La economía argentina no logra terminar de recomponer sus precios relativos tras los fuertes desequilibrios de arrastre. Y si bien se han hecho enormes progresos, pareciera que son insuficientes porque no llegaron a conformar las expectativas ni de los consumidores ni de los inversores.

Para peor, el diagnóstico para superar las restricciones de las inconsistencias entre la política monetaria y fiscal se considera por parte de muchos analistas desacertado. De ahí que, pese al apoyo del FMI, la Argentina volvió a ser afectada por una coyuntura internacional que cambió notablemente.

Diana Mondino, economista preparada en la Universidad de Columbia, directora de Asuntos Institucionales de la UCEMA y profesora de Finanzas, ex jefa para Latinoamérica de Standard & Poor’s, fundadora de Risk Analysis, y portadora de la antorcha olímpica en los Juegos Olímpicos de Beijing, analizó para Infobae lo que considera son las fortalezas y debilidades de la coyuntura que enfrenta el Gobierno.

– ¿Cómo evalúa la política del Banco Central de dejar saltar el tipo de cambio, pero con intervenciones para bajar la volatilidad y manteniendo una elevada tasa de interés?¿No debiera dejar que el dólar cotice al nivel que estime el mercado, y luego, conforme al escenario inflacionario, intervenir, pero sin volver a la pérdida de competitividad cambiaria de los sectores de la producción?
– Hay muchas preguntas en una sola. El mercado mira el tipo de cambio y la capacidad de pago de los bonos de la deuda pública, las dos cosas en simultáneo. Luis Caputo atiende un grupo de problemas y veo que le está ocurriendo algo parecido a lo que percibíamos con el presidente anterior, Federico Sturzenegger, que la política fiscal no necesariamente acompaña. Hay múltiples declaraciones, aparentemente, para que el déficit fiscal se vaya reduciendo, pero aún no está.

– ¿Por qué?
– Déjeme ir un paso atrás. El principal error que cometió el Gobierno es en el discurso, no lo que ha hecho.

– ¿A partir de cuándo? Desde el principio ya  hay casi pleno consenso, ¿recientemente también?
– A partir del primer día. El Gobierno ha hecho una extraordinaria cantidad de cosas desde el punto de visto microeconómico, sorprendentemente, el día que alguien haga toda la lista, realmente es notable. Sin embargo, la oposición ha tenido un discurso para chicanear y el Gobierno para demostrar que tiene corazón social diciendo: “No podemos achicar el déficit”. Con lo cual le está dando el mensaje a un acreedor que no sólo no le podrá pagar lo que le debía antes, sino que por favor le preste más, porque va a seguir teniendo déficit”. El argumento de que el crecimiento de la economía iba a permitir resolver el desfase en el déficit, probablemente fuera verdad inicialmente. Pero lo que se dijo no fue.

– Sobre todo porque se dependía de una variable relativamente exógena al Gobierno…
– Por eso el Gobierno se focalizó tanto en las cuestiones microeconómicas, como construcción de rutas, aeropuertos, puertos; simplificación de trámites donde había enorme corrupción, que recién ahora está saliendo a la luz. Si ahora toda esa corrupción no está, y se están haciendo obras a un valor nominal más bajo, en todos los órdenes, no sólo en la obra pública. Eso está ordenando fuertemente el gasto público. Aún así, es claramente insuficiente.

– Pero el Gobierno cometió muchos errores, ¿comparte esa visión?
– El Gobierno cometió muchos errores, pero no fue por la elección entre gradualismo o shock. Yo soy de los que estaba a favor del shock porque creo que las malas noticias hay que darlas de frente.

