La decisión de no desdoblar las elecciones en la Provincia de Buenos Aires puede ser considerado un error político catastrófico para “Cambiemos” y para el macrismo, equiparable a la decisión de Cristina Fernández de Kirchner de no negociar en 2013 y en 2015 con Sergio Massa, o el haber impuesto a Carlos Zannini como compañero de fórmula de Daniel Scioli, o a Aníbal Fernández como candidato a Gobernador bonaerense en 2015.

Estas decisiones, tanto la macrista como las kirchneristas, parten de la misma base ficticia: Creer que la voluntad y/o necesidad de una persona(en el caso de “Cambiemos”, Marcos Peña; y, en el kirchnerismo, CFK) tiene más sentido que los objetivos básicos políticos de la agrupación política que conducen y que las investigaciones verdaderas de opinión pública. Al evitar/impedir la realidad, contienen una carga voluntarista tan grande que no dejan de sorprender al resto de la dirigencia de sus mismos colectivos políticos. Incluso, se ufana (él) o ufanaba (ella), de no haber perdido nunca una elección. Hasta que perdió… o puede llegar a perder.

Los medios celebraron que Mauricio Macri había ratificado su poder dentro del macrismo, cuando en realidad, fueron Jaime Durán Barba + Marcos Peña los que quebraron las intenciones de María Eugenia Vidal. El Presidente de la Nación, es triste decirlo, volvió a ceder ante colaboradores muy cercanos, en vez de creer en la figura política con mayor imagen positiva y menor negativa que tiene la Argentina. Es decir, dos burócratas “cocineros de encuestas”, tienen más peso en el Gobierno que la persona que gobierna el distrito más grande del país y que define las elecciones.

Sin embargo, el dato más importante que refleja la decisión macrista es la confesión implícita de que Mauricio Macri no puede obtener un nuevo mandato si no tiene el impulso y apoyo de la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires. Así, otra vez, Vidal se convierte en pieza clave para una elección del PRO, tal como lo fue en 2011, en 2015 y en 2017… Pero en la Casa Rosada siguen creyendo que es más importante Marcos Peña o su alter-ego, Jaime Durán Barba.

Vacaciones de Marcos y Carrió como ‘outsider’

Otro dato que escapó a los analistas es que Vidal tuvo que tomar una decisión sobre el desdoblamiento un mes antes de lo previsto, incluso antes que la Comisión Bicameral de la Legislatura Bonaerense resolviera sobre este tema y otras 10 cuestiones, entre ellos, votar en la Provincia de Buenos Aires con la boleta “única papel”, un cambio que podría haber sido revolucionario por sus efectos sobre las maniobras de manipulación que suelen hacer los “Barones del Conurbano”.

¿Cuál es el motivo del apuro? Muy sencillo: con el comienzo de febrero, Peña se tomaba sus vacaciones y no quería que ni Vidal ni Horacio Rodríguez Larreta ni cualquier otro dirigente macrista convenciera a Macri de desdoblar las elecciones bonaerenses. Otra demostración de que todo gira sobre las necesidades personales del Jefe de Gabinete, en vez de pensar en el futuro de “Cambiemos” y del macrismo, como fuerza electoral.

También es notable que Elisa Carrió “entregara” el apoyo que le había dado, por canales informales, a Vidal para desdoblar las elecciones bonaerenses. ¿Qué recibió ella a cambio? El DNU para poner en funcionamiento la Extinción de Dominio. Una nueva confirmación de que la líder de la Coalición Cívica-ARI tiene su propia “agenda” y que la quiere imponer lo antes posible, quizás porque supone que Mauricio Macri difícilmente obtenga la reelección, si siguiera cometiendo errores políticos.

Distinto es el caso de los radicales. Cuando en Cumelen (Villa La Angostura, Neuquén), Mauricio Macri le dijo a Alfredo Cornejo que debía“ordenar” la interna de la Unión Cívica Radical en la Provincia de Córdoba, quedó explícito que correspondía a la Casa Rosada “ordenar” la interna macrista sobre el desdoblamiento de las elecciones bonaerenses. Quizás, con esta doble decisión, “Cambiemos” pierda las pocas chances que tiene de ganar Córdoba y no reelija ni en Buenos Aires ni en la Nación. Por ahora, hacer proyecciones es arriesgado, pero si el oficialismo hubiese tenido mayor institucionalización y ordenamiento interno, reduciría el riego de tomar este tipo de decisiones en forma aislada.

Roberto Lavagna al ‘freezer’

El macrismo es una organización política personalista, pero tenía grandes chances de hacer un giro poco común en este tipo de agrupaciones, dado que si Macri hubiese dado un paso al costado, habría otras figuras que podían ocupar su lugar. Sin embargo, decidieron seguir por el camino del personalismo patológico, tal como hizo CFK desde que murió Néstor Kirchner. Es cierto, obtuvo la reelección presidencial en 2011 y fue electa senadora nacional en 2017, pero el peronismo y el kirchnerismo perdieron en 2009, 2013, 2015 y 2017. La persona sobre la agrupación política no hace más que profundizar la crisis política argentina.

La dimensión del error político que acaba de cometer Mauricio Macri por seguir los deseos de Marcos Peña es inversamente proporcional a la euforia que invade al kirchnerismo y al peronismo, y al virtual congelamiento de la campaña para imponer como candidato presidencial a Roberto Lavagna. La postulación del ex ministro de Economía fue “congelada” por los bancos y holdings que la impulsaban en un vano intento de lograr que la Casa Rosada se sentara a negociar con estos factores de poder corporativo.

