Pese a no ser original, está bien grabada en la memoria política argentina una frase dicha por Néstor Kirchner el 7 de Febrero de 2004, ante empresarios españoles, en uno de sus primeros viajes internacionales. En esa oportunidad dijo:“Miren lo que hago, no lo que digo” y amplió en el mismo momento: “No me midan por mi ideología, sino por mi gestión económica”. Quizás, luego de 2 años de mandato, es bueno aplicar es concepto como metodología para analizar los anuncios y acciones del Gobierno de Mauricio Macri en los últimos dos meses.

El Decreto 27/2018, con sus 22 capítulos conteniendo 189 artículos (más 2 de forma), que se extienden por 84 páginas, en donde se modifican más de 170 normativas, trámites, funciones y estructuras del Estado; es otro eslabón en la cadena de medidas que lanzó el Gobierno de Mauricio Macri luego del triunfo electoral de Octubre y no se puede entender si no se analiza junto con las Reformas Laboral, Previsional, Fiscal y otras 2 docenas de proyectos de Ley, muchos de los cuales esperan a Febrero o Marzo para ser aprobados por el Congreso.

Una características de cada uno de estos proyectos es presentado con el mismo argumento: que “a través de diversas medidas adoptadas por el Gobierno Nacional, está teniendo lugar un proceso que promueve el funcionamiento dinámico y eficaz de la gestión pública, destinado a incentivar la inversión, la productividad, el empleo y la inclusión social”.

Veamos. En 2016, el Gobierno de Mauricio Macri se enfocó en “volver a la normalidad” al país, despejando gran parte del “campo minado” que sembró el kirchnerismo en su decadencia; mientras que en 2017, en especial con el triunfo electoral como respaldo, la Casa Rosada avanzó en medidas que cree facilitarán la prometida “lluvia de inversiones” hacia el sector productivo, dado que hasta ahora, fueron hacia el lado financiero y se tradujeron en operaciones de financiación por emisiones de deuda.

Se puede argumentar que todas las normas pueden tener los mejores objetivos e intenciones, pero que hay distorsiones macroeconómicas que el Gobierno no ataca con la velocidad necesaria para generar un impacto positivo en los inversores locales o internacionales. Así, desde Enero de 2016, venimos discutiendo el gradualismo aplicado al combate contra la inflación usando sólo la herramienta monetaria, se ignora que estamos lejos del tipo de cambio que necesita la industria argentina para ser competitiva, o las promesas de bajar el Gasto Público, que chocan con decenas de medidas de redistribución de fondos públicos o cientos de licitaciones para comprar a precios exorbitantes; o los miles de funcionarios de rangos medios macristas que se han tomado con sueldos injustificables.

Ya se ha señalado mil veces que el gradualismo elegido por Mauricio Macri para su Gobierno es uno de sus mayores enemigos, como la desarticulación de la gestión económica y la ausencia de una explicación clara de las metas y objetivos oficiales. Pero otra crítica repetida es la carencia de un Plan Económico que permita una lectura comprensiva, amplia, profunda de las metas que se fijó el NO equipo económico macrista.

Sin embargo, la paradoja es que si vemos todo el conjunto de medidas que anunció el Gobierno o presentó en el Congreso desde Octubre, se puede asegurar que hay un Plan Económico, que puede gustar o no, pero permite conceptualizar cómo el PRO entiende la economía argentina. ¿Y por qué no se anuncian todas las medidas como un plan articulado e integral? Aquí está la mano de Jaime Durán Barba (suscripta por Marcos Peña), que considera que a la gente no le interesan los anuncios oficiales, desprecia la política y no le importa convencer al “Círculo Rojo” de las intenciones oficiales.

Así, llegamos a un Gobierno que tiene un Plan Económico, pero no lo comunica. Un mercado que no se da por enterado de que existe un Plan Económico. Una oposición que entiende el Plan Económico -que boicotea y critica cada una de las medidas-. Y en el medio, hay una sociedad que se queda, como única información, que salió un “megadecreto”, es que permite embargar las cuentas sueldo y convertirá el fondo que administra las jubilaciones en un banco que puede quebrar.

La cobertura de los medios de un Decreto de 189 artículos, 22 capítulos y 84 páginas ha sido paupérrima. Sólo se han mostrado y analizado media docena de cambios, casi todos, con lectura negativa. Las encuestas son claras.

> Lo mismo ocurrió con la Reforma Laboral, que ahora nos enteramos que NO podrá ser tratada en Sesiones Extraordinarias;

> con la Reforma Previsional, que puso en duda la gobernabilidad;

> con el Consenso Fiscal, que los Gobernadores no parecen interesados en aplicar; y

> con la Reforma Fiscal, que todavía sigue enloqueciendo a contadores y abogados fiscalistas.

La confianza se crea con transparencia y no hay transparencia sin información. Así, lo que más le falta al Gobierno de Mauricio Macri para tentar inversiones de largo plazo, que hundan el capital 20 años, es crear confianza de que van por el camino correcto. Los hechos son importantes, pero como se presentan, sirve o no a los objetivos que se buscan.

