Las ventas de productos argentinos al principal socio comercial acusaron en el último mes un salto del 38,8%, a USD 1.178 millones, mientras que, por el contrario, las compras de ese origen se contrajeron 4,8%, a USD 1.547 millones. De ahí surgió un recorte del saldo negativo en 52,4%, a USD 369 millones, informó la consultora Ecolatina.

Diversos factores se conjugaron para provocar semejante punto de giro en el intercambio comercial entre los dos países, tales como:

– Superación del paro de camioneros en Brasil, que afectó más la salida de la producción nacional que la entrada de bienes de ese origen, porque coincidió con la agudización de la recesión e incertidumbre en el mercado argentino;

– Mayor depreciación del peso respecto de la moneda brasileña contribuyó al impulso de los crecientes excedentes exportables locales;

– Signos de moderada reactivación del mercado del mayor socio del Mercosur.

“En lo que resta del año, la marcada contracción económica interna significará un alivio en el frente externo”, estiman los economistas de Ecolatina.

Los supuestos básicos son que “el mayor tipo de cambio estimulará la competitividad del precio de la producción local, impulsando las exportaciones y atenuando las importaciones; y que la menor demanda doméstica apuntalará a las ventas externas como una salida contracíclica”.

De todas formas, el cuadro no aparece muy aceitado, por “la compleja situación que transita el Gigante de Sudamérica, envuelto en una coyuntura marcada por una creciente tensión política y social de cara a las elecciones presidenciales”.

Hasta el presente, Ecolatina estima “una marcada reducción del rojo bilateral en comparación con el registrado en 2017 (USD 8.200 millones), producto de exportaciones que se elevarían 22%, a USD 11.500 millones, e importaciones que se contraerían 10%, a USD 16.000 millones.