En septiembre la Anses volvió a registrar disminución en la cantidad de empleadores que honraron sus obligaciones previsionales en tiempo y forma, tanto en comparación con agosto, 26 casos menos, como en comparación con un año antes, 12.953, una baja de 2,3%, equivalente a 52 por día laborable. Es un ritmo que más que duplicó la caída acumulada en los casi 4 años de gobierno de Cambiemos. Totalizaron 546.287 aportantes por un total de casi 8 millones de trabajadores.

Sobre 19 grandes ramas de actividad en los últimos 12 meses se anotaron caídas en la cantidad de aportantes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) en catorce. Las excepciones fueron las empresas dedicadas a las industrias extractivas de minerales metalíferos y no metalíferos y gas y petróleo; suministro de agua y saneamiento público; suministro de electricidad, gas y agua; sector financiero y seguros; y las industrias culturales y de comunicaciones. Mientras que respecto del mes previo se agregaron con variaciones positivas el comercio; el sector público, el servicio de enseñanza y otros servicios personales.

La serie de datos de la Seguridad Social que procesa la AFIP para medir las empresas, al ser un conteo de los contribuyentes que declararon trabajadores en el mes a los que se les hicieron aportes y contribuciones al SIPA, permite una aproximación sobre la cantidad de cierres, habida cuenta de que informa sobre los empleadores que cumplieron en el mes con la liquidación de esas obligaciones tributarias. No es definitorio porque en muchos casos responde a limitaciones financieras.

Los cambios en el número de aperturas y cierres de empresas dependen de diversos factores, como la demanda agregada, cambios en las condiciones de financiamiento, aspectos regulatorios y cambios en las tendencias sectoriales”, resalta un informe del Ministerio de Producción y Trabajo, todas características que se profundizaron en los últimos 13 meses, y que explican la trayectoria descendente ininterrumpida desde el pico anotado en septiembre de 2015 en cantidad de firmas; y desde 2017 en el total de empleados en relación de dependencia registrados en el sistema.

Sin embargo, a la luz de la tendencia alcista en los últimos dos años de las empresas que acudieron al Ministerio de Trabajo y Producción para solicitar la homologación de Procedimientos Preventivos de Crisis, no hay duda de que la estanflación sacó de mercado a muchos pequeños emprendedores, en general de la franja de menos de 10 asalariados por empleador.

Predominio de pequeños empleadores

El único dato positivo que reveló esa estadística fue que tras haber alcanzado en 2011 un récord de 17,6 trabajadores asalariados en blanco, previo al cepo cambiario que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner dispuso a fines de octubre de ese año, y haber caído en forma continuada hasta 13,7 por establecimiento en 2013, desde entonces se inició un ciclo ascendente hasta llegar en la actualidad a 14,6 ocupados en relación de dependencia, y aumentar 1,4% en el último año.

Aún así, se mantiene en una proporción singularmente baja que explica en gran parte la incapacidad de la mayoría de los empleadores de alcanzar índices de productividad y competitividad internacional, caracterizada por el predominio de explotaciones cuasi familiares, y en muchos casos de economías de subsistencia.

De los 546.287 aportantes al SIPA en septiembre de 2019 la Anses dio cuenta de un 78,8% de establecimientos con menos de 6 empleados asalariados, de los cuales casi un tercio eran unipersonal; mientras que del 21,2% restante se desagrega en 10 puntos porcentuales de 6 a 10 trabajadores en relación de dependencia; poco menos 10 pp con un rango de 11 a 100, y apenas 1,3 puntos porcentuales con más de 100 trabajadores por tiempo indeterminado.

De ahí que en términos de cantidad de bajas casi 9 de cada 10 se concentró en unidades productivas muy pequeñas, de hasta 10 empleados, 11.514, con un promedio de 46 por día laborable; seguida por la siguiente de 11 a 100 trabajadores con 9,8% del total, 1.269 establecimientos, con un promedio de algo más de 5 por día laborable.

De todas formas, no dejó de ser relevante la disminución en 152 de las empresas de 101 a 500 empleados, con un ritmo de poco más de 1 cada 2 días. Mientras que en las grandes, el grado de incumplimiento en el pago de los aportes y contribuciones patronales sobre la nómina salarial fue en el último año de 18 compañías, el cual se asocia principalmente al escenario recesivo y de singular encarecimiento del crédito, y explica la ampliación y extensión de los planes de facilidades de pago de la AFIP, no sólo para las deudas muy atrasadas, sino inclusive para las obligaciones corrientes.

Aclaraciones metodológicas

El Boletín Anual de la Seguridad Social tiene los números de empresas que presentan declaraciones juradas en cada año y surgen de datos primarios pero no hace las correcciones o rectificaciones hacia atrás, como sí lo hace el Ministerio de Producción y Trabajo, cuando el empleador regulariza sus pagos con el organismo, sea por mora transitoria, o por adherir a los planes de facilidades de pago de la AFIP los cuales se han ampliado al ritmo de la profundización y extensión de la recesión.

De ahí que las variaciones en un mes, o incluso en un año, no se suelen interpretar como casos de cierres definitivos, en general se considera que una empresa cierra después de 2 años sin declarar trabajadores, según las recomendaciones de las direcciones de estadística y laborales de la Unión Europea y de la Organización de Países para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), porque antes de ese período pueden influir factores coyunturales, transformaciones y factores estacionales, como en el caso principalmente de las actividades agrícolas, tanto extensivas como regionales, y de relocalización.

Sobre esa base, el Ministerio de Producción y Trabajo publica una serie de empresas empleadoras privadas que fue desarrollada específicamente para cumplir con los estándares. El informe da cuenta: “la cantidad de empresas que cerraron se encuentra actualizada hasta el 2017”, hasta ese momento se observó un aumento de 7,6%, a un ritmo de 3.900 empresas adicionales por año, pero el ciclo se revirtió desde la crisis cambiaria a mediados del segundo trimestre del año siguiente.

La evolución tuvo dos períodos bien marcados. Entre 2007 y 2011 la cantidad de empresas creció 8%, un aumento de 11.200 empresas promedio por año. A partir de 2011 se mantuvo en torno a las 612.000 empresas y empezó a caer en 2014. Luego de dos años consecutivos de baja en 2014 y 2015, en 2016 y 2017 la cantidad de empresas activas volvió a crecer levemente, pero volvió a decaer con el ciclo recesivo que se inició sobre el cierre del segundo trimestre del último año.