– Yo también, basta recordar la experiencia del comienzos del 2002, fue muy duro, pero en un año la economía había recuperado su brío, y se empezaron a superar varios problemas de arrastre…
– En todos los países ha sido así. Creo que el principal error fue el de decir “no puedo bajar el gasto, ténganme paciencia”. Y la verdad es que los acreedores pueden tener paciencia un rato, pero no tanto. Se ha minimizado en la Argentina la inundación extraordinaria de 2016, 5 provincias bajo el agua. Las  mismas provincias que tuvieron la bruta sequía de 2017/18. Y cuando se dice ¿el PBI cayó un 2%, eso es un error mayúsculo de interpretación, que consiste en considerar exclusivamente lo que caen los ingresos fiscales por menor recaudación por menores exportaciones.

Pero para que haya esa recaudación, antes tendría que haber mucho trabajo en el agro, por ejemplo en tractores y cosechadoras que esa gente ha estado dos años sin trabajo. Y para este tercer año, todos los productores tienen sin  pagar, a lo mejor, todos los gastos de los dos años anteriores. Esto se ha observado mucho en trigo, maíz, pero en las economías regionales en poroto, yerba mate, frutillas, peras, ovejas, en todos los sectores, de diferentes maneras. Y los precios de las materias primas estaban por el suelo en 2016. Es decir, todo se puso en contra, pero no se notaba, porque aún así la economía logró crecer.

– Eso se mantuvo en 2017 y el inicio de 2018, pero…
– Exacto, ese efecto continuó en 2017 y en una partecita de 2018, con un discurso que era “no puedo, no puedo, no puedo bajar el gasto público”. Y la perspectiva de que sí la gente se diera cuenta de las muchas cosas que se estaban haciendo. Creo que el Gobierno también minimizó la maldad, la malicia, la ruindad, con que ha trabajado la oposición, en donde ha tergiversado y mentido de todas las maneras. Le pongo un ejemplo: en las primeras semanas de gobierno se perdieron el Fondo de la Anses, cuando los pesos lo convertían al tipo de cambio oficial  atrasado y luego al tipo de cambio verdadero, era de una mezquindad enorme, y mentira. Pero eso la gente no lo sabe. Y está lleno de carteles que decían “se ha vaciado el Anses”. Cuando se dijo que se iban a revisar los pagos de las pensiones por invalidez, también se le hizo creer a la gente que se  iban a eliminar un montón de prestaciones, cuando en realidad la intención era limpiar aquellas que eran para punteros y desvíos de la política.

– Y se sumaron a ese cuadro negativo, factores externos…
– Sí, el primero fue la suba del precio del petróleo, poco tiempo después de que el Gobierno decidiera liberar el precio del gas, a niveles internacionales. O sea, el Gobierno tuvo un poco de mala suerte; un poco de mezquindad; un poco de error de diagnóstico sobre que tan difícil iban a ser los problemas que encontraron; y ahora sí, ya como economista, una colisión entre los objetivos de la política fiscal y monetaria. La monetaria estuvo tratando de absorber fondos, pero cebando la bomba de tiempo de las Lebac. Ahora lo que se están haciendo limpiar el balance del Banco Central, pero eso de que se está desactivando la bomba es una verdad a media, porque en lugar de tener la deuda en cabeza de la autoridad monetaria, la va a tener el Tesoro, que es lo que corresponde.

– ¿Cree que la decisión del ministro Nicolás Dujovne de firmar tres decretos que dispusieron la reducción a la tercera parte la devolución de impuestos a los exportadores; la suspensión de la rebaja de las retenciones a los derivados de la soja y la eliminación del Fondo Sojero fue acertada?, ¿No podría interpretarse como que una vez más el ajuste recaía en el sector  privado, pese a que el gasto público llegó a niveles exorbitantes, y con ello la presión tributaria?
– Absolutamente, ese fue un mal mensaje, porque están diciendo “el gasto no lo puedo tocar, por lo tanto alguien va a tener que pagar más”. Supóngase que no tuviéramos la carga impositiva como sí tenemos, lo que se le está diciendo al inversor privado es que los recursos no alcanzan ni alcanzarán. Entonces, ¿qué inversor va a querer comprar bonos de la Argentina?

