El economista Ariel Coremberg, director del Centro de Estudios de la Productividad, profesor en la Universidad de Buenos Aires de Crecimiento, y en la Universidad de San Andrés de Economía Argentina, dialogó con Infobae y planteó las dificultades para poder superar el largo ciclo de estancamiento de la actividad mientras el país mantenga los niveles de productividad de 60 años atrás.

Y si bien reconoció los avances de la macroeconomía desde el Acuerdo  II con el Fondo Monetario Internacional, se mostró escéptico en mantener la senda, porque las recomendaciones de política del organismo de crédito bilateral no toma en cuenta las causas que llevaron a los argentinos a adoptar un sistema bimonetario, donde se generan recursos en pesos, pero se ahorra en dólares y se invierte fuera del sistema financiero institucionalizado.

– ¿Cómo ve que llega la economía a las PASO?
– Creo que a partir de la última flexibilización del Fondo Monetario con respecto a su enfoque, para mí erróneo, con respecto a la economía argentina, de no considerar que es una economía bimonetaria, implicó que se pueda intervenir mercado cambiario con reservas del Banco Central, esto es una flotación sucia y no un sistema tipo cambio completamente flotante, más cierta estabilización de muy corto plazo en las últimas semanas de la coyuntura internacional, están ayudando a llegar a las PASO sin gran volatilidad cambiaria, o por lo menos sin volatilidad, y la resolución de los problemas quedarán para después. Estamos en una Argentina de súper corto plazo.

– ¿Usted cree que la Argentina no tiene otra salida que convivir con una economía bimonetaria? ¿Se debe hacer el esfuerzo para revertirlo con políticas que conduzcan a reconstituir los valores fundamentales de la estabilidad y recrear el ahorro, y pensar alguna vez en la moneda nacional, es una utopía?
– Gran pregunta. No tiene que ser una utopía, porque países de la región con mucho menor grado de desarrollo lo han logrado. Nosotros no. Eso también es clave para competir en terceros mercados. Porque si para poder brindar competitividad y poder exportar más solamente hay que devaluar, se  va a caer en esto que la Argentina constantemente renueva que es la desconfianza en su propia moneda. Lo que sucede es que soy escéptico en cierto sentido porque en los 90 tuvimos un intento, pero bueno, fue sincerar de que no teníamos moneda, a través de la convertibilidad fija de un peso igual a un dólar, y estamos llegando al mismo tipo dilema por resolver los desequilibrios estructurales: fiscales, externos, y de la estructura económica, con un ciclo de devaluación e inflación, nuevamente.

En el centro de los problemas para poder llegar a un ciclo de estabilidad macroeconómica permanente están: 1) no creemos en nuestra propia moneda; 2) no ahorramos en pesos; 3) dependiendo del período, tenemos una tasa de ahorro muy baja; 4) el nivel de productividad se mantiene casi cercano al que se tenía en la década del ’50; 5) creo que como corte transversal de todos los dilemas anteriores, tenemos que, valga la paradoja aprender a “vivir con lo nuestro” como decía en su momento Aldo Ferrer, pero con “vacas flacas” por no haber ahorrado en las épocas de “vacas gordas”, con la soja por arriba de USD 600 la tonelada, ahora, con más de 5 años que cotiza casi a la mitad que en 2011, tenemos que ahorrar. Eso es clave, dar incentivos al ahorro que significa mantener el poder adquisitivo de esos fondos.

Se tuvo durante más de 10 años, por equis cuestiones, entre ellas la alta inflación, tasas reales de interés negativas en pesos, hasta antes de estos dos últimos años, que desincentivaron el ahorro a largo plazo. Y, 6) tenemos una sociedad en argentina que tiene en la memoria la continuación de la continua confiscación de los depósitos, que se han producido en las últimas décadas, principalmente la del 2001, por la cual la gente no confía en los bancos, aunque erróneamente, porque, para mí, el diagnóstico de la crisis de 2001 es algo distinto a lo que se habla popularmente en los medios, no fueron los bancos sino simplemente que el Estado se endeudó con los bancos y los terminó poniendo al borde la quiebra.

– Pareciera que en su análisis está dando todos los argumentos para, justamente, tener confianza y abandonar el escepticismo, porque hace 9 meses que el Gobierno decidió seguir una política de altas tasas reales de interés positivas en pesos, y se observa récord de depósitos en dólares en cajas de ahorros en los bancos…
– Altas tasas reales de interés, pero nos fuimos del otro lado ahora, porque son tasas que no buscan incentivar el ahorro, sino evitar la dolarización de carteras. Son 20 puntos porcentuales reales en dólares. Tampoco esto es lo que se necesita y lo aconsejable.

