Aldo Pignanelli, contador, economista, político militante del Partido Justicialista desde 1968 y ex presidente del Banco Central de la República Argentina, bajo la presidencia de Eduardo Duhalde, desde el 1 de julio de 2002 hasta el 6 de diciembre de ese año, cuando se enteró de que el próximo presidente de los argentinos iba a ser Néstor Kirchner. Fue dos veces convocado para ser parte del equipo del presidente Mauricio Macri, cuando comenzaba la campaña para las elecciones generales del 2015, cuando ya estaba comprometido con la propuesta de Sergio Massa en el Frente Renovador, según confesó a Infobae, al que conoce “mucho mucho”, desde la época empresarial de ambos, y a quien manifestó su apoyo público en la segunda vuelta: “a Scioli no lo votamos”, recordó que le dijo al entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad, dio su lectura sobre lo sucedido el último domingo, “desde el lado de lo económico”, enfatizó, en una entrevista exclusiva con este medio.

– ¿Influyó la marcha de la economía desde el 10 de diciembre de 2015 en el resultado de las elecciones primarias, no tanto en la provincia de Buenos Aires, como principalmente en el orden nacional?
– Por supuesto que la economía  tuvo su incidencia, pero fundamentalmente en dos grandes centros urbanos: El Gran Buenos Aires y el Gran Rosario, donde hubo un fenómeno, que es que ganó el kirchnerismo. Es un dato!, porque la novedad en la provincia de Santa Fe es que ganó Agustín Rossi, no sólo al socialismo, sino incluso al candidato de Cambiemos, por el apoyo de las zonas más pobres al candidato del cristinismo. Córdoba fue otro fenómeno especial, donde gana Cambiemos, con la novedad del fuerte apoyo del interior; pero en el caso de la Ciudad de Gran Córdoba si se suman los votos de los candidatos del gobernador Juan Schiareti y de Cristina Kirchner, son los que ganan, con 39%, aunque el de Cambiemos con el radicalismo obtuvieron 44%, una diferencia de 5 puntos porcentuales. Esto lo digo a título de que en los grandes centros urbanos hay una victoria del peronismo en su conjunto.

– ¿Usted está diciendo que el estado de la economía castigó al Gobierno nacional?
– Exacto, en los grandes centros urbanos. Y después hubo un voto, como pasó en la Capital Federal, en el que la gente manifestó su disconformidad con la situación económica, pero es gente que votó a la esperanza, y todavía cree que, por suerte para el Gobierno y para el país también, que la economía va a mejorar. Después está lo que es el interior vinculado al campo, por un lado, y las economías regionales. En el primer caso, agrícolo-ganadera, con un contundente triunfo del oficialismo, como consecuencia de la quita de las retenciones, liberación del tipo de cambio y de la posibilidad de exportar. Fue el fenómeno de La Pampa, típicamente ganadera, un sector que ha mejorado con la eliminación de los Registros de Operaciones de Exportación (ROE) y, donde hay muchos frigoríficos que han comenzado a reactivarse. Lo mismo pasó en Córdoba, no así en Santa Fe; y en parte en Entre Ríos, con una elección muy peleada.

– ¿En Santa Fe por qué cree que no se repitió el fenómeno La Pampa, Córdoba, Entre Ríos y parte de la Provincia de Buenos Aires?
– En Santa Fe, si se suman los votos que obtuvo Agustín Rossi en la interna, gana por un par de puntos al candidato de Cambiemos; y la novedad fue que el candidato del socialismo se ubicó tercero. Pero si además se suman lo que sacaron otras listas peronistas más vinculadas al Frente Renovador, se agregan unos 7 u 8 puntos porcentuales. Eso hay que sumarlo, porque después de octubre va a hacer sí; lo mismo que en la provincia de Buenos Aires, donde contra el 34% del oficialismo se oponen 34% o 35% del kirchnerismo; 16% del massismo y 6% de Randazzo; y allí hay conversaciones donde, hacia adelante, veo un acuerdo en el peronismo sin Cristina. Ahora, en qué va a terminar eso dependerá de lo que digan los gobernadores. Lo que quiero decir, desde lo económico, es que el resultado electoral determinó claramente que en los grandes centros urbanos hay disconformidad con el Gobierno nacional, fundamentalmente en lo que es Gran Buenos Aires, Gran Rosario; y parte del Gran Mendoza. En ese caso, a mi me sorprendió que Cambiemos ganara 43% a 38% al peronismo, lo que demuestra que hay un sector ligado a la minería, a la vitivinicultura y a la energía y el petróleo, que se vieron beneficiados por las decisiones económicas del Gobierno. Lo mismo pasó en Neuquén. Ahora, vamos a ver que sucedió en otros sectores, como las economías regionales donde le fue muy mal; fíjese Río Negro, donde la candidata por el peronismo obtiene el 50% y relega a un segundo lugar a Cambiemos y al tercero al actual gobernador que era del Frepaso. En Chubut gana claramente el PJ de Mario Das Neves; Santa Cruz se da el desastre kirchnerista, que marca su final; en Tierra de Fuego que gana la gobernadora peronista, también por decisiones económicas, como fue el límite a las desgravaciones impositivas de la industria electrónica.