Le hago un paréntesis con el caso de Turquía, o de otros países que también tienen problemas, pero han salido con el discurso “viejo” que teníamos nosotros, es decir “nosotros no somos como el resto, nosotros nosotros nos defenderemos”, el objetivo de pesificar la economía, como hemos vivido en la Argentina más de 100 veces…

– Y nadie lo va a creer..
– Y nadie lo va a creer, en Turquía tampoco lo creen demasiado. Pero aún cuando lo creyeran, sería un discurso que es que “el enemigo es externo”, mientras que en la Argentina, el Gobierno, sin querer, en su extraordinaria honestidad, porque hay que reconocer que han trabajado con una transparencia notable y dicho que “el enemigo es interno”. Y contra el enemigo interno el de afuera no puede hacer nada. Y no me refiero al enemigo como la corrupción solamente, la droga;  sino no puedo tocar el gasto. Ese es un diagnóstico.

Hay otro tipo de diagnóstico propio e intrínseco, también de este Gobierno, que son las reformas impositiva, fiscal y previsional. Ambas trabajadas desde un punto de vista extremadamente teórico y de un voluntarismo notable, como por ejemplo, el más fácil de todos, el ajuste por inflación de los balances de las empresas, porque se esperaba “total no va a haber inflación”. ¿Y ahora lo quiere cambiar?, eso va a generar complicaciones en las evaluaciones de riesgo que hagan los bancos.

Le pongo otro ejemplo, como es el de los beneficios que se le empiezan a dar a las pymes. Por sí, fantástico, pero qué genera eso que ninguna empresa grande pueda crecer, a lo sumo subcontrata o arma una sociedad chiquita.

– Una pyme para para recibir ese beneficio…
– Exacto. Es cierto que no se le pueden dar beneficios a todos, y por tanto por algún lado hay que empezar. Creo que hay que comenzar por las actividades que no existían previamente.

Otro tema, en energía se ha hecho un trabajo extraordinario,  con prolijidad y transparencia, pero lo que se hizo fue cristalizar gran parte, no todo, el marco normativo del gobierno kirchnerista, que es perverso. La verdad es que el ex ministro Juan José Aranguren se enfrentó con una bola de nieve extraordinaria, la frenó, porque más que muchos cuestionan la fuerte suba de las tarifas; y reorganizó un poco, pero con un esquema feo. Es decir se encontró con una persona vieja y enferma y lo que hizo fue comprarle un vestido nuevo, pero sigue vieja y enferma. Lo viejo no tiene solución, pero lo enfermo a lo mejor sí.

– ¿Cómo lo ve al ministro Javier Iguacel?
– Ha anunciado que está empezando a introducir mucha competencia en el mercado; y sen mecanismos en esa dirección, como la Mesa de Competitividad de Vaca Muerta, como se ha hecho con la Mesa de la Carne; Automotriz, y muchas otras. Pero los argentinos tenemos el frenesí de querer soluciones instantáneas.

– Y sin costos. Pero muchos funcionarios transmiten el mensaje de que estamos en recesión por la sequía y por factores externos también, y que se va a prolongar unos meses, con lo que, de algún modo están diciendo ¡no inviertan ahora porque seguirá cayendo el consumo, y con ello la recaudación!, ¿No deberían transmitir un mensaje esperanzador, porque, al parecer se está, al menos en el orden interno, frente a un escenario de mejora de las perspectivas de las cosechas, la ganadería y también de las economías regionales y del sector energético?
– Creo que hay que valorar primero la honestidad, no sólo intelectual sino también en lo económico de decir lo que verdaderamente se prevé. Lo que hay que decir es que “estamos en recesión porque estamos limpiando la economía”.

Le pongo un ejemplo más: la lucha contra la droga, que forma parte o explica un porcentaje alto e la economía en negro, por lo que quitar un porcentaje de circulación implica una disminución del PBI, porque literalmente se está quemando una parte del mercado de modo acumulativo desde 2016, con lo que contribuye en algo al fenómeno contractivo de la economía. Es un precio que hay que pagar por la transparencia, como lo pagaron Colombia y otros países.

