El aumento efectivo del ingreso de los trabajadores que tributaban el Impuesto será muy relevante para los sueldos en mano superiores a 26.000 pesos

Cuando todo parecía empantanado y que la regresividad del sistema del Impuesto a las Ganancias, ahora bautizado “a los ingresos más altos de la sociedad”, el Congreso cambió de humor y se preparó para transformar en ley un nuevo régimen tributario para el conjunto de los trabajadores formales.

Con el nuevo esquema que modificó el Senado y que se espera la aprobación por parte de la Cámara de Diputados, quedarán excluidos de sufrir la retención del impuesto por parte del empleador aquellos trabajadores solteros con un salario bruto inferior a $27.941 por mes, equivalente en mano a $23.191; y los casados con esposa y dos hijos que perciban hasta $37.000, unos $30.710 millones.

Esos mínimos no imponibles, regirán desde el próximo 1 de enero únicamente para los trabajadores con residencia en el país, significan sendos incrementos de 22,8% y casi 40%, para solteros y casados, respectivamente, respecto de los umbrales que rigen hasta el corriente mes.

Los nuevos mínimos no imponibles que regirán desde el 1 de enero de 2017 aumentaron entre 23% y 40 por ciento
Además, la norma aprobada parcialmente, incorpora una alícuota de entrada del 5%, cuatro puntos porcentuales menos que la que se aplicó históricamente, mientras mantuvo el tope de 35%; y también amplió los tramos de ingresos alcanzados por tasas de imposición creciente.

Con esas modificaciones, un trabajador soltero, con un salario mensual de bolsillo de $19.713 hasta $23.880 que pagaba entre $75 y $925, desde el 1 de enero de 2017 no sufrirá retención de Ganancias, con lo que pasará a cobrar entre 0,4% y 3,9% más.

En el caso del empleado casado con esposa y dos hijos menores de 18 años que hasta hoy percibía un salario efectivo, antes de la retención del Impuesto a las Ganancias, de hasta $32.000 por mes pagaba al fisco hasta $2.375, desde tramos de $75 para tramos de ingresos a partir de $22.773, desde el próximo mes quedarán exentos y comenzarán a cobrar hasta un 8% más, en el extremo superior.

Y dado de que se trata de un cambio del Impuesto a las Ganancias que apuntó a devolverle la progresividad que perdió desde la hiperinflación fines de los 80 y principios de los 90, y que cuando se intentó revertir sin una discusión de fondo, fracasó a comienzos del corriente siglo y luego volvió a profundizar el falso populismo del último gobierno, las mejoras más notables se observarán en los sectores de más altos ingresos, hasta el umbral de los $60.000 brutos, unos $49.000 de bolsillo, con un rango cercano a 10% para los trabajadores solteros y de poco más de 16% para los casados.

Adicionalmente, la media sanción del Senado amplió la base no imponible para los trabajadores que pagan el alquiler de la casa o departamento donde habitan, en hasta un 40% del monto de la renta, con un tope cercano a $5.000 por mes.

MEJORA PROYECTADA DEL SALARIO REAL
Con los cambios que comenzarán a regir a partir de enero, el aumento de salarios de bolsillo para los trabajadores que estaban alcanzados por el Impuesto a las Ganancias se verá potenciado con el que acuerden con sus empleadores en las próximas convenciones paritarias, porque observarán en sus liquidaciones mensuales menores retenciones del gravamen.

Es que por efecto de la progresividad de las nuevas escalas de tributación y cambio de alícuotas respecto de las que rigieron para el corriente año, un aumento hipotético de salarios de 25% se transformará en términos de ingreso de bolsillo en un incremento de hasta 30% en los tramos superiores a $29.000 actual para solteros y $32.000 para casados.

Por Daniel Sticco