Guido Sandleris anticipó la tercera conferencia trimestral del Informe de Política Monetaria (IPOM), la cual usualmente coincide con el día de difusión del dato de inflación –correspondía el 16 de octubre–, por su viaje a Washington a comienzo de la próxima semana para participar de la Asamblea Anual del Banco Mundial y FMI. Y, como las anteriores, tuvo un carácter analítico de lo hecho en los últimos 12 meses y careció de anuncios para el corto plazo.

La nueva baja de la tasa de referencia de política monetaria que se define en las dos licitaciones diarias de Leliq, al piso establecido para el corriente mes de 68% anual a 7 días, hacía pensar alguna señal de cambio para la segunda quincena. Sin embargo, el funcionario se limitó a destacar: “Eso es una atribución del Copom (Comité de Política Monetaria), la que habitualmente se reúne una vez por mes, y probablemente en los próximos días tenga su reunión para determinar el nivel piso para noviembre”.

Agregó Sandleris: “El objetivo de este Banco Central es mantener tasas de interés reales positivas para que el ahorrista aumente sus activos en pesos. Y si, como se espera, la tasa de inflación retoma el sendero bajista, es probable que disminuya el interés de las Leliq”.

En una larga y minuciosa exposición de casi una hora, el presidente del Banco Central se concentró en destacar los avances del Gobierno en la reducción del déficit fiscal y del sector externo, “no exento de errores y desaciertos”. Los cuales, dijo, se sustentaron en tres pilares:

1. Tendencia a no gastar más de lo que se recauda, para alcanzar el equilibrio fiscal intertemporal;

2. Tener una tasa de interés de referencia monetaria real positiva, para incentivar al ahorrista a tener más depósitos en pesos; y

3. Aumentar la productividad, con la mayor inserción en el mundo.

El rol de los consensos básicos de políticas de largo plazo

El mensaje que transmitió Sandleris fue: “Es clave lograr consensos básicos en esos tres aspectos, para terminar con las políticas macroeconómicas pendulares”. Consideró que “eso ha sido la principal diferencia con los países de la región en los últimos 20 años y que explica que la Argentina haya sido el país con menor tasa de crecimiento y mayor inflación, con excepción de Venezuela”.

Y remarcó: “Es muy difícil que las empresas inviertan, y las familias planifiquen, si existen un péndulo en las políticas económicas cada vez que cambia el gobierno”.

El presidente del Banco Central destacó: “La única forma para que el mercado de crédito pueda crecer de modo sostenido, es con tasas de retorno positivo para el ahorrista. Por eso no sorprende que si se ha tenido un largo período con tasas negativas se haya achicado el mercado financiero y no hubiera mercado de préstamos”.

Y concluyó: “Creo que están dadas las condiciones para que, si se logran los consensos básicos en los tres puntos mencionados antes, podamos empezar a crecer y bajar la inflación”.

Fue una conferencia de prensa atípica, porque usualmente la autoridad monetaria se resiste a “comentar la realidad”, y menos aún a responder a preguntas vinculadas con mensajes del principal candidato opositor al Gobierno. Pero en esta oportunidad cambió el libreto y Guido Sandleris decidió no sólo defender los objetivos de su política, a partir del segundo acuerdo con el FMI, en septiembre de 2018, sino que además resaltó la importancia de no cambiar, para poder volver a crecer y bajar la inflación.