– ¿No lo ve como un proceso transitorio, en el que los pocos que tienen capacidad de ahorro, empresas y familias, ahora confían en el sistema financiero y tienen los dólares en los bancos, y ya se registran un par de meses en que los depósitos en pesos crecen más en términos reales, y por tanto debe consolidarse la búsqueda de la estabilidad macoeconómica para poder vencer, por ejemplo, su escepticismo?
– Es que me faltó enumerar la séptima variable, que es la que atravesaba todo, que es la estabilidad institucional, a la que voy a llegar enseguida, pero quiero hacer una acotación respecto de la tasa de ahorro que ha caído a casi los niveles 2002, que fue una de las mínimas histórica, a nivel del ahorro privado doméstico que es con la cual se debe financiar la inversión. Por eso creo que el desafío del próximo gobierno es ganar credibilidad, reputación, en la política económica, en la autoridad económica y, sobre todo, porque la cuestión en la Argentina pasa por la situación de la política, que es ahí donde no lo veo, para que los argentinos no sólo ahorren, y dejen de dejen de ahorrar en dólares, porque la desconfianza de los argentinos no sólo es con el sistema financiero sino con la estabilidad de las reglas de funcionamiento de la economía en general. Por lo cual, hoy hay que ofrecer tasas reales de interés de 20% anual en dólares, me estoy quedando corto, para evitar que la Argentina se dolarice, porque sigue la desconfianza, sino la brecha de tasas e inflación y devaluación esperada sería muchísima más baja.

– ¿Si la tasa de interés real hoy está arriba de 20 puntos porcentuales al año o más, la contracara es que la inflación está bajando más rápido de lo que era previsible, porque llegó a 57% y hoy la tasa de los depósitos en pesos se ubica entre 48% y 50% anual a 30 días?
– No, porque hay inflación reprimida, porque se congelaron las tarifas para poder llegar a las PASO con menor aumento del Índice de Precios al Consumidor.

– No son pocos los economistas que observan que algunas tarifas quedaron atrasadas, como el boleto del transporte en colectivo, o la energía, pero en general se han mejorado los precios relativos y por eso el IPC de junio mostró notable paridad en las variaciones de los precios regulados, estacionales y núcleo. ¿Cree que ese es un análisis muy simplista?
– Sí, porque de acuerdo con las propias reglas del Gobierno ¿las tarifas no estaban dolarizadas, en parte?, siguiendo en parte el elevado costo geológico que tiene la Argentina, por el cual no es un petróleo y gas regalado el que se extrae de Vaca Muerta. ¿No se necesita subsidiar con precio para poder extraerlo? No es Arabia Saudita, por el cual se pisaron las tarifas. ¿Cuán deprimido está el dólar? por el cual ni bien se actualice por la inflación pasada vamos a tener un salto del tipo de cambio, no enorme, pero sin duda va a compensar todos estos meses en que la inflación le ganó al dólar. ¿Ahí que se va a hacer con los costos de las tarifas, para poder producir electricidad en base a combustibles fósiles?

– Cuando se habla con el sector energético, en particular del gas que es donde el país tiene mayor potencial, se dice que la tendencia del precio internacional es a la baja, pero pide que este Gobierno y el próximo, es decir de la dirigencia política, para que le garantice estabilidad en las regla de juego, le de institucionalidad, para que le garantice un precio que le permita planificar la inversión de corto y mediano plazo para producir como principal destino la exportación en los próximos durante 20…
– Congelaron las tarifas. ¿Dónde está la estabilidad de las reglas de juego? Por lo cual genera desconfianza hacia futuro si hay otra crisis, u otra crisis cambiaria, que pueden suceder, porque no está deslindada de que pueda haber otra crisis internacional: Trump-China, o que la FED cambie la política de tasas de interés, y otra vez nos golpee. Lo que veo es que la Argentina está todavía muy frágil, con alguna señal positiva, como lograr la estabilidad cambiaria, pero que se logra con la amenaza de intervenir en el mercado, como en cualquier sistema de economía bimonetaria, de la que la Argentina es casi la única en América latina, pero la historia la avala. Es decir hemos aceptado las políticas del FMI, la cual critico, no por las posiciones de las agrupaciones de izquierda y del kirchnerismo, sino porque no conoce la economía argentina. Por eso hemos perdido en la transición entre 20.000 y 30.000 millones de dólares practicando a ver que era la economía bimonetaria. Ese es mi temor.

