir habiendo excedente de dólares? ¿Es de esperar que empiece un proceso filtración de divisas por el control de cambios?

– Creo que el Banco Central va a seguir siendo comprador y que necesitará de un instrumento para esterilizar la emisión de pesos que eso provoca. Hoy los instrumentos para esterilizar que tiene el Banco Central son los pases y las Leliqs, son todos de muy corto plazo. Me parece que sería muy bueno que creara nuevamente algún tipo de Letra del Banco Central, una Letra de Regulación Monetaria, como tienen muchos bancos centrales, no sé por qué el gobierno de Macri se opuso tan fuertemente a las Lebacs. Creo que eso fue un error. Creo que el crédito del Banco Central es mejor que el crédito del Tesoro.

El Banco Central se puede endeudar a tasas menores a las que se endeuda el Tesoro justamente porque en la medida que no sea una emisión descontrolada, que sea acotada a cuanto la gente o los fondos comunes de inversión pueden tener, o los extranjeros pueden tener. Pero creo que sería útil que se recree algún tipo de instrumento de esterilización. Los países lo hacen de dos formas, una es a través de bonos del Tesoro, que es lo que hace, por ejemplo, la FED en Estados Unidos, que compra y vende a través de operaciones de mercado abierto. Lo que pasa es que eso implicaría tener que aumentar la deuda del Tesoro, y creo que su calidad crediticia es hoy inferior a la del Banco Central.

– ¿Emitir una Letra de Regulación Monetaria en un contexto en el que el gobierno por la Ley de Emergencia acudió de nuevo al financiamiento del Banco Central con USD 4.500 millones, no afectaría aún más la posición de patrimonio negativo del Banco Central?

– Bueno, es que yo creo que gran parte de esa letra va a tener del otro lado el aumento de las reservas en divisas. O sea, lo que va a hacer es usar esos dólares. De nuevo, hay un tema de programación monetaria. Como dije, hay un exceso de pesos hoy, si el Banco Central sigue comprando dólares, como creo que quiere hacer, va a haber más exceso de pesos, porque cada vez que compra un dólar emite pesos. Entonces creo que sería un instrumento para absorber esos dólares. Desde el punto de vista patrimonial no lo veo como un problema, desde el punto de vista de resultados del Banco Central va a haber que hacer una comparación entre el costo de la deuda que uno emite y la devaluación en pesos de las reservas que compre.

– ¿Esas Letras tendrían que ser de mediano a largo plazo, para mejorar el perfil, la curva de rendimientos, porque hoy, tanto Leliqs como pases, son a un máximo de 30 días?

– Bueno, sí, hay que ver qué entendemos por largo plazo. Creo que tiene que ir a un rango de 90 a 180 días y empezar a crear un mercado de a poco. Hay mucho interés en el sector privado porque no hay instrumentos hoy del manejo de liquidez. Y eso debería ser muy bien coordinado con el Tesoro, para que no se pisen, y que éste se concentre en las operaciones de más larga maduración, aunque tampoco se puede emitir ilimitadamente. El problema de las Lebacs es que generaron un stock muy grande.

– ¿Qué proyecta para este año, será el tercero con recesión, o es imposible predecirlo hasta que no esté definido el plan económico integral?

– No hay un plan económico. De todas formas, creo que hay chances de que la economía crezca, especialmente si siguen bajando las tasas de interés, si Argentina arregla la deuda. Porque, digamos, uno de los problemas que tiene el país es que como no se sabe cuál es el programa fiscal; no se sabe cómo va a ser la reestructuración de la deuda, o como la quieran llamar, pero es básicamente una renegociación de plazo, no hay crédito para el sector privado, sobre todo del exterior. Entonces, creo que si se logra dar una buena visión de cómo van a evolucionar las cuentas fiscales, si se evita el atraso cambiario, si se logra avanzar en las negociaciones con el Fondo Monetario y con los acreedores, bueno, el riesgo país va a caer. Y yo creo que el Estado no se va a poder endeudar muy rápido, pero por lo menos le va a abrir la puerta a los privados.

Y si hay un horizonte por lo menos que uno puede ver a mediano plazo hacia dónde va la Argentina, bueno, creo que puede haber algo más de financiamiento para inversión. Pero eso va a requerir no solamente tener una buena macroeconomía sino también dar señales claras acerca de que el Gobierno va a apoyar o va a crear un ambiente de inversión para el sector privado.

– El Banco Central quiere regular a las fintech ¿Constituye una preocupación para el mercado? ¿Tiene algún efecto macroeconómico regular a ese nuevo canal de captación del público no bancarizado?

– Me imagino que para las fintech sí. Creo que lo que es importante es que el Gobierno mantenga el control de los agregados monetarios. Y que haya una equiparación en lo que es el tratamiento fiscal de los fondos que están en fintechs no bancarios, de lo que son los fintechs de los bancos. En la medida que no hagan intermediación financiera, que es un tema que habrá que evaluar, que tengan el mismo tratamiento fiscal las operaciones que hacen las fintech que la que hacen los bancos, o sea que sean equivalentes. Las fintech van a seguir existiendo, de eso no me cabe ninguna duda. La pregunta es dónde van a estar los fondos y si se hacen las transferencias afuera o no del sector bancario.