Uno de los puntos más frágiles que presenta la economía es la política de endeudamiento del Gobierno nacional, generada por la persistencia de un abultado rojo de las finanzas públicas, y las necesidades de encarar las demoradas obras públicas en infraestructura, tanto para revertir el alto nivel de pobreza multidimensional, como para contribuir a generar condiciones de competitividad del sector privado en su conjunto.

Para dar luz sobre la real dimensión del problema de las finanzas públicas, en particular en lo que respecta a la dinámica de deuda, y la estrategia firme del Banco Central para atacar la inflación con una política de altas tasas de interés que comenzó a inquietar al sector privado, porque por un lado incentiva el atraso cambiario, y por el otro encarece el crédito para el sector productivo, Infobae entrevistó a Daniel Marx,  economista, ex secretario de Finanzas de la Nación y actual director ejecutivo de Quantum Finanzas.

– Se habla mucho por estos días de cierta inconsistencia entre la política monetaria, que apunta a bajar rápido la inflación, y el gradualismo de la política fiscal. En ese escenario, ¿cuál es el rol del ministro de Finanzas, teniendo en cuenta que las altas tasas de interés conspiran contra su objetivo de obtener crédito barato y no contribuir a la apreciación cambiaria con crédito externo?
– El rol del ministro de Finanzas es de coordinar su área, donde una cuestión es el manejo presupuestario y otra que depende cómo llena las necesidades de recursos. Y dentro de éstas viene el financiamiento; y muchas veces entre Hacienda y Finanzas, y también el Ejecutivo, miran una especie de coordinación macroeconómica, porque el Estado tiene una participación importante sobre la evolución de las principales variables, con distintos parámetros. Entonces, quien esté a cargo no necesariamente debe tener una tarea prevaleciente sobre las demás, sino más bien armonizar las cosas que tiene bajo su égida.

– Según su experiencia en la función, ¿como ve la relación entre la política antiinflacionaria basada en altas tasas de interés de referencia del Banco Central y la política de endeudamiento para financiar el aún abultado déficit fiscal, que puede condicionar la estrategia de acudir tanto al mercado interno como externo?
– Separaría los distintos roles. Empecemos a diferenciar el rol del Banco Central, que dice: “Un objetivo es preservar el valor de la moneda, y para ello debe sostener el peso”, y en esa circunstancia la herramienta que ha elegido y que cree que tiene disponible es la tasa de interés. Quien está a cargo de Finanzas dice: “Yo tengo que conseguir financiamiento del déficit y para eso busco las mejores condiciones de plazo y tasa”. Después está el rol de Hacienda que dice: “La ejecución presupuestaria me da un déficit que se lo traslado a Finanzas para que lo cubra”. El tema es cómo se coordina todo eso.

– ¿Cómo se coordina todo esto?, porque en el Banco Central argumentan que es un organismo autónomo, y Hacienda y Finanzas, ¿deben contribuir a la normalización macroeconómica?
–  Acá es donde aparece la consistencia entre los objetivos y los roles de cada área, porque tiene efecto sobre la macroeconomía; como es el hecho de que el financiamiento se busque primordialmente en el exterior, sea en el mercado internacional, o en el local suscriptas en el resto del mundo, porque lleva a un determinado resultado en la balanza de pagos; y la gestión cambiaria asociada, que hasta ahora no es de responsabilidad de ninguno de los tres que le dije. Y es ahí donde uno empieza a preguntarse si no falta alguna otra pieza que haga que todos los engranajes encajen.

– ¿Esa pieza que falta cuál sería, el Presidente?
– No. Tiendo a creer que hay un lugar donde discuten y llegan a un acuerdo, donde seguramente tiene un rol tanto la jefatura de gabinete de ministros, como la presidencia de la Nación. Pero, está muy poco explícito.

– ¿Le inquieta la política que eligió de financiar el déficit fiscal con deuda?, porque el mercado comienza a preguntarse, luego de que han pasado dos años de gestión, si esta política de endeudamiento no terminará mal. ¿O cree que si se aprueban los proyectos de ley de reforma tributaria, laboral y previsional, junto al Pacto Fiscal, el 2018 será más aliviado que 2017?, y por tanto ese temor podría empezar a ceder…
– Acá creo que hay tres aspectos a considerar. Uno es el fiscal, uno ve que el Gobierno está preocupado en bajar el déficit fiscal, y por tanto el ritmo de aumento de la deuda pública; la cuestión es cuánto aceptan financiar los inversores. La proyección de esta situación, dada por unos ejercicios de sostenibilidad que no sólo tienen que ver con cálculos aritméticos, sino con la situación de aceptabilidad y condiciones de los mercados emergentes, tasas de interés en el mundo, es decir, muchas variables que están fuera del control local. El otro aspecto es que, volviendo a la macroeconomía, el Gobierno está leyendo que está buscando implícita o explícitamente que la actividad crezca, y para ello está recurriendo a ingresos de capitales como una herramienta, la cual le sirve para no tener una restricción cambiaria. Y también está poniendo, o queriendo, que el sector privado recurra a esta forma del financiamiento. De ahí que desde el punto del conjunto de la Argentina, no es sólo hacia dónde va el sector público, sino también cómo se mueve el sector privado. Este es un aspecto que hasta ahora no aparecía como relevante, pero con el correr del tiempo habrá que prestarle atención.