– ¿No ve cambios de políticas fiscal y monetaria desde el Acuerdo II con el FMI, en septiembre de 2018, el cual es consistente, a diferencia del Acuerdo I de junio de ese año que fue de emergencia, en una acción desesperada para frenar la crisis cambiaria?
– Sí, claro, porque el primer acuerdo se firmó “entre las cuerdas”, por la crisis que se inició desde el cambio de las metas de inflación, en diciembre 2017, y luego se intensificó en marzo-abril, con la crisis cambiaria de Turquía. Por supuesto, este último es más consistente.

– A partir de ahí, ¿no percibe avances con la reducción del déficit fiscal; la eliminación de financiamiento al Tesoro; el ordenamiento de las finanzas públicas y el apretón monetario forzado por no quedaba otro recurso, en cuanto se sostenga, va a permitir despejar los temores de atraso cambiario? En el Banco Central aseguran que deben intervenir como comprador en el mercado de futuro de dólar, porque no hay casi compradores…
– Es que como el argentino no ahorra en el sistema financiero en pesos, sino que compra dólares y bienes durables, como viviendas, ladrillos (actividad en el pozo), eso está sucediendo también.

– Pero menos que antes en bienes durables, porque junto con la rama automotriz, son sectores que están con fuerte contracción…
– Pero si suma todo, la dolarización, el ahorro en ladrillos, y en parte en otros bienes durables, no es que la Argentina no ahorra, sino que no lo hace en moneda doméstica en el sistema financiero, de tal manera que pueda fondear la inversión. Por eso tenemos una cuestión extraña de alta posición en activos externos netos, de argentinos en el exterior, y el Gobierno necesita recurrir a organismos internacionales para que financie el gasto corriente, ni siquiera la inversión en obras públicas. Eso es fundamental cambiar, cuestión que no se logró en los noventa.

– ¿Usted cree que, sea este Gobierno, u otro de oposición como muestran las encuestas con similar probabilidad, la permanencia de la política económica actual de tender al equilibrio fiscal y control monetario para lograr las bases de la estabilidad de precios debiera conducir a un cambio de comportamiento en la forma de ahorrar de los argentinos?
– Eso es necesario, pero no es suficiente porque lo que hay que hacer es ciertos cambios institucionales. Usted menciona el aspecto fiscal, sí hay un cierto equilibrio entre ingresos y gastos que se logró a nivel primario, pero el déficit financiero está en 4% del PBI; en parte porque nos endeudamos en el exterior y eso genera intereses en dólares, pero la clave es qué pasa con la credibilidad de la política económica, porque tenemos un índice de riesgo país en torno a los 800 puntos básicos que es tres veces más alto que el de Brasil; no puede seguir la Argentina de esta manera. Y lo que noto es que, por detrás del tema fiscal hay cuestiones institucionales y estructurales que la Argentina no logra resolver realmente, pasa por la política.

– ¿Independientemente del signo político?
– Si, si. Influido por las discusiones partidarias. Por ejemplo, por primera vez en la Argentina, después de la aprobación del Presupuesto 2019, a instancia del cumplimiento de lo acordado por el Gobierno con el FMI, se dispuso una redistribución de recursos fiscales a las provincias.

– Más un fallo de la Corte Suprema que le obligó al Poder Ejecutivo Nacional restituir el 15% de la Coparticipación que se les había quitado para financiar el posteriormente eliminado sistema de ahorro previsional privado…
– Ese fue un “efecto stock”, pero el efecto flujo fue que se le devolvió a las provincias la recuperación del Impuesto a las Ganancias, lo que implicó desfondear el pago de jubilaciones de la Anses, en mi opinión, porque se reemplazó una parte de la recaudación que iba a ese fin con el destino del total de lo que ingresa por el Impuesto al Cheque que es procíclico y distorsivo, que va a ser robado mañana.

¿Qué quiero decir con esto? Varias cosas: 1) hay un superávit fiscal muy transitorio que tienen las provincias, porque no han cambiado instituciones para que adecuen el gasto, lo que se denomina correspondencia fiscal a sus propios ingresos, siguen dependiendo completamente, demasiado, de los ingresos originados en impuestos nacionales; 2) lo que a mí me obsesiona es que el sistema previsional está quebrado, y se lo agravó con la Ley de Presupuesto 2019, porque esa transferencia de recursos es la que hubo que ceder para poder cumplir con el acuerdo con el FMI. Creo que la sociedad no tiene conocimiento del costo político que tiene que ver con la economía cotidiana, porque se está pagando jubilaciones con emisión monetaria; y los impuestos están en la tasa máxima de la historia argentina, y mes a mes la recaudación cae en términos reales. Por lo tanto, se pretende tener un sistema previsional para un país que no tenemos.

