La licitación de energías renovables que realizó el Gobierno de Mauricio Macri, conocidos como Ronda 1 y Ronda 1.5, es uno de las más grandes activos para el Poder Ejecutivo, por la cantidad y calidad de inversiones y de inversores que participaron del proceso y adjudicación; además del aporte de energía que proveerá al sistema eléctrico nacional en menos de tres años.

Sin embargo, en algunos medios extranjeros se denunció una posible irregularidad con respecto a la adjudicación de contratos para la ejecución de parques solares y eólicos, mencionando el caso de las empresas Araucaria Energy y SPI, ambas propiedad del Grupo Stoneway Energy, que se les adjudicó contratos por US$ 2.400 millones, el equivalente del 50% de potencial de energía adjudicada en la Ronda 1 y 25% del total de energía adjudicada en las dos ronada sumadas.

Stoneway Energy se formó en Octubre del 2015, en Miami (Estados Unidos) con el propósito de participar en proyectos energéticos en territorio estadounidense, América Latina y el Caribe. De inmediato se volcaron hacia las dos rondas de licitación de energía renovable en la Argentina y resultado ganadores con 4 proyectos termoeléctricos, ubicados en las ciudades bonaerenses de Matheu, Zárate, Luján y San Pedro.

Las adjudicaciones se realizaron a las subsidiarias argentinas de Stoneway Energy (las empresas Araucaria Energy y Spi Energy), que para el momento en que se firmaron los contratos, ya contaba con la alemana Siemens como socio tecnológico y financiero.

En total, el Gobierno de Mauricio Macri le otorgó al grupo de 4 centrales de generación térmica de energía una capacidad total instalada de 683,5Mw.

Sin embargo, en medio del proceso de análisis de las ofertas de Araucaria Energy y Spi Energy, un ejecutivo de Stoneway Energy, el venezolano Álvaro Campins Camejo, denunció el 17 de Enero de 2017, ante Cammesa, que las garantías otorgadas en la oferta, eran insuficientes.

El proceso licitatorio demandaba el grupo depositar garantía reales por US$ 78 millones, pero el documento ofrecido como tal era respaldado por una empresa con sede en Dubai llamada “AES International”, que sólo poseía US$ 4 millones de capital. Vale aclarar que esta sociedad que otorgaba los avales nada tiene que ver con el Grupo AES Gener.

Alertadas las autoridades, en lugar de cancelar el proceso de adjudicación, Cammesa (que es la empresa que administra el mercado eléctrico mayorista y, por ende, la que supervisa las ejecuciones de los contratos y a las compañías beneficiarias de los mismos), decidió otorgar un plazo a los socios locales de Stoneway Energy para conseguir un nuevo aval.

Apenas conocida esta denuncia, desde las oficinas de Stoneway Energy, declararon que Álvaro Campins Camejo ya no formaba parte del staff del grupo empresarial, puesto que el poder de representación le había sido revocado y la empresa, para ese momento, ya había sumado a Siemens como nuevo accionista, con suficiente capital como para garantizar las obras y los proyectos a realizar.

Ante la consulta directa con Álvaro Campins Camejo, el ex ejecutivo se excusó de dar cualquier tipo de información de este tema debido a que mantiene un convenio de confidencialidad con Stoneway Energy y sus afiliadas, que le impide dar cualquier tipo de datos al respecto de su tarea en el grupo inversor.

Una alta fuente del Ministerio de Energía y Minería reconoció la existencia de la denuncia y de la escasa capacidad de aval que tenía la garantía ofrecida, pero también destacaron que se les permitió cambiar los avales dado que la oferta técnica fue la mejor realizada, la que ubicaba sus propuestas en los nodos energéticos de la red más convenientes y ante la necesidad de sumar inversores para el proyecto de ampliación de la capacidad de generar energía renovables que tiene la Argentina.

Al momento de firmarse los contratos, Siemens ya era dueña del 51% del paquete accionario del grupo, y presentó todas las garantías necesarias. Tal es así, que no hubo ninguna nota de oposición de las demás empresas participantes de las dos rondas licitatorias, confirmando la transparencia de todo el proceso.

¿Qué ocurrió entre la adjudicación y el momento de la firma del contrato? Precios relativamente bajos ofertados, atraso en la constitución de las garantías por parte del Estado y la incertidumbre propia de un país como Argentina, hizo que muchos inversores, locales y extranjeros, lean este negocio como un derivado financiero, obteniendo una ganancia lícita en la venta del proyecto ya adjudicado, en lugar buscar convertirse en generadores de energía para su venta.

Las experiencias de países como México y España, en particular, hacen que los inversores tengan mucho recelo al momento de hundir capital a 20 años. Sin embargo, luego de las adjudicaciones, siempre hay procesos de compra – venta de contratos, pasando de inversores financieros a generadores de energía tradicionales o empresas tecnológicas del rubro.

La Argentina no fue diferente a casos anteriores: entre los grupos adjudicatarios de las Rondas 1 y 1.5 vendieron todo o parte de sus participaciones accionarias, pero en este caso en particular, la denuncia ganó estado público en medios internacionales, sin tomar en cuenta otros casos similares de compra – venta a nivel local.

Lo importante es que Argentina sigue avanzando a un cambio de Matriz Energética, y se espera que la Ronda 2, anunciada para Mayo de este año, no solo se reciba propuestas de generación sino también de Transporte y Distribución.

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