Algo parecido cabe esperar con el caso de los cuadernos, porque ha paralizado a algunas de las empresas vinculada con la obra pública; y también del crédito, porque los bancos tienen que revisar sus carpetas de evaluación de riesgo.

Por tanto la honestidad del ministro Nicolás Dujovne que dijo que ahora se prevé una caída de PBI del 1% la aplaudo. Pero le falta decir que estamos yendo por el buen camino. Y en la parte de la microeconomía el ministro de Hacienda no sale a explicar en ningún momento los pequeños y grandes logros que se están generando, confiando en que la gente se va a dar cuenta de que ahora su cuadra está asfaltada, o que le llegó la luz, o la cloaca; porque ahora va a querer otras mejoras.

– ¿Se puede confiar en que nuevamente el agro sea el impulsor de la actividad a partir del último trimestre 2018 y en particular en 2019?
– A ver, se perdieron, como mínimo, unos USD 10.000 millones de exportaciones en 2016 y otros USD 10.000 millones en 2017 por las inundaciones; USD 15.000 millones en 2018 por la sequía. Dios mediante!, ahora se van a generar más. Eso va a servir para tener más divisas, pero no necesariamente va a sanear el circuito financiero provocado por las pérdidas de producción de USD 35.000 millones, porque el sector agropecuario debe el pago de las semillas de los dos ciclos previos; al contratista le ha pagado con la vuelta al trueque; al gas oil no porque si no pagaba no lo recibía; por tanto todo eso va para atrás.

– Pero desde el punto de vista de la estimación de las cuentas nacionales la recuperación de las cosechas elevará el PBI…
–  Sí, pero con un nuevo tipo de cambio más alto, también se licúa el PBI un montón; aunque esa parte del sector privado, por fin, va a estar mejor. El sector público va a tener un problema más que el que tenía antes porque los intereses de la deuda ahora se van a pagar con un tipo de cambio de más de $34, y no con el de $15 o 20 pesos.

– Claro, todo el esfuerzo fiscal a nivel primario se lo come el financiero…
– Así es. Pero de todas maneras bien venido sea la baja del déficit primario, porque mientras no se tenga que pedir más para financiar gasto corriente. Lo ideal sería no tener que pedir préstamos para refinanciar el pago de intereses de la deuda pública, pero eso exigiría un ajuste y un cambio extraordinario. Más aún porque el nivel de gasto público total: Nación, provincias y municipios es enorme y una gran parte está indexado. Con lo cual queda un 30% sobre el que se puede actuar con cierta flexibilidad, pero si se tiene que hacer un recorte del 6% del PBI para tener equilibrio financiero implica una baja real del 20% sobre ese gasto. Es un número muy elevado del cual no tenemos conciencia. Por otra parte esta la ventaja que muchas actividades que hace el Estado la puede dejar de hacer.

– Sí, como parte de la obra pública. Pero si no quiere o no puede reducir la nómina de personal, al menos que busque elevar la productividad laboral…
– Si la Argentina logra aumentar la productividad, no sólo del sector público, como también privado, este país vuela. Cuando usted camina por la calle, a cualquier hora y lugar, ver cualquier cantidad de gente yendo a pequeños locales, para hacer distintas transacciones, en la zapatería, verdulería, panadería, etc., se nota que hay muy baja productividad. Desgraciadamente, eso es muy agradable para la relación social y la vida comunitaria, pero es extraordinariamente negativa desde el punto de vista de la productividad. Las dos juntas no  van a poder perdurar, se necesita un salto tan fuerte en el rendimiento del trabajo que compense eso. El único sector que podrá lograr eso es el agro, pero se le acaba de recortar a la tercera parte la devolución de impuestos cuando exporta, y también suspender el cronograma de rebaja de las retenciones al complejo sojero. Y si bien se argumenta que ahora cuenta con un tipo de cambio más alto, también tiene costos en dólares.

