Diciembre no fue un buen mes para la economía argentina, no sólo bajaron los índices de confianza en el Gobierno por parte de la población, aunque se mantuvieron altos por parte de la dirigencia empresaria; y cayó la actividad industrial por primera vez en 9 meses, pese a que Brasil comenzó a dar las primeras señales de reactivación  el FMI prenunció un mejor escenario internacionales para los principales socios comerciales, sino porque también porque se registró una drástica disminución de los anuncios de inversiones productivas.

Según los últimos datos de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, de la Secretaría de Transformación Productiva del Ministerio de Producción y de la Subsecretaría de Planificación Económica del Ministerio de Hacienda en el último mes de 2017 la cantidad de proyectos publicitados se redujo por tercer mes consecutivo, y con 29 se ubicó en el nivel más bajo del segundo semestre; mientras que el monto total apenas superó los USD 600 millones, con un promedio de USD 20 millones por caso. Fue el peor registro en 12 meses.

Desde que asumió el Gobierno de Cambiemos el promedio de los anuncios de inversiones fue de poco más de USD 126 millones, a un ritmo superior a los USD 4.150 millones por mes, distribuidos en 33 casos cada 30 días. Las cifras de diciembre último mostraron que prácticamente se mantuvo la cantidad de proyectos, pero cayó drásticamente en monto.

El informe oficial no da detalles sobre las posibles causas de semejante enfriamiento de la publicidad de las empresas de sus emprendimientos, ni tampoco sobre el ritmo de ejecución, el cual se estima en un nivel cercano al 50%, unos USD 25.000 millones por año; pero entre los economistas e informes de consultoras privadas se advierten las siguientes:

1. El cambio de Gobierno permitió cambiar el humor de los empresarios, a partir de la eliminación de las ataduras que representaban el cepo cambiario; el cierre de la economía; el comercio administrado; las retenciones a las exportaciones; pero se elevó exageradamente el costo del dinero;

2. El gradualismo en la baja del abultado déficit fiscal y su financiamiento con deuda externa provocó una notable apreciación del tipo de cambio que alentó las importaciones, pero desalentó las exportaciones y afectó las estimaciones de la capacidad de recupero de las inversiones;

3. La persistencia de una inquietante industria del juicio laboral, por la lenta adhesión de muchas provincias a la nueva Ley de ART que habilitó las Comisiones Médicas como paso previo a la instancia judicial;

4. La temprana discusión de la iniciativa de reforma laboral, para bajar el costo argentino, sin que llegara a buen término y que ahora se propone desmembrar para facilitar su tratamiento legislativo;

5. Las divisiones internas que se observa en los equipos técnicos del ala económicadel Gobierno, que se manifiesta en la creación de gabinetes paralelos, porque devalúa la perspectiva del rumbo para normalizar la macroeconomía y favorecer el clima de inversiones;

6. Los notables avances que ha hecho el Gobierno en materia de baja de la tasa de inflación quedaron desdibujados por la decisión de Hacienda de trasladar el gradualismo en la pobre baja del déficit fiscal a la política monetaria;

7. El deterioro del humor de las familias, con su consecuente efecto contractivo sobre el consumo, por el cambio del factor de empalme del aumento de las  jubilaciones y planes asistenciales, para atenuar el bache fiscal.