En momentos en que se anunció que en pocos días más el propio Presidente de la Nación le expondrá al “círculo rojo” (máximos dirigentes empresarios y dueños de grandes empresas, sindicalistas, banqueros, gobernadores, legisladores, periodistas, y representantes del Poder Judicial) los lineamientos básicos de los proyectos de reforma tributaria y laboral para generar competitividad, previsibilidad y atracción de más inversiones, locales y externas, la Sociedad Rural Argentina presentó un estudio sobre la presión impositiva que el conjunto de las 24 provincias ejerce sobre el sector. “La intención es entregarle el trabajo a las autoridades del Gobierno y también a los gobernadores”, dijo el presidente de la entidad, Luis Miguel Etchevehere, en un acto donde se expuso el informe a la prensa, del que participó Infobae.

La presión impositiva de las provincias aumentó un 78% más que la economía entre 2002 y 2016. El dato surge de la correlación del incremento de la recaudación respecto del PBI y fue presentado en el informe “Radiografía de la presión tributaria de las provincias”, elaborado por el Instituto de Estudios Económicos y Negociaciones Internacionales de la Sociedad Rural Argentina (IEEyNI- SRA).

 “Estamos frente a la necesidad de profundizar la competitividad y la disminución de la presión tributaria es clave para avanzar en este camino”, señaló Etchevehere. Y agregó: “El campo es la actividad más federal de la Argentina, en todas las provincias hay actividad agroindustrial, por eso nos afecta sensiblemente la expansión de la presión tributaria de origen provincial”.

“Con la eliminación de la mayor parte de las retenciones; la liberación del mercado de cambios, y la eliminación de la exigencia de pedidos para exportar, el sector logró aumentar las cosechas; recuperar el stock ganadero y se elevaron 30% las exportaciones de carnes vacunas, a partir de equipararnos con otros sectores. Ahora vamos a pedir reglas similares a las que tienen otros países, para poder generar más competitividad, producción y empleo, que es un proceso que vino para quedarse”, resaltó Luis Miguel Etchevehere.

En el informe se analizan minuciosamente todos los tributos provinciales. Entre los que más subieron, está Ingresos Brutos (IIBB), que tuvo una variación del 131% en el período analizado. De esta manera, alcanzó su nivel más alto de presión tributaria desde que se creó.

 Consecuentemente, hoy IIBB es el tercer impuesto en recaudación: representa el 4% del PBI cuando, en 2002, era menos de la mitad (1,7%). Solo es superado por dos tributos nacionales: IVA (7,1% del PBI) y Ganancias (5,4%).

El trabajo muestra que “en los últimos 15 años se vivió una importante expansión de este impuesto, a raíz de reformas escalonadas que determinaron que hoy IIBB tenga una participación del 75% en la recaudación de las provincias, cuando en 2002, representaba 58 por ciento”.

“Entre las medidas provinciales que llevaron a este crecimiento están: la quita de exenciones a las actividades primarias, el aumento de las alícuotas, las alícuotas diferenciales por facturación y por radicación, que terminaron en la creación de Aduanas Internas”, detalló Ezequiel de Freijo, analista del IEEyNI y autor del informe.

Ezequiel de Freijo, analista del IEEyNI y autor de la “Radiografía de la presión tributaria de las provincias”

Ezequiel de Freijo, analista del IEEyNI y autor de la “Radiografía de la presión tributaria de las provincias”

“Este es un tributo altamente distorsivo, y su elevado aumento de la presión fiscal está generando fuertes pérdidas de eficiencia sobre la actividad económica. Tiene efecto cascada, por eso, en el caso de la carne, puede llegar a representar entre el 7 y el  11% del valor final del producto, según la provincia”, aclaró De Freijo.

Si bien en algunas provincias la actividad agropecuaria está exenta del pago de IIBB, De Freijo alertó que “el productor termina absorbiendo ese impuesto cada vez que comprainsumos, contrata servicios de flete, o cualquier otra transacción, incluso las financieras. Como no puede transferir a sus precios el costo de este impuesto, en algunas provincias la incidencia de IIBB en la producción agropecuaria termina siendo mayor que el promedio de impacto en el resto de los sectores de la economía”.

Impuesto a la Propiedad Inmobiliaria y sellos

El trabajo no se concentra solo en Ingresos Brutos, sino también en Sellos; el Inmobiliario Rural; a los automotores, e incluso sobre los salarios y las aduanas interiores.

En términos generales, el impuesto a la propiedad inmobiliaria decreció, entre 2002 y 2016. Pero este promedio esconde el importante crecimiento que tuvo el impuesto inmobiliario rural, en especial en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. En estas cuatro jurisdicciones, el tributo aumentó el doble que el total del inmobiliario rural y urbano de las 19 provincias restantes.

Con una variación del 137%, el impuesto a los sellos fue el tributo provincial que más aumentó entre 2002 y 2016. Sin embargo, su incidencia es mucho más baja que la que tiene IIBB. Representaba el 7% de la recaudación de las provincias, y hoy equivale al 9 por ciento.

El presidente de la SRA concluyó que “al gravar cada etapa de valor, más la creación de aduanas interiores, como si cada provincia no formara parte del país, se afecta al agregado de valor y el empleo formal”. De ahí que el propósito de este trabajo es que el proyecto de reforma tributaria incluya un capítulo dedicado a la reducción de la presión impositiva en cada una de las jurisdicciones en que se divide la Nación.