– El argumento que esgrime el Gobierno, como el ministro de Producción, Dante Sica, es que la rebaja de reintegros se justifica por la suba del dólar y el efecto de la rebaja de impuestos que se avecina por aplicación de la la Ley de Reforma Tributaria…

– ¿Qué Ganancia de la Reforma tributaria? Suponga que la hubiera, el punto es que es un discurso similar al que hemos tenido en los últimos 15 o 20 años: “ustedes ganaron mucho, ahora paguen”, con ese criterio se hace muy difícil que haya, no digo nuevas inversiones porque siempre se hacen en otros sectores nuevos, siempre ha sido así y lo seguirá siendo, sobre todo en energía. Pero si un señor decide poner una gigantesca zapatería se funden todos los zapateros chiquititos, y en ese caso todos se unirán para pedir que no se permita que se instale uno nuevo. Aún hoy en la provincia de Buenos Aires existe la discusión sobre en qué horarios pueden atender las farmacias; y en Santa Fe en que horario pueden atender los supermercados, con el argumento de que el almacén chiquito se ve perjudicado. Por lo tanto nunca se puede introducir un cambio.

Le pongo el mejor de los ejemplos, todo el mundo sabe que comprar  y vender un auto es  carísimo desde el punto de vista de la gestoría. Por eso se ha buscado hacer gran parte de los trámites por internet. Pero surgió una profunda preocupación en el Congreso de la Nación por las personas que se ocupan de esta tarea. Ellos tienen toda la razón porque están defendiendo su trabajo. Pero si cada uno impide los cambios a la sociedad en su conjunto le resultará muy difícil crecer, a menos que haya algo totalmente externo, y que ese externo nos pague. Y lamentablemente tenemos la fantasía en que Vaca Muerta sea el gran salvavida. Y si fuera así, ¿eso nos llevaría a no mantener una estructura arcaica de producción? Y ¿qué garantía tienen los que inviertan en Vaca Muerta que no les va a pasar lo mismo que al sector agropecuario, que le ponen retenciones porque dicen que ganan mucho? Eso es lo que hace que sea muy complejo que la sociedad comprenda el error de crear impuestos.

– Usted mencionó sobre los efectos del combate a la corrupción y al narcotráfico…
– Sí, no es que por eso será más barato producir, o ahora que se dejen de robar y que devuelvan lo que se llevaron, que por supuesto sería fantástico. El punto es ¿por qué podían robar tanto?, por la complacencia de la justicia, por la osadía del kirchnerismo y por que hay un sistema que hace que todo sea regulatorio, como ocurre con el precio de la yerba que generó enorme protestas frente al Ministerio de Trabajo, porque el precio se determina a nivel nacional, y si bien es cierto que se impide que se pague menos, también limita para que se  pague más. Por tanto la corrupción muchas veces surge porque hay muchas puertitas que sólo el Gobierno puede abrir. Y  cómo esa puertita impide hacer algo, o sólo darle prioridad a uno, impide la competencia.

¿Por qué en la Argentina se ha producido el extraordinario crecimiento de la industria del software? Primero porque se trata de in invento relativamente nuevo; segundo porque nuestros chicos ingenieros están muy bien formados; y tercero porque el gobierno no sabía que ahí había una caja y la dejó desarrollar.

¿Por qué hubo un desarrollo tan fuerte de la siembra directa en la Argentina? Porque desde el punto de vista del gobierno una máquina y una máquina es lo mismo, pero una máquina para siembra directa es extremadamente más eficaz que una para siembra convencional. Cuando se dieron cuenta que la Argentina había comenzado a exportar una máquina de silo bolsa, que ya no es la única en el mundo, un poquito porque algunos la copiaron, y otro porque las empresas que las fabrican comenzaron a exportar a decenas de países, pero en una época dijeron ¿los dejaremos exportar esos equipos, porque nos están robando nuestra capacidad competitiva? Hubo una época en la que se analizó no exportar nuestra magnífica genética vacuna, con el mismo criterio proteccionista.

