Néstor Kirchner solía decir que “la política exterior no te da votos”, por lo cual, las relaciones exteriores del kirchnerismo fueron un entramado de negocios y alianzas políticas con lo que podríamos llamar “la periferia del mundo”. Sin embargo, Mauricio Macri hizo un giro de 180º y se lanzó a recomponer las relaciones con USA, Europa y los otros países de la OCDE y el G20, quizás, ante la conciencia de que Brasil estaba perdiendo su rol de liderazgo regional y la Argentina tomar ese lugar.

En poco menos de 18 meses, Mauricio Macri ha tenido encuentros con Barak Obama, Donald Trump, Xi Jinping, Ángela Merkel, Shinzo Abe, Francois Hollande, Sergio Mattarella y el papa Francisco. Atrás quedaron Venezuela, Bolivia, Irán o relaciones preferenciales con Angola. Sin embargo, estos encuentros, según las encuestas, no le han aportado votos y, sorpresivamente, tampoco una suba de las Inversiones Externas Directas, que cayeron en 2016 y tuvieron un mínimo repunte a comienzos de 2017.

3 son los argumentos para este comportamiento.

> El 1ro. es externo y dice que hay muy buenas oportunidades de inversión en mercados desarrollados y confiables.

> La 2da. sostiene que las condiciones macro no le otorgan sustentabilidad al “modelo económico” macrista, lo que ahuyenta inversores potenciales.

> Por fin, el 3ro. afirma que el temor al regreso del populismo (léase kirchnerismo o alguna otra forma isotónica del peronismo), ahuyenta potenciales interesados en el país.

Incluso, un 4to. argumento se ha sumado a las dudas de los inversores externos antes de decidir hundir capital en la Argentina: está relacionado con el nivel de conflictividad social y sindical a nivel general y en el nicho de negocios donde quieren realizar sus actividades; un tema que parece superar el tipo de gobierno que tenga la Argentina, dado que el crecimiento del sindicalismo combativo y el tsumani de cortes de calles y rutas fue tan constante durante el kirchnerismo como con el macrismo. Y eso que ambas conflictividades está ahora más calmadas….

Sin embargo, en el sector agropecuario, en el universo de la empresas de energía, en el mundo de las finanzas y en otros nichos puntuales, se está notando un ingreso firme de inversiones, la mayoría con hundimiento de capital que requiere muchos años para recuperarse, que estarían indicando que para este segmento de inversores, el Gobierno ya tiene ganadas las elecciones de Octubre próximo; algo que puede parecer exagerado para los observadores y analistas locales, expertos en los vericuetos del peronismo y de la forma de votar de los argentinos.

Por esta hora, el escenario político en la Provincia de Buenos Aires comienza a tomar la forma que el Gobierno esperaba e impulsó durante el último año, con el peronismo partido en 3 partes (kirchnerismo, randazzismo y massismo) y la aparición de un potencial 4to. grupo, que podría estar conformado por los remantes del sciolismo y una lista de intendentes que perdieron sus municipios en 2015 y que no parecen ser queridos por los otros tres grupos panperonistas.

Esta semana tomó forma la idea de que Cristina Fernández de Kirchner será candidata a Senadora de la Nación por la Provincia de Buenos Aires con una agrupación propia, llamada “Frente Ciudadano para la Victoria”, que no incluiría a Partido Justicialista bonaerense; aunque estaría abierto a recibir “Barones del Conurbano” que quieran aceptar la preferencia de la ex Mandataria por La Cámpora y las agrupaciones kirchneristas como los partidos de Amado Boudou, Luis D’Elia, Gabriel Mariotto, Martín Sabatella y otros colectivos sociales, culturales y políticos minoritarios.

En varias oportunidades se ha señalado que CFK quiere fuertes presencias de La Cámpora en el Congreso Nacional y en la Legislatura bonaerense; dará apoyo al grupo de intendentes ultrafieles, que ya fueron elegidos cuidadosamente y, el resto, dejará que sus colectivos kirchnerista disputen el poder de los “Barones del Conurbano” o de los peronismo locales, para tratar de borrarlos de esos distritos.

Para los “Barones del Conurbano” no es negocio político aceptar ínfimos espacios de poder a nivel provincial, sin posible injerencia real, al tiempo que le abren dolorosas internas en sus distritos y tiene que hacer todo el esfuerzo para movilizar sus aparatos políticos a favor de CFK y La Campora. Es demasiado costo para el escaso beneficio que puede atraer tener como cabeza de lista a la ex Presidente de la Nación.

