Los analistas económicos, como también los fondos de inversión, locales e internacionales, y en especial los técnicos del Fondo Monetario Internacional, siguen habitualmente diversos indicadores para detectar el “pulso” de los mercados, como la brecha cambiaria y el índice de riesgo país, porque su nivel es consecuencia no sólo de la salud de las finanzas públicas y monetarias, como el déficit fiscal y la inflación-, sino también de la posición neta de reservas internacionales del Banco Central de libre disponibilidad.

La resistencia del Gobierno en la primera mitad de gestión a guiarse por un plan económico, y presentar un Presupuesto consistente y acorde a la realidad macro y microeconómica, ha llevado a un sostenido deterioro de los índices de confianza de la población, aumento de la brecha cambiaria de 13% inicial, el 10 de diciembre de 2019, a un rango de 89% a 102%, según los diferentes tipos de cambio de mercado, y el índice de riesgo país que elabora JPMorgan de 2.180 puntos básicos a un equivalente actual de 2.750 pb del nivel de 1.748 pb de cierre del viernes: la diferencia de 1.000 pb es la baja que generó en septiembre 2020 el cambio en la canasta de bonos que componen el indicador, luego del canje de deuda con acreedores privados internacionales en agosto de ese año.

En ese período, el total de reservas brutas del BCRA se redujo de USD 43.797 millones a USD 42.607 millones, según surge de la comparación de los balances de la entidad que preside Miguel Pesce al cierre de la primera semana de diciembre de 2019 y el estimado al viernes último, principalmente por efecto del saldo negativo de las “operaciones de pases pasivos con el exterior” por casi USD 6.400 millones, y pagos de deuda a organismos internacionales por USD 2.608 millones, los cuales superaron al saldo neto de compra de divisas de USD 3.215 millones -remanente del superávit comercial acumulado de más de USD 28.500 millones-; y los aumentos en USD 3.600 millones de los encajes en moneda extranjera, y de USD 1.250 millones de “otras operaciones” del sector público.

El deterioro de la posición de activos externos se amplió en el bienio a más de USD 10.370 millones si se consideran únicamente las tenencias propias del Banco Central, esto es excluidos el canje de monedas con China -préstamo potencial para pago de importaciones de ese origen- por el equivalente a casi USD 20.370 millones; el swap con el Banco de Basilea y el saldo remanente de los DEG transferidos a la Tesorería -en conjunto suman unos USD 6.700 millones-; y los encajes en divisas del sector privado que al martes último totalizaba USD 11.640 millones. Cayeron a unos USD 3.900 millones.

Netas de libre disponibilidad

En un contexto de crecientes controles e intervenciones del Banco Central, a través de operaciones de contado, pero también de futuros -a plazo-, el ojo del mercado sobre los activos externos se pone más fino, y busca determinar el saldo neto de divisas líquido propio de libre disponibilidad -sinónimo de efectivo o débito inmediato-, el cual surge de restar los depósitos en organismos internacionales por su cuota como país miembro, principalmente en el Fondo Monetario, es equivalente a casi USD 2.000 millones; y la valuación de las tenencias de oro, unos USD 3.600 millones.

El resultado de todas esas deducciones al monto bruto provisorio informado al cierre de las operaciones de cambio del último viernes arroja un saldo negativo de casi USD 1.700 millones.

Casi un tercio de este monto se agregó en la semana previa a las elecciones legislativas de este domingo, habida cuenta de que fuentes del mercado estimaron en USD 634 millones las ventas netas del Banco Central para contener el apetito del mercado y atenuar la suba sostenida de los tipos de cambio alternativos al regulado oficial.

Claramente, ese proceso no parece sostenible. De ahí que las miradas de los operadores de cambios estarán concentradas esta semana en las decisiones políticas y económicas que espera tome la coalición de Gobierno.

“Con la caja cambiaria crujiendo, brecha cambiaria arriba de 100%, sin reservas, inflación de 50% y riesgo país en 1.750 puntos, no hay mas espacio para indefiniciones, mala praxis y radicalización”, destacaba este fin de semana el economista Esteban Domecq, director de Invecq Consultora.