“En el interior lo económico tuvo mucho que ver, sino no se explica por qué todas las economias regionales del norte votaron en contra del Gobierno nacional, salvo el fenómeno de Jujuy”  (Martín Rosenzveig)

“En el interior lo económico tuvo mucho que ver, sino no se explica por qué todas las economias regionales del norte votaron en contra del Gobierno nacional, salvo el fenómeno de Jujuy”  (Martín Rosenzveig)

– ¿Entonces usted dice que si fuera exclusivamente por la economía el Gobierno hubiera perdido las elecciones el pasado domingo?
– No, porque hay un fenómeno del resultado. Creo que donde menos impactó la economía fue en la Ciudad de Buenos Aires, porque es un voto distinto. El voto del porteño se caracteriza, tal vez, por darle más importancia al tema de la transparencia, la corrupción, lo institucional, lo republicano, que en lo económico; a pesar de que hay mucha gente en la Ciudad que tiene sus problemas. En contraste con el interior del país, donde lo económico tuvo mucho que ver, sino no se explica por qué todas las economías regionales del norte votaron en contra del Gobierno nacional, salvo el fenómeno de Jujuy. Aunque ahí también, Gerardo Morales gana con el 38% de los votos, pero si se suma los tres peronismos que se presentaron en la provincia obtuvieron más de 50%. En Corrientes también se advierte una diferencia similar entre lo urbano y lo rural, en este caso el sector agrícola-arroceros y ganadero, votó a Cambiemos, y el resto lo hizo en contra.

– Esa es la evaluación que hizo el líder de su frente 1País, Sergio Massa: “dos tercios del electorado nacional votó en contra del Gobierno”…
– Exacto. Si se suman los votos de todo el país Cambiemos obtuvo el 35%; el kirchnerismo 20%, si se suman los votos a Cristina en la Provincia de Buenos Aires; de Daniel Filmus en la Ciudad; más Córdoba donde sacó 10%; más Santa Fe, donde obtuvo Agustín Rossi sacó 22% del total; y algo más en el interior; y lo que es el Partido Justicialista donde están los gobernadores más Florencio Randazzo, a nivel nacional suman 17%; y Sergio Massa totaliza el 7,5%. Por tanto, si se acumulan todos los votos K, más PJ, más Massa, se llega a 45%; luego está la izquierda que sorprende con un 7% a nivel nacional. Y además, hay otros partidos, más de tipo provincial que representan 9% del electorado nacional. Por tanto el mapa electoral marca que a nivel individual Cambiemos es número uno; pero si se junta al peronismo queda segundo, aunque cómo se junta eso vamos a ver. Hay movimientos, soy peronista, estoy adentro del partido, y desde el mismo lunes comenzamos a hablar telefónicamente con intendentes del Gran Buenos Aires; gobernadores; líderes sindicales, e inclusive con intendentes que hasta el último domingo eran supuestos aliados de Cristina Kirchner, que empezaron a hablar del pos cristinismo.

