El devenir político argentino puede ser descripto como una sucesión inusual, pero continua, de “Cisnes Negros que amenazan sacudir el escenario político y poner en riesgo los planes y posibilidades electorales de las principales figuras políticas, pero los movimientos que se esperaban que sucedieran luego de las PASO, están ocurriendo dentro de lo previsto, lo que permite suponer que el caldeado clima político local resiste, aprovecha o está acostumbrado hasta a la sucesión de inesperados “Cisnes Negros”.

Una vez que se conoció el sorpresivo resultado provisorio de las PASO era de esperar que Cristina Fernández y el kirchnerismo comenzaran a sufrir mayores presiones judiciales, al desempolvarse y sacarse del cajón muchas causas; y que Mauricio Macri iba a tener que enfrentar mayor conflictividad política y social, algo que está ocurriendo semana a semana, cada vez con más fuerza y cada vez con mayor presencia de colectivos kirchnerista y de izquierda, que lo están tomando como parte de la campaña.

Desde las PASO, el Gobierno ha soportado una marcha de la CGT, la CTA y grupos de izquierda; dos marchas de colectivos sociales que están siendo subsidiados en forma inmensa por el Ministerio de Desarrollo Social, dos por Santiago Maldonado y otra decena de movilizaciones más o menos importantes, todas reclamando por diferentes causas. A futuro, hay promesa de un Paro General de la CGT, decenas de marchas de colectivos sociales y nuevos actos si no aparece el artesano patagónico.

 Cristina Fernández también se ha tornado muy previsible en esta segunda parte de la campaña. Era muy claro que cuando se conociera el resultado definitivo de las PASO saldría a reclamar por el supuesto “fraude”, pero cuando se tuvo en claro que la diferencia fue de sólo 20.342 votos o 21 puntos básicos; poco espacio hubo para reclamar, dado que quedó demostrado que la elección fue un fracaso enorme por la campaña con la sola presencia de la ex Mandataria y la ausencia de los “Barones del Conurbano”. Tanto es así, que hace pocas horas, Jorge Taiana reconoció que esperaban obtener una mayor diferencia frente a Esteban Bullrich.

Hoy tenemos una “Cristina Herbívora” que muestra destellos de aquella “Cristina Imperial” que supo hacer cientos de cadenas nacionales; que se acercó a los “Barones del Conurbano” para sumar votos, y ese es un dato importante: No son los Intendentes lo que fueron a ver a la ex Mandataria al Instituto Patria o su departamento en Recoleta; es Ella la que fue a territorios de Alcaldes de la 3ra. y 1ra. Sección Electoral para analizar las PASO y diseñar la segunda parte de la campaña electoral.

Ahora, vemos a Cristina Fernández en actos con “Barones del Conurbano”que ella selecciona y que, curiosamente, coincide con la listas de aquellos que sacaron más votos en sus distritos, no los elige por fidelidad o “actos de fe” que hayan realizado; sino por capacidad de movilizar.

Pero volver a la calle, sin tener el control de los presentes, genera choques como el visto en la tarde del viernes 01/09, cuando la madre de uno de los fallecidos en la Catástrofe de Once, Mónica Graciela Bottega, se presentó frente a la ex Presidente de la Nación en la Iglesia de la Merced de Merlo, en donde se hizo una misa por Santiago Maldonado; y la acusó de asesinato.

La lamentable desaparición del artesano patagónico fue el detonante para que el tema que más unifica la tropa kirchnerista y filokirchnerista, los derechos humanos; se convirtieran en el hecho que “confirmaría” la afirmación que vienen haciendo Cristina Fernández y sus principales voceros desde el 10/12/2015: que el Gobierno de Mauricio Macri es una Dictadura, que el propio Mauricio Macri es una especie de Jorge Rafael Videla menemista o neoliberal y que si “Cambiemos” ganan las elecciones en Octubre, sólo habrá ajuste, desapariciones y represión.

Desde que ganó las elecciones Mauricio Macri, el kirchnerismo ha intentado crear una figura mítica a la cual atacar, que vuelva a enamorar a sus votantes cansados de los errores de Cristina Fernández y que se habían alejado del Frente para la Victoria por el asco que le causaban tantos actos de corrupción. Sin embargo, ante la desaparición de Santiago Maldonado todo se reduce a “pecadillos de juventud”, se perdonan hasta los bolsos con dólares tirados en un convento por Jorge López; y vuelven a las movilizaciones y a la lucha por los derechos humanos, que tanto rédito electoral le dio al kirchnerismo durante 12 años.

Sin embargo, la “Mesa Chica” de Unidad Ciudadana debería analizar con más profundidad si no está cambiando mucho el electorado nacional. Quizás, lo que hace 10 años hacía sumar votos, generaba prestigio y aglutinaba los colectivos sociales y organizaciones de derechos humanos, hoy genere un rechazo de una franja importante del votante independiente, cansado de ver como estos temas son usados electoral y políticamente.