– Por eso le decía que la señal que vuelve a dar el equipo económico de aumentar las impuestos, como antes lo había hecho con la renta financiera, que algunos consideran de equidad tributaria, porque si se paga el IVA por pan, cómo no se va a gravar la ganancia por la compra y venta de bonos y acciones…
– Independientemente de que nunca es el momento para crear un impuesto, si paga el IVA por el pan y por eso también hay que pagar por la renta financiera, cuidado!, porque el dinero genera renta si hay otro que le resulta útil; y el otro al que le resulta útil va a tener que trasladar a su precio ese costo; y, dicho sea de paso, el principal deudor es el gobierno, con lo cual con una mano le va a cobrar el IVA pero con la otra le va a pagar al inversor más tasa de interés.

– ¿Cómo ve el proceso inflacionario, Hacienda pensó que iba a ser del 10%; luego el 15%; cerró un primer acuerdo con el FMI con techo del 32%, pero ya hay economistas que proyectan hasta 40% al cierre del corriente año?
– Veo que se hace muy difícil desacelerar la suba de los precios cuando un elemento tan importante como la cotización del dólar sube; se suben impuestos; se está encareciendo la canasta de consumo por la suba de las tarifas; y por si todo esto fuera poco, cuando a las familias se le dice ¡cuidado! que a lo mejor vienen problemas (varios ministros dijeron públicamente que se vienen dos trimestres recesivos).

– ¿Qué necesita la Argentina para poder quebrar los ciclos recurrentes de crisis e inestabilidad institucional?

– Este país necesita urgentemente aumentar la productividad para que la población pueda comenzar a vivir mejor. De lo contrario, habrá que aceptar que algunos, los que logren ser más productivos sean los que viven mejor. Pero luego nos vamos a quejar por la desigual distribución del ingreso.

– ¿Para lograr ese paso, se requiere primero estabilizar la economía?
– La única forma de aumentar la productividad es con más capital, y eso hoy en la Argentina es muy caro. El financiero ya paga una sobre tasa de 8% anual en dólares, un 11% anual, y el físico, el que se necesita para hundir capital en un proyecto productivo, el que se lo atornilla al piso, es aún más caro. Y con costo de capital alto necesariamente es difícil comprar maquinaria, es difícil aumentar la eficiencia productiva y por tanto es difícil tener un salario real alto.

Por tanto si todos entendiéramos que el costo del capital debiera ser más bajo, se daría un gran avance. Ahí vuelvo al punto del Impuesto a la Renta Financiera, porque si se encarece el capital, se dificulta el camino para mejorar la productividad.

¿Cómo salimos de esta situación? Si, es necesario un shock, creo que va a ser muy doloroso, porque la gente no lo va entender; si se hace, como ocurrió esta semana por parte del mercado, no va a ser por voluntad del Gobierno, a menos que lo explicara extraordinariamente bien, y que diga que lo pagarán en gran parte la parte de los empleados del sector público que no hacen nada.

– ¿Este shock cambiario, de mercado, que hemos tenido…
– Ha sido un desperdicio de recursos extraordinario.

– ¿Pero en alguna medida, no lo ubicó en un nivel más realista? Más allá de la sobrerreacción por la incertidumbre que generó la velocidad de la corrección y de los vencimientos de operaciones de venta a futuro del Banco Central a menos de $30, que obliga a emitir para pagar la diferencia. Y la sociedad se dio cuenta de que no era tan fácil la apuesta por el gradualismo, por tanto si se le asegura que luego va a estar mejor, ¿estaría dispuesta a aceptar este shock?
– Me encantaría poder responderle que sí, pero en realidad no escuché decir nada que vaya en esa dirección. Me da la sensación que estuvo tratando de dar el Gobierno fue que “la clase media me quiere y no tiene a otro a quien votar, me dedico a las personas que tienen más necesidades”, que además luce como un discurso muy bonito. La gente que tiene más necesidad no va a estar mucho mejor, es la que le hacen la obra pero no lo reconoce porque querrá más; y hay un desencanto en el resto, pero no me preocupa porque el argentino se queja siempre. Es extremadamente difícil de explicar la suba constante del dólar en un proceso de alta inflación; es extremadamente antipático; y sobre todo para la gente, porque le afecta lo más importante que tiene que es su capacidad de ahorro. Y una sociedad que no ahorra internamente, necesita del ahorro externo. Y para que eso ocurra, hay que hacer todo lo que he dicho previamente.