– ¿Por qué dice que se está pagando jubilaciones con emisión monetaria, cuando el Banco Central sigue desde hace 9 meses una política de apretón monetario, con emisión de base cero?
– Las medidas que tomó el presidente de la entidad, Guido Sandleris, tienen pocos meses. Segundo, ¿con qué fondos se le va a pagar la deuda al Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses para poder financiar a la provincia de Buenos Aires el gasto público en obra, y todos los subsidios que el Gobierno nacional le da a todos los jubilados?

– Eso sería un problema futuro, una fuga hacia adelante, pero no una emisión presente del Banco Central. Hoy parece que no se puede decir que se estén pagando jubilaciones con emisión monetaria…
– Yo creo que sí, por ahora es con colocación de deuda pública. Se lo admito. Pero la deuda pública en la Argentina, como no hay recursos suficientes y es una economía con alta proporción en negro, a la larga no se paga; o se paga, como con el resto del gasto público, que es la posibilidad siempre latente de licuarla con la inflación y devaluación. Fíjese lo que ocurre con la colocación de Leliq que con tasas de 60% se financia cada 10 días, y genera un alto déficit financiero del Banco Central, y representan el 40% de las reservas brutas en divisas; fueron licuadas en parte con la devaluación, pero siguen creciendo. ¿Cómo se van a pagar esos títulos si no es con emisión? Cómo decía el economista Carlos Rodríguez para definir la crisis financiera de 1982, la historia se repite: “tenemos una economía que paga intereses al dinero con emisión monetaria”.

– ¿No cree que en el caso actual ese es el costo del intento de un reordenamiento de los desajustes macroeconómicos acumulados? ¿Había otra alternativa? ¿Cuáles son los grados de libertad que tiene el Banco Central para hacer otra cosa para estabilizar los precios?
– Totalmente, los grados de libertad son muy pocos. La dominancia fiscal en la Argentina no está resuelta. Hay dos problemas, ese y el desequilibrio externo. Este no es fácil, con una soja que ha bajado a USD 300 la tonelada. Y la violación de contratos continuo en la economía local hizo que no se ahorrara en las épocas de vacas gordas (soja a casi USD 600 la tonelada); fiscalmente eso se traduce en un sector público que quiere solventar el gasto social con una elevada presión impositiva porque la economía no genera empleo privado formal (registrado). ¿Cuál es el incentivo a las provincias para que ahorren, si no se hacen cargo del gasto previsional que generan porque han derivado ese gasto a la Nación, con las transferencias de todas las cajas, excepto un par de excepciones?

– La Nación le podría decir a las provincias “sí como me comprometí a no financiar más al Tesoro con el Banco Central, a futuro no les voy a financiar más si incurren en déficit presupuestario, y por tanto comiencen a planificar su solvencia fiscal. Y ahora me voy a ocupar de proponerle al Congreso una reforma previsional. ¿Cómo haría usted esa reforma?
– Primero, ese no es un tema de la campaña para las próximas elecciones, no está en la agenda.

– En la campaña no se habla de economía, de propuestas a futuro…
– Bueno, tenemos un gran problema ahí si no se le habla con la verdad a los que tienen que decidir el voto. La preocupación va a ser grande.

– ¿Estamos frente una oportunidad histórica de que por primera vez desde 1983 se le da al electorado la posibilidad de votar por la institucionalidad, más que por la economía, esto es a favor de la tendencia a la normalidad macroeconómica, la estabilidad de los precios, el equilibrio fiscal y monetario, la inversión en infraestructura y la reinserción en el mundo; o los controles de precios, la vuelta de cepos y restricción al movimiento de capitales, la intervención de los organismos de control?
– Pero eso no está en el debate electoral. El 60% del electorado no está de acuerdo con el FMI, y aún sin acuerdo con el Fondo en reducir el gasto fiscal.

– Aunque sea más de la mitad del electorado que no quiere eso, no es indicador de que esté en lo correcto. La experiencia internacional demuestra los beneficios del ordenamiento fiscal, en particular en términos de acceso al crédito y a menores tasas de las que paga hoy la Argentina, con beneficio para la sociedad en su conjunto…
– Estamos en un problema, insisto con eso, porque los que pagamos impuestos somos una minoría en la Argentina. Llegamos al tema político que para mí es crucial.