– Ese armado que describe se entiende desde la política, ¿cree que el electorado piensa en esos términos?
-La verdad, no lo se. Las experiencias que tengo desde la vuelta de la democracia en 1983 hasta ahora, es que nos pasó algo similar entre 1983 y 85, cuando fue el fenómeno de Raúl Alfonsín, con la pelea de la renovación del peronismo que formaba parte con Antonio Cafiero, Carlos Menem y compañía (muestra una foto en la que también se ve a Eduardo Amadeo, hoy en el PRO), contra Herminio Iglesias en la provincia de Buenos Aires, aunque no es la misma situación que la actual. Y después, el otro fenómeno fue en  1999 cuando ganan Fernando de la Rúa y Carlos “Chacho Álvarez”; en 2001, cuando Eduardo Duhalde gana contundentemente la elección a senador por la provincia de Buenos Aires con el 62% de los votos, contra 22% de Raúl Alfonsín, y luego estalla la crisis a fines de ese año, la Alianza entre esos dos senadores, donde conocí a quien fue para mí el dirigente top de la democracia moderna. El era radical, nosotros peronistas, pero siempre tuvimos hacia el doctor Alfonsín una gran admiración. Lo conocí en 2002, cuando era presidente del Banco Central y el ministro de Economía era Roberto Lavagna. También estaba Jorge Bergoglio, al frente de la Iglesia en ese momento, desde donde tuvo un rol muy importante en la Mesa del Diálogo. Hubo un acuerdo no escrito con la industria, el campo, la CGT, que fue la única manera para poder manejar la crisis. Entonces, el peronismo de ahí también se unió. Después vino Néstor Kirchner, con 4 o 5 años buenos en términos económicos, donde estuvo Lavagna. Después, desde 2007, con Cristina comenzaron a tocar las grandes variables, y cuando quedó sola, tras la muerte de Néstor, empezó el desbande. Por tanto no descarto la posibilidad, y para eso trabajo, para que un peronismo moderno, democrático, republicano, sea una opción de poder en 2019. Hay 14 provincias donde gobernadores peronistas triunfaron; 10 que no triunfaron, pero también hay provincias como Santa Fe donde ya hay conversaciones para unir el peronismo; y en Buenos Aires hay una unidad de criterio en la renovación de Sergio Massa, Florencio Randazzo, más los sectores que quedan del lado del kirchnerismo, sin Cristina. Es decir, hacer un recambio con un peronismo que se ofrezca a la sociedad como algo más creíble, también para los mercados, porque nosotros creemos en la necesidad de la inversión productiva.

– Tras ese análisis, ¿cómo cree que le va a ir al Gobierno en los próximos dos años?
– Al Gobierno le va a ir bien, por suerte!. Pero deben aparecer políticas superadoras hacia adelante. Estoy convencido de que si no hay un acuerdo sobre políticas de Estado este país va a ser muy difícil que logre los objetivos que se plantea el partido gobernante.

– Del lado de la oposición se habla mucho de la necesidad de entablar acuerdos y concertación; pero algunos analistas y también legisladores de peso del Gobierno sostienen que eso es casi imposible en el escenario actual de estructuras multipartidistas…
– Los consensos cuando no hay partidos fuertes, como pasó en 2002, cuando estalla el radicalismo, estalla la alianza y también el peronismo estaba un proceso de recomposición, vienen por el lado de los sectores económicos y sociales. Las cuatro patas de la mesa la constituían el sindicalismo; el Gobierno; la Iglesia y el campo, incluido el sector empresario, y todos vieron la necesidad de ayudar al país. Por tanto, en la Argentina, a diferencia de España, donde el Pacto de la Moncloa se hizo entre partidos políticos, lo que mejor funciona es un pacto entre los sectores sociales como los que mencioné, y el Congreso, donde hay bloques y el Gobierno tuvo mucho apoyo en su primer año de gestión. Pero veo que ahora no tiene voluntad de hacerlo.

– ¿No cree que fue una actitud propia de campaña, pero no de fondo, porque como bien dijo, en el primer año el Gobierno acudió al consenso legislativo?
– No, me parece que el Gobierno no tiene ninguna voluntad de buscar un consenso con representantes de sectores y sociales y el Congreso. Veo que dice, lo he escuchado : “si ganamos solos, sigamos solos, creo que toda la estrategia es de la confrontación”. Pero le pido que tenga en cuenta dos cosas: 1) No van a tener mayorías legislativas; y 2) los inversores van a seguir preguntando cómo es el futuro de la Argentina, y cuando se conozca en más detalle, y después de octubre habrá que ver cómo queda; y que el peronismo sumando todas sus vertientes se convertirá en la primera opción de gobierno, Cambiemos va a tener serias dificultades, porque creo que solo no va a poder lograr objetivos de largo plazo. Y en la Argentina si no ingresan dólares genuinos, de la inversión productiva y de las exportaciones volveremos a las recurrentes crisis de la balanza de pagos. Y a partir de 2018 /2019 no puede seguir endeudándose, porque ya habrá agotado su capacidad de endeudamiento, esto el presidente Macri lo sabe muy bien, se lo escuché decir. Y que esto es el paso inicial hasta que vengan las inversiones, pero es muy difícil que vengan esas inversiones que tanto necesita el país; y fundamentalmente de los argentinos, si no hay un acuerdo de largo plazo.