El panperonismo saborea las claras posibilidades de recuperar el poder a nivel nacional, aunque tiene pocas chances de que lo haga a nivel bonaerense. Uno de los argumentos que más esgrimió Marcos Peña para obligar a María Eugenia Vidal a unificar fechas de elección fue que la Gobernadora “arrastra” votos hacia Mauricio Macri, lo que no está confirmado. Sin embargo, en 2015, la entonces vicejefa de Gobierno porteño tuvo 600.000 votos más que el candidato presidencial de “Cambiemos” en la Provincia de Buenos Aires; todo lo contrario a lo que argumentan hoy desde el peñismo.

No obstante, la decisión de no desdoblar las elecciones bonaerenses tendrá un efecto terrible sobre los planes electorales que tenía María Eugenia Vidal a nivel territorial.

Gobernabilidad en riesgo

Con CFK como candidata presidencial del kirchnerismo + una parte importante del peronismo; y un “Barón del Conurbano” a gobernador, tal como puede ser Martín Insaurralde; la gobernadora bonaerense podría tener que pasar dos años de un nuevo mandato en minoría en la Legislatura provincial, lo que la obligaría a eternas negociaciones para aprobar sus proyectos de ley. Sin duda nunca lo pensaron Marcos Peña ni Jaime Durán Barba porque ellos se interesan en elecciones, nunca repararon en la necesidad de asegurar la gobernabilidad. Así le va a Macri….

Y, casi con seguridad, tampoco les importa.

A nivel municipal, el impacto sería mucho mayor. No sólo fueron ‘al tacho’los planes para ganar entre 20 y 25 intendencias que hoy gobierna o el peronismo o el vecinalismo o el massismo sino que se podrían perder una cantidad similar de municipios macristas o radicales; lo que implicaría un regreso, muy fortalecido, del peronismo bonaerense.

¿Marcos Peña y Jaime Durán Barba imaginaron la posibilidad de un Gobierno de Vidal en minoría en ambas cámaras de la Legislatura bonaerense y más municipios dominados por la oposición, y CFK de regreso a la Casa Rosada? La respuesta es tajante: No. La meta de ambos es la reelección de Mauricio Macri, sin reparar en costos. Cualquier otra opción es derrota. Lo que ellos practican no es política sino que se asoman a una rifa del poder.

Supongamos que Macri es reelecto, pero no Vidal: ¿Qué chances tiene él de terminar su supuesto 2do. mandato sin mayoría en las dos cámaras legislativas y un Ejecutivo bonaerense fuertemente opositor?

Fascinación por el miedo

La jugada de Marcos Peña es obvia. Quiere hacer campaña tomando como eje el peligro de derrota de Mauricio Macri y de triunfo de CFK. Élintenta cambiar el clivaje de la elección del voto de “macrismo/antimacrismo” a “kirchnerismo/antikirchnerismo”, es decir, repitiendo el modelo que llevó al triunfo en 2015 y 2017; pero olvidando que la crisis económica impactó fuertemente sobre el votante macrista. En vez de “seducirlos”con una nueva “ilusión”, se los tienta con el miedo.

Es casi pedir un milagro a los electores que ellos crean que, a la hora de decidir el voto, el “riesgo de caer en nueva Venezuela” tiene mayor peso que las cuentas de los servicios públicos, los celulares, la medicina prepaga, el cable, la cuota de los colegios, las compras en el supermercado, el precio de los remedios o el valor de un guardapolvo.

Error de Peña + Durán Barba si creen que los votantes de Macri en 2015 tenían los “valores”, el “sentido democrático” y/o la institucionalidad por encima de la demanda económica. No son pocos los estudios, muy serios, que se realizaron luego de la elección de aquel año que mostraron el peso entre votantes de “Cambiemos” del reclamo para solucionar el complejo escenario económico que había dejado el kirchnerismo.

La esperanza del éxito perduró hasta las Legislativas de 2017. En 2019 seguirá en pie el mismo deseo, aumentado por la dimensión de la crisis económica que creció desde 2015, pero el Gobierno sólo ofrece “aguantar” hasta que todo, más o menos mágicamente, se resuelva. Una locura, sin dudas.

Que una parte de los votantes macristas miren con admiración las candidaturas de Roberto Lavagna o José Luis Espert resulta de la creencia que Macri o no puede o no sabe cómo hacer para solucionar la crisis.

En ese sentido, sólo el votante kirchnerista cree que CFK pueda hacer en 2019/2023 lo que no hizo en 2011/2015, pero la duda consiste encuántos son los votantes independientes que en 2015 y 2017 votaron al macrismo, y ahora preferirían apostar por la ex mandataria.

Si se hubiese desdoblado la elección bonaerense, la campaña de Vidal habría girado sobre su gestión para resolver el desastre que dejaron 25 años de gobiernos peronistas. Ahora, tanto la gobernadora bonaerense como Macri deberán someterse a una campaña en la que el tema principal será la crisis económica creada por el macrismo y la herencia compleja que dejarán si pierden.

Así, esta pésima decisión política le otorga al kirchnerismo altas chances de ganar. Por eso, casi, casi, fue una “eutanasia” política. Esperemos a ver los resultados. Faltan sólo 7 meses.