Enviado especial a San Pablo. Según los números de Itaú Unibanco, en un análisis retrospectivo de 20 años, el tipo de cambio entre el peso y el dólar, consistente con el equilibrio de la cuenta corriente de la balanza de pagos, es de $21,87, “pero los colegas argentinos nos dicen que eso no es representativo en perspectiva si el Gobierno del presidente Mauricio Macri avanza con las reformas que consensuó después de las elecciones”, en contraste con la moneda mexicana que está muy barata.

Según esa proyección el peso argentino está sobrevaluado en 24%, esto es el tipo de cambio de pesos por dólar tendría que subir en esa proporción para tornar competitiva a la producción nacional, según el nivel promedio de las pasadas dos décadas.

No obstante, Mário Mesquita destacó que “la Argentina es el único país de la región que cuenta con una alta tasa de aprobación de los inversores, por eso es el destino elegido para sus planes de negocios, porque tras el resultado electoral de octubre ven la posibilidad de continuidad política y económica en un horizonte 12 a 16 años, pese a que aún el Gobierno no tiene mayorías legislativas, porque mantiene a las fuerzas de oposición divididas“.

El economista jefe de Itaú Unibanco, ex director de política económica del Banco Central de Brasil, dijo en un encuentro con periodistas de la región, en los que participaron de la Argentina sólo dos, uno de Infobae, resaltó que “ahora el Gobierno tiene que trabajar con las reformas fiscal, que son muy difíciles porque requieren de varios consensos y coordinaciones, para poder empezar a revertir los tres grandes desequilibrios macroeconómicos: el fiscal, la inflación y de cuenta corriente de balanza de pagos”.

“Si reduce el déficit fiscal podrán disminuir los otros dos”, agregó Joao Bumachar, economista del Itaú Unibanco. “Mientras haya financiamiento externo la estrategia tendrá éxito”, completó la idea el experto, en alusión al siempre latente de que cambien las condiciones del mercado internacional, en particular en lo referente al rumbo alcista de las tasas de interés de referencia en los EEUU.

– En la Argentina algunos economistas advierten por una supuesta inconsistencia entre la velocidad de baja de inflación que se fijó el Banco Central, y el gradualismo que sigue el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ¿Desde Brasil, comparten esa precoupación?, preguntó Infobae a Mário Mesquita.

– El reto de la Argentina es bajar la inflación, en condiciones muy difíciles, por eso creemos que la baja del déficit fiscal debiera ser más activa, más energética, para que pueda contribuir con la política del Banco Central de desinflación; y que la política cambiaria no se constituya en un ancla de los precios, dada la situación de alto déficit de divisas de la cuenta corriente de la balanza de pagos. El tema fue motivo de un análisis específico del departamento de estudios económicos de Itaú Unibanco en Brasil.

Los números de la macroeconomía

Las proyecciones de los grandes números de la economía para el cierre del corriente año y el próximo indican para la Argentina un crecimiento del PBI de 2,9% y 3,5%, respectivamente; un tipo de cambio que cierra en $18 a fin de diciembre próximo y subirá a $21 un año después; y la inflación que este año se vaticina que terminará en 23%, bajará a 18%, en ambos casos por arriba de las metas techo de 17% y 12%, respectivamente que se fijó el Banco Central, “por la necesidad de seguir corrigiendo precios atrasados”, justificó Mesquita; y las tasas de interés se mantendrán altas en 27,75% actualmente y 23% anual el año próximo.

Para Brasil, se prevé la consolidación de la salida de 11 trimestres en recesión, con un modesto aumento este año de 0,8% y crecimiento del 3% en 2018; tasa de desempleo en 11,8% de la población económicamente activa; “déficit fiscal aún muy elevado de 2,1% del PBI a nivel primario”, e inflación de 3,8%. “El mayor riesgo es una corrección de la política monetaria de los EEUU”, concluyó Mario Mesquita.