– Falta el tercer punto…
– Si, el tercer aspecto se vincula con las reformas tributaria, laboral, previsional y el Pacto  Fiscal, porque todo esto es financiamiento, y en algún momento debería o sostenerlo, esto es no aumentar la deuda, o comenzar a repagarlo. Por tanto, el Gobierno se plantea qué hace para revertir la situación, o superar los elementos que le dieron origen. Entonces está lo fiscal, pero también las otras reformas que buscan dar mayor ordenamiento y competitividad y con esos generar las condiciones de ingresos para lograr aquel objetivo. Si uno mira este y los dos otros aspectos, se advierte que hay varias cosas que están en marcha, pero no se sabe si va a salir la estrategia; o qué puede hacer variar el objetivo.

 

“Se advierte que hay varias cosas que están en marcha, pero no se sabe si va a salir la estrategia; o qué puede hacer variar el objetivo” (DS)

“Se advierte que hay varias cosas que están en marcha, pero no se sabe si va a salir la estrategia; o qué puede hacer variar el objetivo” (DS)
 

– ¿Su percepción es que las reformas, con algún retoque natural, porque el Gobierno no tiene mayorías en las Cámaras legislativas, se aprueben con cambios sustanciales que puedan desviar el objetivo buscado?
– Creo que para un resultado positivo el Gobierno necesita consensos políticos y también que las condiciones también se den. Por ejemplo, si mañana se cortase el financiamiento a todos los mercados emergentes, cuando se calculaba que podía tenerlo durante varios años, los tiempos se le vienen encima. Por tanto no es sólo lo que uno controla y la política interna que es una condición necesaria, pero no suficiente, sino también el sector externo.

– Usted acaba de llegar de un viaje a Nueva York donde mantuvo encuentro con grandes inversores, muchos de ellos interesados en invertir en la Argentina, ¿qué percepción trae? En un reciente viaje a Brasil, las máximas autoridades del Banco Itaú, el mayor de capitalización bursátil de la región, nos manifestaron a un conjunto de periodistas: “ustedes no tienen que temer al contexto internacional, porque dentro de la región la Argentina es la que ofrece más oportunidades si hace las cosas bien, dada la realidad económico-político en toda América latina. ¿Le dicen eso en los EEUU?
– Sí, esta eso. Está la visión de que en el mundo hay una especie de abundancia de ahorro, con tasas de interés muy bajas, y además la Argentina ofrece retornos superiores a la media; y en consecuencia tiene posibilidades de mantener el financiamiento externo.

– ¿Qué balance hace del 2017, y cómo ve 2018 en materia de actividad, inflación, tasas de interés, tipo de cambio y empleo?
– En materia de precios observo que 2017 es un año de correcciones de precios relativos, y esto explica cómo se manejó la tasa de interés. En este punto, debo decir que no sé cuánto los inversores en la economía real toman en cuenta el nivel de las tasas de interés, porque le dan mucha importancia al proceso de normalización de la economía en su conjunto. Pero ha tenido un impacto importante sobre la inflación final registrada. Para 2018 esperaría que haya bastante menos de esta situación y aparecería con más fuerza otros precios relativos, a parte de un residuo en materia de tarifas de los servicios públicos, como el tipo de cambio.

– Ese no es un punto menor, porque si el Gobierno logra el objetivo de avanzar en la normalización de la economía y cuenta con las leyes de reforma tributaria, laboral, previsional y el Pacto Fiscal, el flujo de capitales del exterior para inversión se va a multiplicar, y por tanto ejercerá mayor presión bajista sobre el tipo de cambio real sobre la que genera el financiamiento externo del déficit fiscal.  ¿Qué herramientas tendría el Gobierno para que ese efecto de atraso cambiario no se produzca e incluso se revierta?
– Una parte se vinculará con el aumento de las importaciones que genera el crecimiento de la economía; pero se podrá fundamentalmente elegir un sendero de acumulación de reservas por parte del Banco Central; cambiar la mezcla de financiación al sector público, con más participación del mercado interno y en moneda nacional; y tasas de interés de política monetaria consistente con el objetivo de una evolución más predecible del tipo de cambio.

– ¿Por el lado de la actividad, como lo ve?
– Si siguen las posibilidades de financiamiento uno puede esperar una expansión de la actividad, pero con efectos diferenciados. Por ejemplo, se mueve el programa de obras públicas y el crédito inmobiliario, el sector de la construcción será uno de los más dinámicos; pero por el contrario se ve más presión sobre los sectores industriales, donde a algunos les cuesta recuperarse.

– ¿Esto último se vincula con la acumulación de atraso cambiario, y el costo del dinero, como han comenzado a expresar abiertamente a la prensa muchos empresarios y CEO, porque advierten que es muy superior su efecto negativo a la ganancia que puedan lograr en materia de productividad?
–  Sí, así es. Yo esperaría que como consecuencia de ese escenario siga la tendencia de alto déficit de la balanza comercial, por aumento de las importaciones y estancamiento de las exportaciones.

– Por tanto, en materia de empleo ¿habrá que esperar otro año con tasas muy pobres de creación neta de puestos de trabajo, en particular en el sector privado asalariado registrado?
– Así como definíamos una diferenciación de la reactivación por actividad, lo mismo cabe esperar del lado de los nuevos empleos. En construcción uno esperaría que siga creciendo la ocupación, porque es un sector mano de obra demandante. En industria, por el contrario, es mucho más complicado, pero su contribución es menor que en la construcción. Y servicios es un empleador muy fuerte, y también cabe esperar un comportamiento diferenciado por rubro.

– En lo que respecta las obras de infraestructura, en particular energética, se sabe que se trata de inversiones intensivas en capital y poca en mano de obra, pero en la logística inicial de las obras la participación del trabajo personal debiera ser significativo, ¿es así?
– Exacto, en esos sectores estimo que habrá una contribución a la generación de empleos muy superior a la que tuvo en este año que finaliza.