– Sí, pero en los últimos 7 meses el balance cambiario del Banco Central dio cuenta que un conjunto de residentes formaron activos externos por más de USD 22.000 millones, y  hay más de USD 300.000 millones acumulados, ¿por qué no se invierten en el país?
– El inversor no busca sólo la renta, también busca proteger su capital. Si invierte en bonos del Tesoro de los EEUU recibe USD 100 del capital y más de 2% de intereses; si compra un título argentino le da 100 más 4% o 6%, pero si el panorama se pone complicado ya no se preocupa por el diferencial de tasas entre los dos países, sino por el valor del papel que empieza a caer. Creo que en lugar de subastas de dólares, el Banco Central debería decir, no vendo más dólares, que las compras y ventas sea entre privados. ¿A dónde se hubiese ido la tasa de interés? tal vez al infinito, no se. Pero eso sería para que la gente diga que lo hace para que se prefieran los pesos por sobre el dólar. Aunque, entre privados no se cómo se acomodaría el tipo de cambio, sobre todo cuando por la mejor cosecha aparecen los dólares de los exportadores. Por eso creo que finalmente el BCRA nunca se retiró plenamente del mercado cambiario, hasta que aparezca la oferta privada.

– ¿Estamos condenados a no poder crecer más de 2% real por año?
– Creo que los cambios en la micro que se están haciendo van a comenzar a dar fruto, como lo hecho y los avances en infraestructura; y ese poquito de mejora en infraestructura que haya; más una expectativa de muy buena cosecha; más el efecto del shock cambiario que creo va a arreglar el efecto de la balanza comercial, aminorará la recesión.

Contra esos puntos positivos está que la demanda de pesos se va evaporando, porque la gente percibe que deteriora su poder de compra. Antes cuando eso ocurría la gente corría a llenar el changuito, hoy el que puede compra dólares, es decir tiene una disponibilidad de divisas mucho  más grande, porque a través del homebanking o de una casa de cambios se puede comprar en muy pequeñas cantidades.

– ¿Cuáles cree que deberían ser las prioridades del Gobierno, o, si se quiere, del Estado?
–  La educación. Hay enormes beneficios en una sociedad que está bien educada; llegar a la universidad requiere de enormes pasos previos. ¿En dónde se pone el énfasis, en la escuela primaria, o en la universidad?, porque no hay recursos para todos. Los hospitales están en estado de desastre, ¿qué hace: construye 3 o arregla la guardia de 25? Ese tipo de prioridad la sociedad no lo tiene claro, por eso vemos un movimiento pendular. Y durante muchos años se le dijo a la sociedad que la única fuente de crecimiento es el consumo. Pero ahora hay que decir que la única fuente de crecimiento es el consumo, pero ¡del mundo!, interno y externo, sin limitaciones, es decir que alguien compre la producción, que exportemos.

Tenemos un caso paradigmático, como el de la carne vacuna. Siempre me pregunto por qué no hacemos como hace Uruguay que dice: “exporten lo que quieran, pero dejen unos cortes para el consumo interno”. Acá se liberó completamente, y qué ha pasado, el precio quedó estático casi 40 meses, porque lo que se exporta es aún muy poco, y de cortes que prácticamente no consumimos. Lo mismo ocurre con la soja y sus subproductos; y los servicios de software, donde hay mucha gente que trabaja en cualquier parte del país para empresas que venden sus servicios al resto del mundo. Hay dentistas que hacen implantes a gente que viene de otro país. Ese es un cambio que va a costar mucho, y que hasta ahora no veo que se vaya en ese camino. Sólo creceremos cuando exportemos y eliminemos el déficit fiscal, son las dos condiciones.