Pero antes permítame terminar con el aspecto previsional: el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que es heredado de la plata que nosotros teníamos en las AFJP, que es ahorro para pagar la jubilación futura con lo que se detrajo de nuestro salario y de la contribución del empresario, cosa rara en la Argentina porque el 54% de la masa de ingresos laborales de asalariados  no están registrados; y los cuentapropistas que de hecho podrían ser adscriptos a una relación laboral frágil están en negro. Y de los que están en blanco hay una parte que  reciben ingresos debajo de la mesa porque son pagos no remunerados. Además, el Estado, nacional, provincial y municipal es uno de los empleadores principales que subdeclara los ingresos laborales. Por eso insisto que no hay suficientes recursos para pagar las jubilaciones, por eso se pagan con deuda presente y futura.

Y además no sólo se han confiscado los ahorros obligatorios, sino también se han licuado con la inflación; y se ha colocado deuda que luego fue defaulteada al índice de precios de Guillermo Moreno (ex secretario de Comercio de Cristina Fernández de Kirchner), como los bonos cuasi par y el 2047; y además el FGS fue usado para financiar los Planes Procrear; para financiar al Estado provincial, y los bonos que vencen en 2047, canjeados por Amado Boudou para salvar a los bancos. Por tanto los stocks de ahorros previsionales de los argentinos están colocados en una deuda pública defaulteada.

– ¿De acá hacia adelante como ve el ahorro jubilatorio? 
¿De acá en adelante vamos a seguir financiando gasto corriente del Estado y de los jóvenes con el ahorro previsional que debe servir para pagar jubilaciones? Mi propuesta es no. ¿Se va a seguir ejecutando obras públicas sin ningún tipo de control? también digo no. Hoy tenemos un sistema de gasto en obras públicas y del uso del fondo previsional en manos de la política partidaria.

– ¿Ahora no se gasta con más responsabilidad y transparencia que con el gobierno anterior?
– No. El superávit que pueda obtener las finanzas públicas o el sistema previsional es continuamente manoteado a los fines del gasto político. No queda nada ya. Hay que evitar en el futuro que cualquier stock o ahorro que generen los argentinos sea utilizado para otros fines que no sean los originales. El FGS debiera mejorar las jubilaciones presentes y también las futuras, no financiar el gasto de la provincia de Buenos Aires, o el de otras provincias, o del Estado nacional.

Recordemos, en 2001 cuando se dispuso la cesación de pagos, se defaulteó con los jubilados; cuando se confiscaron las AFJP que eran administradoras de nuestros fondos, para bien y para mal, el Estado no pagó esa deuda, y las AFJP terminan con 70% de nuestros ahorros en bonos del Estado. En eso sí critico a las AFJP porque no hubo independencia de la política. Y ahora el sistema de reparto está igual, por eso hay que evitar que cualquier fondo de ahorro, por superávit, ingresos por Vaca Muerta, por favor no lo toquen porque es para invertir en la misma actividad. Voy a otro punto que nadie toca que es el de la corrupción.

– ¿Tampoco ve progresos en es punto?
– No, y para mi es clave para que la economía se desarrolle: 1) tender a un sistema previsional sostenible y que cuando tenga fondos excedentes sea para el propio sistema, no para financiar el feudalismo fiscal provincial por un acuerdo político; 2) me preocupa que se haya multiplicado la magnitud macroeconómica de la corrupción que había en los 90…

– No ve un cambio, con audiencias públicas, transparencia en las licitaciones de obras…
– Todo bien, pero vamos a 3 instituciones que a mi me llaman la atención que nadie menciona: la principal es jueces y Consejo de la Magistratura. Los jueces no pueden hacer todas las tareas de los Cuadernos de Centeno porque los recursos de que disponen son mínimos; pero antes ¿cómo puede ser (recuerde que mi estudio del costo de la corrupción arrojó que representó 7% del PBI, equivalente al 70% de las reservas del Banco Central, con eso el dólar podría estar en $20. ¿Importa? Muchísimo porque la corrupción genera desconfianza a la clase política. ¿Cómo va a bajar el índice de riesgo país si no se confía en la clase política? La Auditoría General de la Nación, la Sigen, la UIF y la Oficina Anticorrupción, además del Consejo de la Magistratura, deben ser integrados, en mi opinión, por gente independiente de la política partidaria, no como ahora. Por eso 40 años después de la vuelta a la democracia, salvo las distancia, los argentinos deben elegir entre democracia y autoritarismo light.

En el caso de Brasil, la sociedad se opuso a las obras del Mundial de Fútbol, en la calle, la clase media. Y además le impuso al entonces presidente Lula la ficha limpia y el voto nominal, es decir la eliminación de la lista sábana. Por eso si se habla de índice de riesgo país estructural nuestro país tiene el doble y hasta el triple del que tienen muchos en la región, porque en eso casos los organismos de control están en manos relativamente independientes de la política; y una sociedad que exige sanción a los corruptos.