No puede el Gobierno anunciar un jueves que ha intervenido el Banco Central y que reduce las expectativas de baja de la inflación y, al ver la queja internacional por la medida, hacer que Mauricio Macri llame por teléfono el fin de semana al Presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, y la ordene no bajar mucho la tasa de interés de las Lebacs en la licitación del martes pasado. ¿En qué quedamos?

Tampoco es coherente que una semana después de ser intervenido, el Banco Central cree las Letras de Liquidez y no explique cuáles son las intenciones que tiene el Gobierno con estos nuevos instrumentos de inversión que, además, tienen un régimen fiscal propio (dado que no pagan Ingresos Brutos, a diferencia de las Lebacs).

> ¿Son las Leliq el camino para desarmar la “maraña” que hay alrededor de las Lebacs?

> ¿Una suplanta a la otra?

> ¿Será el costo cuasifical de las Leliq menor que el de las Lebacs (al parece, sí, dado que tienen como referencia la tasa de los pases)?

> ¿Por qué todo tiene que ser un misterio dentro del manejo económico, fiscal y monetario del macrismo?

El Gobierno hace una reunió con 500 empresarios para lanzar el Programa de Participación Público Privado de 60 obras públicas por 24.000 millones de dólares.

> ¿Y no hay una sola foto? ¿Es todo “humo”?

> ¿Es serio el programa lanzado?

> ¿Hay verdadero interés empresario en ese plan o todos mandaron “4 de copas” porque no le ven futuro?

El silencio de la Cámara de la Construcción o de las empresas que fabricantes de materias primas para obras públicas no dijeron nada. Ni la Unión Obrera de la Construcción se pronunció sobre el programa oficial.¿Qué pasó?

Hoy, hay más fotos de funcionarios de vacaciones en Punta del Este que con reuniones con empresarios, financistas o industriales negociando inversiones y creación de puestos de trabajo. Tanto es el aislamiento del Gobierno del “Círculo Rojo” que ni una sola cámara patronal expresó su opinión sobre el Decreto 27/2018 y su inmensa cantidad de cambios. ¿A nadie le generó el más mínimo beneficio el paquete de medidas?

Además de no construir comunicación y de no hacer política, tampoco hace aliados el Gobierno de Mauricio Macri. Hace meses que no se ve una foto del Presidente de la Nación con Elisa Carrió y Ernesto Sanz, los creadores de “Cambiemos”. El Presidente de la Nación recibió en Villa La Angostura a los gobernadores de Chubut, Río Negro, Neuquén, la Provincia de Buenos Aires y el Jefe de Gobierno porteño; y visitó al gobernador de Mendoza. ¿A nadie se le ocurrió en la Casa Rosada invitar a los creadores de “Cambiemos” al country “Cumelén” como una señal de fortaleza para apuntalar la imagen positiva de Mauricio Macri?

En Febrero o en Marzo, Mauricio Macri intentará que el Congreso apruebe

> la Reforma Laboral,

> la Reforma del Ministerio Público,

> la Reforma Electoral,

> la Reforma Militar (que se está terminando de diseñar y es un verdadero mamarracho),

> la nueva Ley de Defensa de la Competencia,

> la Reforma del Mercado de Capitales,

> la Designación del Defensor del Pueblo,

> la Reforma del Código Penal y Responsabilidad Penal Juvenil,

> la nueva Ley de Tarjeta de Crédito,

> la modificación a la Ley de Fueros y

> la nueva Ley de Alquileres, entre otras que están en las “gateras”.

¿Con qué aliados aprobará el Gobierno el Decreto 27/2018? Es cierto que está a un paso de tener el control de la Comisión Bicameral que analiza este tipo de instrumentos legales. ¿Será el Decreto 27 y el control de la Comisión Legislativa el comienzo de una gestión de Mauricio Macri marcada por los Decretos de Necesidad y Urgencia, para evitar la actuación bochornosa del Congreso de hace tres semanas? Eso es lo que hizo Cristina Fernández en 2012, cuando la oposición controló Diputados.¿Lo que era malo para el kirchnerismo algunos creerán que es bueno con el macrismo?

El peronismo ebulle. Las reuniones crecen en intensidad. Antes los separaba el rol de Cristina Fernández. Hoy los une el espanto a Mauricio Macri. Si hasta La Cámpora busca tender un puente con Hugo Moyano y Luis Barrionuevo para accionar juntos para frenar la Reforma Laboral. Si la Casa Rosada pasa a gobernar por DNU, Gobernadores y Legisladores peronistas se unirá contra el Gobierno, dado que la “rueda de la felicidad” se habrá cortado y todos quieren su “pedacito” del “queso”.

En política no alcanza con tener razón. Tampoco con gozar de la legalidad, la legitimidad o tener los votos. “La caja”, no todo lo compra. Incluso se puede tener la mayoría y perderla. Hasta el respaldo de TN, Radio Mitre, Clarín y La Nación no aseguran el éxito. La política es tejer alianzas, es persuadir a las corporaciones no políticas, es imponer el discurso propio sobre las críticas opositoras, es evitar que los opositores se unan. Con soberbia y silencio, nada se logra.

El Decreto 27/2018 nació huérfano. Huérfano ingresará al Congreso. Huérfano será judicializado. Tanto esfuerzo y buenas intenciones desperdiciadas por no entender la política argentina. Algo imperdonable.