Del otro lado, el Gobierno pasó de minimizar el tema a preocuparse y, ahora, lo usa para polarizar con Cristina Fernández y con el kirchnerismo, tratando de recuperar votantes que, en las últimas elecciones, acompañaron al massismo, el randazzismo, el loustousismo, el delasotismo o hasta el peronismo santafesino; esas fuerzas antikirchneristas moderadas, pero que también tienen un fuerte rechazo hacia las formas soberbias y autistas de actuar del macrismo más recalcitrante.

Era de esperar que luego de las PASO el kirchnerismo y el macrismo intentaran polarizar el escenario político, como también lo eran las traiciones y cambios de fuerza dentro del panperonismo, y el blanco inicial elegido fue la estructura que sostuvo a Florencio Randazzo. Se comenzó con algunos candidatos a concejales y consejeros escolares, pero ahora se va por los Intendentes; por eso es un éxito para Unidad Ciudadana que el Alcalde de Hurlingham, el ex boudista Juan Zabaletta, haya anunciado que abandona las filas randazzistas. Fue el primero, pero habrá otros más.

Lo novedoso de todo este proceso es que Sergio Massa decidió usar las Generales, dado que no hay posibilidades de que salga electo senador nacional, y comenzar a hacer campaña para ser visto como la alternativa bonaerense para la reconstrucción peronista sin Cristina Fernández, luego de las elecciones de Octubre; lo que implica subrogar el proyecto presidencialista por otro de liderazgo provincial para ser uno más en la “mesa chica” que intentará rehacer al peronismo sin Cristina Fernández.

El giro de Sergio Massa, además, es el fin de la “gran avenida del centro”,para volver a sus fuentes peronistas, las únicas que le aseguran votos, dado que su intento por seducir al votante desilusionado del macrismo, a los de Margarita Stolbizer y a los independientes de centro derecha, han fracasado elección tras elección.

Curiosamente, Cristina Fernández y Sergio Massa tienen el mismo problema: En Octubre deben imponerse con mayor diferencia que en las PASO en sus respectivos territorios. Parece difícil que la ex Mandataria lo logre en Santa Cruz o en la Provincia de Buenos Aires, dado que en una no es candidata y, en la otra, las primeras encuesta la dan casi sin cambios en la cantidad de votantes; pero el ex Intendente de Tigre puede hacerle fuerza al “Cambiemos” de Tigre y revertir un resultado limitado; dado que el peronismo reclama a sus protagonistas en la lucha por el liderazgo el control del territorio propio. Y esto, pese a que estamos en el Siglo XXI.

El Caso Maldonado volvió a confirmar toda la lista de errores comunicacionales y políticos que ya son comunes en el Gobierno: minimizar un tema, no saber cómo tratarlo, no tener una línea discursiva clara y un vocero único que no cometa errores, una investigación llena de dudas, vacios que nadie explica y fortísimas operaciones a través de las RRSS de todas partes; que dañan a Mauricio Macri, como ocurrió con el Caso Milagro Sala y terminó por causar un escándalo internacional.

Cristina Fernández ha sido especialista en crispar a la sociedad, pero el Gobierno de Mauricio Macri puede ganar votos con esa crispación, aunque no tiene idea de cómo detener la crisis que desató el Caso Maldonado. Es más, hace más de dos semanas que la Casa Rosada no tiene el control de la Agenda de Medios, otra confirmación de que luego de las PASO no había un Plan de Comunicaciones preparado para aprovechar aquellos hechos positivo que beneficiaran al Presidente de la Nación, que lo hubo y mucho.

A decir verdad, esta semana, mientras que el Caso Maldonado era el centro de atención de los medios de comunicación, Mauricio Macri recibió los apoyos de las últimas dos corporaciones patronales del “Círculo Rojo” que no se habían expresado hasta ahora: la Asociación Empresaria Argentina y la Unión Industrial Argentina; que siguieron los pasos de la Sociedad Rural Argentina, la Bolsa de Comercio y varios banqueros e industriales de primer nivel.

En menos de dos meses, todas las corporaciones patronales le acercaron al Presidente de la Nación, todos con mucha sutileza, listas de pedido para poder potenciar la incipiente recuperación que asoma en el horizonte. Sin embargo, prolijamente, la Casa Rosada ha ignorado cada uno de los pedidos que tiene el sector privado para que tome fuerza y se torne más robusta la reactivación y aumento de consumo.

“Cambiemos” estaba listo para manejar la noche del escrutinio provisorio e imponer la idea de un triunfo electoral nacional, que se produjo. Pero, luego, no supo aprovechar el impulso que el voto popular le dio al macrismo para imponerse políticamente; mientras tanto, aparecen rumores de internas entre los candidatos no macrista en la Provincia de Buenos Aires y Elisa Carrió retrasa su regreso a la campaña para no tener que enfrentar preguntas incómodas por la desaparición de Santiago Maldonado; otro efecto negativo de no saber lidiar con este “Cisne Negro”.

La crispación crecerá camino a Octubre. Hay demasiado en juego y nadie quiere perder, haya o no “Cisnes Negros” en el camino.