“En 2002 hubo un acuerdo no escrito con la industria, el campo, la CGT, que fue la única manera para poder manejar la crisis. Entonces, de ahí el peronismo también se unió” (Martín Rosenzveig)

“En 2002 hubo un acuerdo no escrito con la industria, el campo, la CGT, que fue la única manera para poder manejar la crisis. Entonces, de ahí el peronismo también se unió” (Martín Rosenzveig)

– Está claro que los inversores no le tienen miedo al peronismo histórico, se vio en los ’90; si al cristinismo…
– A Cristina se le teme por lo que hizo en los últimos cuatro años de su gobierno, no tanto por el primero, porque no dejó macanas por hacer, más allá del cepo cambiario, la intervención del Indec, el cierre de las relaciones exteriores, la relación con Irán y Venezuela. Por eso en nuestro caso, que integro la Renovación Peronista, somos opositores a esa política. Somos más abiertos. Hay cosas que hizo el nuevo Gobierno que eran imprescindibles; pero hay otras cosas donde se equivocó.

Críticas a las prioridades del Gobierno

–  Desde 1País, la agrupación elegida para las PASO, se criticó al Gobierno por la eliminación de las retenciones a las exportaciones, principalmente a la minería; sin embargo, está demostrado que esos ingresos fueron más que compensados con el cobro de los Impuestos a las Ganancias; IVA, Internos; al cheque…
–  El punto es las prioridades que uno tiene. Haberle quitado las retenciones a las minería también significó que hubo 14.000 despidos; los empresarios no cumplieron con lo que habían dicho de crear 5.000 empleos en el primer año. Fue distinto en el caso del campo, particularmente en el sector de la carne.

– ¿Pero a mitad de camino no hubo un cambio en el ciclo de los precios de las materias primas en el mundo que afectó las previsiones del negocio?
– Está bien, pero si se le da a un sector beneficios impositivos de esas características y se comprometen a incorporar empleos, y eso no sólo no se cumple, sino que echan gente, no están cumpliendo con el acuerdo. Porque en la Argentina el factor fundamental es crear puestos de trabajo privado. Tal vez funcionó un poco mejor en la industria petrolera.

– También 1País cuestionó severamente la política de regulación monetaria con las Letras del Banco Central…
– Está hablando con el creador de las Lebac. El volumen que ha adquirido la emisión de Lebac es insorportable.

– Se Critica desde el massismo que esa emisión exige el pago anual de intereses por más de 200 mil pesos, y que esa plata se podría destinar a otros fines, como reforzar los planes sociales, aumentar el subsidio a la compra de medicamentos por parte de los jubilados, pero ¿había otra alternativa, desde donde se venía: aumentar la emisión para financiar el déficit, más aún cuando se le critica al Gobierno su política de endeudamiento y se le cuestiona la suba de tarifa como contrapartida de la baja de los subsidios a los servicios públicos?
– Otro modelo económico. Nuestro modelo parte de la base de reactivar el consumo, reactivar al mercado interno, proteger a algunos sectores y aplicar una política monetaria totalmente opuesta a la que sigue el Banco Central.

“Nuestro modelo parte de la base de reactivar el consumo, reactivar al mercado interno, proteger a algunos sectores y aplicar una política monetaria totalmente opuesta” (Martín Rosenzveig)

“Nuestro modelo parte de la base de reactivar el consumo, reactivar al mercado interno, proteger a algunos sectores y aplicar una política monetaria totalmente opuesta” (Martín Rosenzveig)

– ¿No era que el anterior gobierno había exacerbado el consumo, en detrimento de la inversión y de las exportaciones, y por tanto cualquier política superadora hubiese provocado que el consumo quedara relegado frente a los otras variables mencionadas?
– Había que haber buscado un mecanismo donde el mercado interno se pudiera sostener; al tiempo que se promocionara la inversión. Este Gobierno no lo hizo, sobre todo en el sector de las Pymes industriales y el comercio. En nuestro plan económico teníamos previsto volver al esquema que habíamos implementado con Roberto Lavagna en 2004 / 2005, que era una desgravación directa de IVA para que esas Pymes que inviertan impacten sobre el Impuesto a las Ganancias, porque eso se compensaba con los proveedores de máquinas y una mayor actividad. Creo que tanto las políticas de las Lebac, como de endeudamiento, son suicidas para el país, y lo vamos a pagar en el mediano y largo plazo. Mi discusión con el Fondo Monetario Internacional era que ellos insistían con un ajuste recesivo; y nosotros planteábamos que no, que no se podía salir de la recesión con más recesión. Paradójicamente, esa discusión la Argentina la ganó.

