Al mal desempeño de los recursos coparticipables entre diciembre de 2019 y febrero 2020 se agregó en marzo el decreto de la primera cuarentena y prorrogada hasta el 12 abril, con cierre de sucursales bancarias y parálisis de gran parte de las actividades productivas, y en particular de comercios y servicios, que tuvieron como efecto directo el derrumbe de los recursos tributarios.

Mañana la AFIP tiene previsto informar los datos de la recaudación de la DGI, que concentra la mayor parte de los impuestos coparticipables en forma automática, diariamente, con las provincias; de la Anses, donde ya Infobae anticipó una fuerte disminución en febrero; y de Aduana, donde también se prevé una notable contracción de ingresos por la concurrencia de caída de los precios de las materias primas exportables con la parálisis de la actividad en los principales puertos cerealeros y de embarque de oleaginosas del país.

Los datos provisorios publicados por el Ministerio de Economía y difundidos por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) revelaron los efectos de la falta de actividad desde que se decretó la primera cuarentena obligatoria en los pagos del IVA, uno de los pilares de la masa coparticipable.

“Los recursos transferidos desde el Gobierno Nacional a las provincias y CABA, en concepto de Coparticipación y Leyes Especiales, alcanzaron en marzo a $136.848 millones, con un crecimiento nominal del 30,4%. Al considerar los efectos de la inflación, esto significa una caída del 11,3% de la coparticipación en términos reales, estimando para el mes una tasa de inflación de 2,4% y 47% en los pasados 12 meses.

Para evaluar el primer impacto del Covid-19 en la recaudación de marzo los economistas de Iaraf Nadin Argañaraz, Ariel Barraud y Alex Zayat estimaron: “para que la coparticipación hubiese mostrado la dinámica real que tuvo en febrero de baja del 4%, los recursos compartidos entre Nación y provincias debiesen haber crecido 41,1% nominal. Y lo hizo solamente 30,4%”, significó un recorte de esa fuente de ingresos de unos $11.300 millones respecto de ese mes, y muchos más para evitar el deterioro en términos ajustados por la inflación.

El informe privado destaca que todas las provincias sufrieron una notable pérdida de giros automáticos de tributos que cobra la Nación, en proporciones preestablecidas por la Ley de Coparticipación Federal de Impuestos.

Se distinguen tres grupos: Córdoba, Santa Fe y San Luis, acusaron, según las estimaciones de Iaraf, las mayores mermas en valores reales, 13%; Santa Cruz, Neuquén, Tierra del Fuego, Chubut, Buenos Aires, La Pampa y Misiones con caídas de 11,9% a 11,1% y el resto con un rango de deterioro de 10,5% a 10,9 por ciento, y las demás jurisdicciones, que promediaron una entre 10,5% y 10,9%, en todos los casos respecto de los valores de un año antes.

El análisis privado resalta que en marzo los giros de la Nación se ubicaron 30% por debajo del promedio de 2019 en valores ajustados por inflación y retrocedió a niveles de 4 años antes, en términos reales.

Se trató del cuarto mes consecutivo de disminución interanual en moneda constante de la coparticipación, y la más acentuada en los últimos 12 meses.

Acorde a esta dinámica, desde abril 2019 las provincias acumulan una resignación de ingresos derivados de la Nación de poco más de $51.000 millones, equivalente al 40% de lo percibido en el último mes, de la cual más de la quinta parte de la pérdida se originó en los últimos 30 días.

Menor caja en el Trimestre

Iaraf informó que las transferencias del Gobierno Nacional hacia las provincias crecieron entre enero y marzo 37,8% nominal en comparación con los valores de igual tramo del año previo. En términos reales, esto significa una pérdida de recursos del 8,2%, unos $41.600 millones menos de lo necesario para simplemente equiparar el efecto inflacionario en el período.

De ahí que los economistas de marras resaltan: “La situación compromete la capacidad de los gobiernos de financiar su gasto, en momentos donde el presupuesto en salud y para asistencia a la población va a crecer por el mismo efecto del virus. Seguramente se tendrán que reducir otras partidas, dado que no hay crédito disponible”.

Y se suman a quiénes la reclaman al Gobierno nacional “una acción coordinada de los tres niveles (Nación, provincias y municipios), para evitar la presentación de pedidos desmedidos de compensaciones del Tesoro Nacional y el desorden en la acción de los fiscos provinciales y municipales, como la mostrada en crisis económicas del pasado reciente con motivo de las cuales la emisión de cuasimonedas fue muy generalizada y dañina para la economía regional”.

Expectativas para abril

Para este mes, la recaudación de IVA (y por tanto su coparticipación) se estima “se verá afectada por el doble impacto del aislamiento por el virus que generará un menor devengamiento por la caída de las ventas de marzo, junto a la extensión de la falta de liquidez que impactará en el pago de los distintos vencimientos que ocurran en el mes (o en la propia posibilidad de diferimiento de los vencimientos sugerida como política frente a la crisis)”.

El camino que tome el Gobierno Nacional, pensando en el impacto que tendrá sobre la recaudación el contexto actual, será determinante para los gobiernos provinciales y sus municipios, que incrementarán la demanda de fondos adicionales para hacer frente a las dificultades fiscales que tendrán los próximos meses, como ya no hay dudas de acuerdo con los primeros datos efectivos mostrados en este informe”, concluye Iaraf.