El mayor negocio político para los “Barones del Conurbano” y otros intendentes de Buenos Aires es abrir listas con el kirchnerismo, con el randazzismo y, hasta con el massismo, para cosechar concejales y consejeros escolares que le aseguren el poder político máximo en sus territorios. Y esto es lo que detectó el kircherismo hace poco menos de 1 mes y llevó a Cristina Fernández a amenazar con lanzarse sin el apoyo del Partido Justicialista de Buenos Aires y con un nuevo sello propio, que le pueda servir para armar el camino para 2019, si mantiene su proyecto de participar de las elecciones presidenciales dentro de 2 años, ya sí independizada y reemplazando al peronismo.

La maniobra es, sin duda, una forma de presionar a Florencio Randazzo para que acepte ir en una lista de unidad. Sin embargo, cualquiera sea la motivación personal que pueda tener el ex Ministro de Interior y Transporte (en especial contra Cristina Fernández), una derrota en la interna peronista lo posiciona, aunque una sumatoria de votos ínfima lo puede atropellar y sacar de la carrera política.

¿Puede haber una alianza entre Sergio Massa y Florencio Randazzo? Por estas horas, todos negocian con todos. Margarita Stolbizer ha sido clara: confía en la decisión que tome el ex Intendente de Tigre. Lo mismo ha dicho, off the record, Vicky Donda. Ambas tiene en claro que, luego de romper con el socialismo, sólo les queda sumarse a algunos de los tipos de peronismos que existen circulando para lograr una supervivencia política.

Para Sergio Massa es una decisión complicada. Hoy, Florencio Randazzo tiene más apoyo de intendentes que el Frente Renovador. Sin embargo, más de la mitad de sus votantes no se identifican con el peronismo y, menos, los seguidores de Margarita Stolbizer. En el pasado, el partido de Vicky Donda coqueteó con el kirchnerismo, pero no con el peronismo; aunque han hecho muchos trabajos territoriales juntos.

Hoy no hay ningún tipo de estudio demoscópico o estadístico que le diga a Sergio Massa, a ciencia cierta, cuántos votos gana y cuántos pierde con una alianza con Florencio Randazzo o por no hacer un acuerdo con su ex compañero de Gabinete. Sin embargo, algo es cierto: el massismo podría perder mucho voto antiK enojado con el macrismo que podría llegar a arriesgarse a votarlos en esta elección.

Un trabajo que hizo la consultora Aresco, del prestigioso Julio Aurelio, que es reconocido por ser un tradicional encuestador del peronismo, pero que ahora parece también trabajar para el Gobierno de Mauricio Macri, demostró que las intenciones de votos de hoy, muy en el fondo, se distribuyen tal como se votó en las PASO del 2015.

Pero cuando se comienzan a cruzar datos del estudio de Aresco, aparecen algunos emergentes que demuestran que una alianza o candidatura puede otorgar la diferencia para que una fuerza pase de ser tercer a primer lugar o viceversa. Veamos:
1. CFK sola, sin el peronismo, saca menos votos que con el peronismo dentro; pero no mucho más con el randazzismo como aliado.

2. Sin CFK, cualquiera sea el nombre del candidato del peronismo, desde Verónica Magario a Florencio Randazzo, casi no hay diferencia en cantidad de votos a obtener.

3. La candidatura de Florencio Randazzo puede sacarle más votos a Sergio Massa que a CFK, dado que absorbería el sufragio del votante peronista no kirchnerista o, directamente, antikirchnerista.

4. La intención de votos para Cambiemos casi no varía cualquiera sea el nombre del candidato y crece con CFK como candidata.

5. Para Cambiemos, los candidatos son Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Ellos son los que tienen los votos y el sentimiento antikirchnerista domina. Los que ellos elijan, recibirán los votos.

6. Al Gobierno y a Cambiemos le hacen más daño las sospechas de corrupción que los problemas económicos.

7. A CFK, al kirchnerismo y al peronismo, en general, no le afectan más las denuncias de corrupción, mientras que el punto fuerte de su discurso es la crítica a la situación económica.

8. En el votante K está muy presenta la idea de que “con Cristina estábamos mejor”, mientras que en el votante de Cambiemos el temor a que vuelvan los K al poder es el mayor impulsor del voto.

Quedan todavía dos semanas más de especulaciones políticas. Pero para algunos inversores externos, la suerte está echada. El Gobierno sonríe ante una inflación con tendencia declinante y “brotes verdes” que cada día surgen salpicados de malas noticias. Mientras, el kirchnerismo levanta casos de corrupción contra el macrismo e insiste con la pésima situación económica. Son monólogos que casi, casi, ni se cruzan, dado que uno critica al otro, pero se ignoran mutuamente.

En medio, Sergio Massa y Florencio Randazzo buscan un espacio, que por ahora, no encuentran para imponer agenda mediática, diferenciarse y sumar votantes.

Ángela Merkel fue muy laudatoria con Mauricio Macri y le aseguraron al Gobierno del PRO avanzar en la negociación de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, postergado desde hace 10 años. Sin duda, una gran noticia; pero en el Gran Buenos Aires profundo, poco importan estos temas. Los precios en el supermercado, mandan.