– ¿Era evitable el freno al consumo, con la liberación de las ataduras que tenía la economía y que usted consideró que era imprescindible, partiendo de un déficit fiscal heredado total del orden de 8% a 10% del PBI; porque una cosa es haber caído en recesión porque se derrumbaron los precios de los productos que la Argentina vende al mundo, y otra por haber asfixiado a la economía en los años anteriores con récord de presión tributaria; atraso y cepo cambiario; cierre de la economía; ausencia de inversión en infraestructura, entre otras restricciones. Más aún cuando usted plantea haber elegido un plan alternativo que partía de aumentar los subsidios a la inversión con la baja de impuestos, y por tanto en la transición, hasta que aumente la actividad, creciera aún más el déficit fiscal?
– El déficit fiscal y su aumento hoy es originado en la reforma tributaria y monetaria que hizo el Gobierno de Mauricio Macri. ¿Por qué?, la quita de las retenciones a las exportaciones del campo, más allá que había que hacerlo y plantearlo, significó una transferencia de ingresos del orden de USD 7.500 millones. Además, el mayor endeudamiento que se eligió para financiar el modelo, a la espera de que de resultados, significó casi la duplicación del pago de intereses; con lo que llevó el déficit financiero de la nación, provincias y del Banco Central supera el 10% del PBI. Hubo dos momentos en la Argentina en que se superó ese rango: la crisis del gobierno de Raúl Alfonsín, en 1989, y el rodrigazo, en 1975. Por tanto ojo con financiar el déficit fiscal.

– Honestamente, ¿usted no cree que gran parte, por no decir todo, el déficit fiscal actual es totalmente heredado, por lo que se hizo y lo que se dejó de hacer en el cuatrienio previo al cambio de Gobierno?
– Sin ninguna duda. Pero le agregó un nivel de endeudamiento y de déficit fiscal; y una gran transferencia de ingresos, porque no se puede permitir que en el medio de una crisis que estamos teniendo, fundamentalmente que tengamos alimentos y medicamentos que hayan más que duplicado sus precios. ¿Por qué lo hizo el Gobierno?, porque cree que si esos sectores ganan plata vendrán a invertir; pero en el medio está el bolsillo de todos nosotros.

– Hábleme como economista, no como político. Usted cuando fue presidente del Banco Central a mediados de 2002 no arrastraba el peso de financiar un elevado déficit fiscal; ni atraso cambiario, ni el cierre de la economía, más allá del derivado del default. No tenía los “precios cuidados”, ventas de dólares a futuro a precio de remate, atraso tarifario… 
– Insisto con el punto. Cuando se maneja una estrategia de política económica hay que definir cómo se controlan los equilibrios macroeconómicos y sociales. Si se aplica una política tributaria que traslada impuestos del Estado al sector privado, que dará ciertos resultados. ¿Qué resultados dieron la gran transferencia de recursos a las grandes empresas de alimentación y de medicamentos para mejorar la situación en la Argentina? Ninguna, por que no crecieron, sino que hubo una gran transferencia de ingresos y gran fuga de capitales. Por eso liberar totalmente la economía va a derivar en lo que está pasando: una transferencia de ingresos de la gente a las empresas, por el cambio de los precios relativos, de 30.000 a 40.000 millones de dólares que se convierten en una fuga similar de capitales. El Gobierno pensó que cuando asumió los precios tenían incorporado un tipo de cambio de $15, se equivocó!, era de $12; más la quita de las retenciones sobre las exportaciones hizo que con la unificación cambiaria los precios de los alimentos y medicamentos más que se duplicaran. Eso se tenía que haber previsto y haber llamado a una mesa de diálogo, porque el ajuste fue muy feroz.

¿Qué resultados dieron la gran transferencia de recursos a las grandes empresas de alimentación y de medicamentos para mejorar la situación en la Argentina? Ninguna, por que no crecieron, sino que hubo una gran transferencia de ingresos y gran fuga de capitales (Martín Rosenzveig)

¿Qué resultados dieron la gran transferencia de recursos a las grandes empresas de alimentación y de medicamentos para mejorar la situación en la Argentina? Ninguna, por que no crecieron, sino que hubo una gran transferencia de ingresos y gran fuga de capitales (Martín Rosenzveig)

– ¿Eso es lo que a su juicio reflejó el mapa electoral el domingo 13 de agosto?
– Claro. A mi la gente me pregunta por qué en los barrios pobres votan a Cristina Kirchner; en el sur y en el oeste de Gran Buenos Aires hudo distritos donde sacó más de 50% de los votos, como La Matanza, Lomas de Zamora, que es donde están los núcleos más empobrecidos. Hay un dato que estoy siguiendo: en diciembre de 2015 el valor de la canasta básica para ese tipo de familia era de $4.500 por mes y recibían subsidios por $3.000; hoy esa asistencia es de $4.000, ampliado por el Gobierno de Mauricio, no lo quitó, sino que lo extendió a los perceptores de la Asignación Universal por Hijo; y a los Monotributistas. Por tanto, ¿donde está el problema que generó el Gobierno? en que la canasta básica de alimentos se elevó a $7.500, por tanto si la gente no consigue trabajo está peor que antes. Ese es el voto económico. El Gobierno no lo hizo a propósito, creo que en general en los gobiernos democráticos no hay malas intenciones. En un país donde un 50% de la población recibe un cheque del Estado, ahí incluyo subsidios y jubilaciones, de qué estamos hablando de que “¡el Gobierno gobierna para los ricos!, ese discurso no me lo compro”. Hay un dato que no es menor: En los 70 nosotros creíamos que podíamos ir contra el sistema, fue un error. Pero cuando veo hoy las marchas, que se llaman los piqueteros, las organizaciones sociales, observo que marchan porque quieren ser incluidos, no están en contra del sistema.

– ¿Cómo cree que se podrá avanzar  hacia esa inclusión?
– Hay que generar una política económica que contribuya a crear empleos netos en el sector privado. ¿Hoy, en la Argentina en dónde se nota alguna mejora? en el campo y en el Estado.

– Los indicadores oficiales y privados comienzan a mostrar que la recuperación está resultando extensiva, de 12 sectores hay 8 que suben, dos que están igual y 2 que bajan respecto del año pasado. La duda es si se podrá pasar del estado de la recuperación al crecimiento, sino se reactiva la inversión productiva…
– Claro, pero con alta vinculación al campo y al Estado.

– Y dado que los indicadores económicos muestran el predominio de luces verdes, según el semáforo que mira el Gobierno, y que se prevé se afirmarán hasta los días previos a las elecciones del 22 de octubre, claro está comparado con lo peor de 2016, ¿cree que el Gobierno podrá ampliar su ventaja a nivel nacional, e incluso superar el empate técnico en la provincia de Buenos Aires?
– No creo que en 60 días se modifique sustancialmente el voto ciudadano, me parece que está todo muy cerrado. La verdad es que los que votaron por la oposición, que en conjunto son mayoría con el 65%, es la gente que no ve mejora, tal vez hay un pequeño porcentaje de voto ideológico, como en la izquierda; pero la verdad es que en el Gran Rosario; Gran Mendoza, parte de Gran Córdoba, y del norte del país, se ve un serio problema económico y social por la industria, el comercio, el consumo, que se han visto afectados, junto a las economías regionales del norte y del sur. Creo que después de las elecciones de octubre se viene un fenomenal ajuste y no se en qué va a terminar, porque quedó pendiente el aumento de las tarifas; el ajuste fiscal; y además se vienen cuatro desafíos para la política económica y social: 1) la famosa reforma tributaria que el Gobierno la tiene cajoneada, eso tiene que ir al Congreso, salvo que quieran gobernar por decreto de necesidad y urgencia; 2) qué hacemos con la reforma laboral que el Gobierno la empezó a instalar; 3) qué hacemos con la reforma previsional, que es parte del paquete anterior; y 4) qué hacemos con la política financiera de endeudamiento. Todo eso está correlacionado y formará parte de la discusión después de octubre. Ese combo también va a plantear la relación política en el Congreso nacional y también con el mercado y los inversores. Va a depender mucho del mensaje que envíe el Gobierno y, a partir de noviembre, o de marzo del año que viene, ya comenzará la lucha política por el 2019. Si el Gobierno continúa con la política de confrontación y de denigrar al peronismo y al resto de la oposición, creo que nos espera una transición muy difícil.